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Asamblea aprueba “bonos” de la matanza de abril

Rosario Murillo y Daniel Ortega, en el acto de aniversario de la Fuerza Naval. Foto: Presidencial | Confidencial

La propuesta del Poder Ejecutivo, de emitir hasta 9,035 millones de córdobas en Bonos de la República, y de solicitar la creación de ‘Bonos de Estabilidad Financiera’ (BEF), en un momento de alta incertidumbre (política, social, económica, etc.), lejos de apuntalar la ansiada ‘estabilidad’, más bien apunta en dirección contraria.

“La estabilidad monetaria, cambiaria y financiera de un país son un bien público. Así, una ruptura generalizada en esta estabilidad, tendría importantes consecuencias económicas y sociales, por lo que debe ser debidamente tutelada”, señala la exposición de motivos de la iniciativa de ley de creación de los BEF y del Comité de Estabilidad Financiera.

“Veo signos contrarios. El Gobierno se está quedando sin liquidez, por causa de una menor recaudación, y sabe que no podrá cerrar el año, por lo que se ve obligado a emitir deuda pública para cumplir sus obligaciones, pero deuda pública hoy representa más impuestos mañana, más los intereses”, reflexionó Giovanny Rodríguez, expresidente del Colegio de Contadores Públicos.

“La gente ve que la economía está cayendo en depresión, ¡y el Estado lo confirma! Reducir el presupuesto se traduce en políticas de recorte del gasto, de la inversión y el empleo, y la reacción natural de los agentes económicos es asumir que habrá problemas de liquidez y que la crisis económica se va a agudizar”, así que pueden limitar sus opciones de inversión, mientras otros pueden decidir no comprar, no contratar, ni arriesgar, explicó.

“Básicamente, esto manda una mala señal a esos agentes económicos, que comprueban cómo el Estado se está quedando sin liquidez, de forma adicional a las señales que muestran el deterioro de la economía nacional, lo que -una vez más- crea expectativas negativas”, señaló Rodríguez.

El mercado decide

Un economista consultado por Confidencial, consideró que la razón para emitir el equivalente a más de 280 millones de dólares en bonos es, en gran medida, tratar de recuperar el dinero retirado de los depósitos del Gobierno en el Banco Central.

Como muchas otras personas, este economista se pregunta quien adquirirá esos bonos, sospechando que podrían establecerse acuerdos con sectores que concentran recursos, como instituciones financieras, inversionistas y grupos empresariales, a cambio de no retirarles privilegios o de no aplicarles medidas punitivas.

De forma adicional, cuestiona si habrá una tasa de interés suficientemente atractiva, que permita actuar a las fuerzas del mercado, sin tener que coaccionar a nadie.

Sobre esta idea, Gerardo Argüello, gerente de la Bolsa de Valores de Nicaragua, dice que aunque no han terminado de analizar la propuesta de ambas emisiones, recuerda que la deuda que emite el Gobierno siempre es negociable en el seno de la Bolsa.

De hecho, la deuda pública representa el grueso del mercado primario del país.

Acerca de la posibilidad de que el Gobierno encuentre compradores interesados en adquirir esos papeles, Argüello recuerda que “eso lo termina decidiendo el mercado. El problema para responder a esa interrogante es que en este momento no sabemos cómo será el plan de venta y otros detalles sobre esa emisión”.

En efecto, la iniciativa de ley de creación de los BEF dice de estos que “el plazo y la tasa de interés serán determinadas por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP), y podrán colocarse mediante mecanismos de colocación directa, o por medio de subastas”.

Los inversionistas y los puestos de bolsa se preguntan si será el Banco Central quién coloque esas emisiones. También les interesa saber con qué denominación, porque eso les indicaría a qué tipo de inversionista está apuntando el Gobierno.

Luego está el tema de la confianza en el emisor (la Administración de Daniel Ortega) al momento de lanzarse los bonos. Aunque Argüello rehúye entrar en ese espinoso tema, sí señala que “solo puedo decir que la Bolsa no ha parado de hacer operaciones todos los días”.

“Que haya confianza implica que haya gente decidida a tomar riesgos. Es cierto que los volúmenes transados son más bajos, pero siempre hay transacciones”. Otra cosa es que los rendimientos de las operaciones en la bolsa están subiendo, lo que significa que “hay gente dispuesta a invertir, pero a mayores tasas”, matiza.

Otra forma de decirlo es invocando el axioma que todo inversionista debe conocer: a mayor riesgo, mayor tasa, y tal como lo recuerda Argüello “las calificadoras más conocidas se han pronunciado aumentando el riesgo del país, y eso se refleja en rendimientos mayores”.

“Lo que hay que ver es hasta qué punto los inversionistas van a seguir moviendo el mercado, mientras este les ofrezca los rendimientos que ellos deseen”, adelantó.

Medida desesperada

Otros tres economistas consultados por Confidencial se centraron en diferentes aspectos de esta iniciativa, comenzando por el hecho que “una emisión de 9,000 millones es una colocación bastante grande y ambiciosa, quizá desesperada”.

Para Néstor Avendaño, presidente de Consultores Para el Desarrollo Económico y Social (Copades), la creación de este Comité (y los Bonos) de Estabilidad Financiera “es una salida transitoria. No podemos endeudar a los ciudadanos, porque esta deuda pesará mucho más” dentro de muy poco tiempo.

El experto alertó que “podemos enfrentar en el mediano plazo, una situación explosiva de la deuda pública total, cuando se sume el pago de intereses y amortizaciones de ambas deudas, con el agravante que en los últimos dos años ha sido contratada nueva deuda pública externa con el BCIE en términos no concesionales y a menor plazo”.

“El cumplimiento de todas esas obligaciones (incluyendo esta emisión masiva de papeles para financiar déficits fiscales y cuasifiscales (INSS), asignaría menores recursos para sectores sociales, vía presupuesto de la República”, indicó Avendaño.

Su colega Róger Arteaga, ex titular de la Dirección General de Ingresos, observa que se trata de bonos a 25 años que saldrán al mercado bursátil para captar dólares, aunque serán pagaderos en córdobas, por lo que duda que se encuentren compradores, a menos que se trate de especuladores extranjeros.

Al respecto, recuerda que con la crisis de los años 80, los especuladores compraron la deuda externa nicaragüense a siete centavos por dólar, y después se aparecieron a reclamarle al Gobierno de Nicaragua encabezado por doña Violeta Barrios, el valor total de los bonos que poseían, por lo que no descarta que eso vuelva a suceder.