Emergencia Coronavirus

Gobierno celebra clases presenciales, pero maestros ponen los muertos

Docencia nicaragüense sufrió las consecuencias de continuar las clases presenciales. Hay al menos 43 fallecidos y cientos de estudiantes expuestos.

El régimen ortega celebra como un logro mantener las clases presenciales durante estos meses de pandemia; sin embargo, ese presunto “éxito” ha significado la muerte de al menos cuarenta docentes y el contagio de decenas de profesores y sus familias.

“Gracias a Dios en Nicaragua seguimos trabajando. No cerramos (…) no hemos perdido el tiempo”, dijo la vicepresidenta y vocera estatal, Rosario Murillo, en reacción a las declaraciones del Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, quien se refirió a que es preciso reabrir las escuelas en los países donde se logró controlar la transmisión comunitaria.

La renuencia del Estado para suspender las clases presenciales, como han sugerido las asociaciones médicas y la Unidad Sindical Magisterial (USM), expuso a los estudiantes de colegios públicos y docentes al contagio. Cuatro meses después de la llegada de la pandemia, han fallecido al menos 43 maestros y maestras en todo el país.

“El costo fue muy grande porque hay una gran cantidad de maestros fallecidos y otra, que no precisamos el dato, de maestros contagiados junto a sus familiares. El Gobierno no sé a quién quiere engañar porque todos estamos claros que fue un gran error no cerrar las escuelas”, señaló Lesbia Rodríguez, de la USM.

Murillo miente sobre países

En su soliloquio de los mediodía, Murillo celebró la decisión de no modificar el ciclo escolar y aseguró que, en Latinoamérica, Nicaragua es uno de los tres países que nunca cerró sus escuelas, los otros: Ecuador y Uruguay.

Sin embargo, esto es falso, porque en el caso de Ecuador se suspendieron las clases el 12 de marzo pasado, cuando en esa país andino se contaban solo 17 casos, así quedó registrado en el diario El Tiempo.

En Uruguay las clases se suspendieron el 13 de marzo, cuando se reportaron los primero cuatro contagios y en junio se ejecutó un calendario gradual de regreso a clases en las escuelas urbanas. Pero, los casos aumentaron y la vuelta a las escuelas se prolongó. “Nos relajamos un poco”, reconoció el presidente de esa nación, según El Clarín.

En cambio, en Nicaragua, el Gobierno a través del Ministerio de Educación (Mined) se ha negado a suspender las clases presenciales y ha obligado a los maestros a ir casa por casa para convencer a los padres de enviar a sus hijos, para así elevar el índice de asistencia escolar.

En las escuelas, los maestros y el alumnado fueron expuesto sin equipos de bioseguridad e incluso, en muchas zonas del país, sin agua potable.

Jorge Mendoza, director del Foro de Educación y Desarrollo Humano, detalló que de las 11 000 o 12 000 escuelas que hay en Nicaragua, “casi la mitad no tienen el suministro (de agua potable) y algunas no tienen instalaciones higiénicas”.

Destacó que la falta de agua potable es “una de las razones por las cuales nosotros insistíamos en que se debían suspender las clases”, lo que “demostramos con estadísticas y análisis de infraestructura”.

Ministra: “Decisión acertada”

La decisión de no suspender las clases fue alabada por la ministra de Educación, Mirian Raudez, quien aseguró el domingo pasado en una entrevista con un medio oficialista, que fue una decisión acertada continuar con las clases presenciales, pues el Mined tenía la capacidad para hacerlo.

La ministra resaltó que, pese a esa capacidad instalada, “los padres de familia no tienen la capacidad de comprar una tablet, un teléfono y (garantizar) la conectividad”.

Además, sostuvo que en estos meses la educación ha dado un “salto extraordinario” porque tienen la capacidad, el presupuesto y la voluntad política, haciendo referencia a las tele clases.

La orden es aprobar a los alumnos

“Mario”, un maestro de Carazo con más de 20 años de experiencia, contó a CONFIDENCIAL que en la escuela en donde trabaja, la dirección puso jabón de lavar ropa para que los niños se enjuagaran las manos.

“A ellos lo que les interesa es la cantidad y no la calidad. Quieren presentarle a la comunidad internacional un panorama de que todo está bonito, pero están inventando (…) Hay escuelas que no tienen ni letrinas, los niños tienen ir a sus casas a hacer sus necesidades”, relató bajo el anonimato para no ser despedido.

Según los maestros, la orden de Mined es atraer a más estudiantes a las escuelas con la promesa de aprobarlos, por esta causa muchos docentes se sienten presionados, pues de lo contrario temen perder sus empleos. Y esta es una orientación que ya se vivió durante el primer semestre de este año.

“Hayan llegado o no hayan llegado. Hayan llevado las guías de estudio o no, no importa. Lo que importa es que no haya ningún reprobado. Y ahorita la orientación es que al que no llega le pongan 60, al que llega un día sí y un día no 70, y a los llegan diario, pero que no trabajan 80 o 90”, cuenta Rodríguez, de la USM.

Seguí toda la cobertura de CONFIDENCIAL sobre el coronavirus suscribiéndote a nuestro boletín de noticias diario. Para leer más artículos sobre el tema, hacé clic aquí.

 

Más en Emergencia Coronavirus

Share via
Send this to a friend