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Organismo teme que EE. UU. con Trump no dé prioridad a los derechos humanos

Freedom House: El auge del populismo amenaza la libertad

Populismo

Las democracias sólidas del mundo pierden libertad por el auge del populismo y aumenta temor por resurgimiento del nacionalismo



Washington.- Las democracias consolidadas del mundo sufrieron en 2016 un retroceso en libertad debido al auge del populismo y el nacionalismo, según el informe anual de la organización independiente Freedom House. En años anteriores, el declive de la libertad se concentró sobre todo en las autocracias y dictaduras, que pasaron “de mal a peor”, pero en 2016 fueron las democracias sólidas las que registraron las pérdidas más significativas.

De los 195 países evaluados por Freedom House, 87 (45 %) están clasificados como “libres”, 59 (30 %) como “parcialmente libres” y 49 (25 %) como “no libres”. Los países “libres” representaron la mayor proporción del total de naciones con pérdidas de libertad de la última década y un cuarto de los que vieron retroceder su libertad están en Europa.

Con el ascenso de los partidos nacionalistas y populistas en Reino Unido, Alemania, Francia y otras democracias en 2016, “la resultante ruptura de la división tradicional izquierda-derecha puso en duda la supervivencia de los gobiernos estables y la oposición fuerte”.

Las grandes democracias “quedaron atrapadas” en la “ansiedad y la indecisión” después de una serie de “eventos desestabilizadores”, indica el informe, que hoy presentará la organización en su sede en Washington.

Trump: “figura volátil”

Entre esos eventos, destaca la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, una “figura volátil” con “puntos de vista no convencionales” en política exterior y otros asuntos, lo que despierta “interrogantes sobre el papel futuro del país en el mundo”.

Además, enumera, el voto del Reino Unido para abandonar la Unión Europea; el “colapso” del Gobierno italiano tras fracasar el referendo de la reforma constitucional; una serie de “movimientos antidemocráticos” del nuevo Gobierno polaco y el terreno ganado por “partidos nacionalistas xenófobos en otros lugares de Europa”.

Estos hechos “ponen en duda la fortaleza de las alianzas que dieron forma a las instituciones de la democracia global”.

“A la luz de los acontecimientos del pasado año, ya no se puede hablar con confianza sobre la durabilidad a largo plazo de la Unión Europea, o de la incorporación de la democracia y los derechos humanos como prioridades en la política exterior estadounidense”, señala el informe.

Tampoco se puede hablar con seguridad “de la resiliencia de las instituciones democráticas en Europa Central, Brasil o Sudáfrica” o “incluso de la expectativa de que acciones como el ataque a la minoría rohinyá en Birmania o el bombardeo indiscriminado en Yemen sean criticados por los gobiernos democráticos y por los órganos de derechos humanos de Naciones Unidas”.

“Ninguna de esas asunciones, parece, es completamente segura”, apunta el informe.

Al mismo tiempo, en 2016 Rusia “desplegó una arrogancia y hostilidad asombrosa” al “interferir” en los procesos políticos de Estados Unidos y otras democracias, escalar su apoyo militar a la “dictadura” de Bachar al Asad y “solidificar su ocupación ilegal de territorio de Ucrania”.

China también “se saltó” la ley internacional, mientras que “líderes sin escrúpulos” de Sudán del Sur, Etiopía, Tailandia y Filipinas “cometieron violaciones de derechos humanos de diferente grado con impunidad”.

Temor por los derechos humanos

Las posiciones políticas del nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han suscitado el temor de que el país norteamericano deje de priorizar los derechos humanos y la democracia en su política exterior, según el informe anual sobre libertad de Freedom House.

“Las posiciones de Trump durante 2016 suscitaron temores de una política exterior divorciada de los tradicionales compromisos estratégicos de Estados Unidos con la democracia, los derechos humanos y el orden internacional basado en las leyes que ayudó a construir desde 1945″, indica el documento.

Los autores del informe, que se presentará hoy en la sede de la organización en Washington, consideran que “ya no se puede hablar con confianza de la incorporación de la democracia y los derechos humanos como prioridades en la política exterior estadounidense”.

Después de ocho años como presidente, Barack Obama dejó Estados Unidos con “una presencia global reducida” y con “su papel de modelo del mundo libre menos claro”.

La victoria electoral de Trump es uno de los “eventos desestabilizadores” que en 2016 dejaron a las grandes democracias “atrapadas” en la “ansiedad y la indecisión”.

Trump es una “figura volátil” con “puntos de vista no convencionales” en política exterior y otros asuntos, lo que despierta “interrogantes sobre el papel futuro del país en el mundo”.

El triunfo electoral de un recién llegado a la política como Trump “demostró la continua apertura y dinamismo del sistema estadounidense”.

Y también que “Estados Unidos no es inmune al tipo de atracción populista que ha resonado a un lado y otro del Atlántico en los últimos años”.

Estados Unidos, clasificado como país “libre” en el informe, está incluido en la lista de “países a seguir en 2017” porque “la poco ortodoxa campaña presidencial de Donald Trump dejó interrogantes sobre el enfoque del nuevo Gobierno en materia de libertades civiles y el papel de Estados Unidos en el mundo”.