Política

Félix Maradiaga analiza las probabilidades de la aplicación de la Carta Democrática

“Hay 24 votos para aprobar el artículo 20, pero pueden haber sorpresas”

OEA

Consejo Permanente tendría los votos necesarios aunque “aproximadamente diez Estados latinoamericanos todavía no han comprometido su voto"



Oslo, Noruega-. Félix Maradiaga conoce muy bien lo que se habla en los pasillos de la Organización de Estados Americanos (OEA) y Washington. Durante los últimos meses de exilio ha intensificado el lobby político sobre la crisis sociopolítica de Nicaragua. El también director del Instituto Estratégico de Políticas Públicas (IEEPP) ha reunido con embajadores y diplomáticos que son el engranaje que mueven la condena internacional en contra del régimen Ortega-Murillo.

A pocas semanas de que la Asamblea General de la OEA se celebre en Medellín, Maradiaga está claro que será un mes clave para la presión internacional. Pero que todo salga cómo este integrante del consejo político de la Unidad Nacional Azul y Blanco esperaría tiene sus dificultades. De esos giros inesperados diplomáticos habla Maradiaga en Oslo, Noruega, adonde fue invitado  para exponer en el “Oslo Freedom Forum” la situación de violación a los derechos humanos en nuestro país.

 “Hay los 24 votos para aprobar el artículo 20 de la Carta Democrática, pero pueden haber sorpresas”, advierte con recato Maradiaga. De esas sorpresas habla en esta entrevista con Confidencial.

Félix Maradiaga
Félix Maradiaga analiza la situación del régimen orteguista a nivel internacional. W.Miranda | Confidencial

 Empecemos con el contexto reciente de la crisis: el asesinato del preso político Eddy Montes y la ruptura del diálogo. ¿Dónde estamos ahora?

Estamos en un momento complejo, pero, a la vez dentro de esa complejidad, el régimen se encuentra en una situación en la que su máscara de supuesta voluntad política ha sido dejada al descubierto ante la comunidad internacional y el Sistema Interamericano, adonde todavía existían algunos aliados para el Gobierno. Por ejemplo, la situación de tener a Managua como estado de sitio y el estado policial en el resto de Nicaragua, la prohibición absoluta de la protesta pacifica, y la negativa de honrar los mismos acuerdos firmados, ha deteriorado la estrategia del régimen. Es decir que están lejos de que se consolide su estrategia de ganar tiempo a través del diálogo.

Dicho lo anterior, continuamos con el tranque que existe en Centroamérica. De manera decepcionante nos hemos encontrado con Estados como el de Honduras, Guatemala y El Salvador (que cambiará con la llegada de Nayib Bukele) que no han mostrado el respaldo político que permita avanzar mucho más rápido. Y no es que sean simples tres votos, sino que dentro de la lógica del Sistema Interamericano y los organismos subregionales funcionan como una especie de guía para la política que se toma a nivel extra regional. Por lo tanto, si dentro de Centroamérica no se ha logrado una condena al régimen, y más puntualmente en el marco del SICA tampoco se ha logrado, pues eso nos coloca en el contexto complejo.

En resumen, estamos en una situación de empate. El régimen no ha logrado avanzar en su lógica de proyectarse internacionalmente como un gobierno que quiere diálogo, porque nadie lo cree… pero por otro lado el nivel de represión interna ha dejado que se reactive el nivel de protesta ciudadana, que es un elemento fundamental de resistencia.

Estamos en meses claves a nivel internacional. En junio viene la Asamblea General de la OEA y van a meter el tema de Nicaragua con urgencia. ¿Habrán los votos necesarios para activar la Carta Interamericana?

A la hora de hablar de votos nada es blanco y negro. La cantidad de votos varían en función de la contundencia de las acciones que se quieran hacer desde la OEA. Si la pregunta es, ‘¿hay suficientes votos para hacer una condena contundente a las violaciones de los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad de Ortega?’ Sí, hay fácilmente más de 24 votos. Cuando hay preguntas más especificas, por ejemplo ‘cuántos votos hay para el artículo 20, para la aplicación del artículo 3 que habla de la ilegitimidad de origen, o por el artículo 21’, entonces la correlación de votos va cambiando. Hay Estados que están dispuestos a llegar hasta cierto punto. Pero para el artículo 20, que es el tema central que nos ocupa, sí hay 24 votos. Pero eso va a depender bastante la posición de los Estados del caribe que continuan siendo altamente dependientes de la cooperación de Venezuela.

Pueden haber sorpresas. La semana pasada el consejo político de la Unidad Nacional Azul y Blanco hizo un periplo ante las embajadas acreditadas en la OEA para realizar un sondeo. Parecía no tener todavía los 24 votos precisamente por el tranque en Centroamérica, a excepción por Costa Rica y Panamá. Pero además de eso, en el marco del CARICOM, existen problemas. Hay aproximadamente diez estados latinoamericanos que todavía no han comprometido su voto. Sin embargo, soy optimista. Creo que los errores que ha cometido el régimen, su falta de viabilidad regional para Centroamérica y las torpezas con el alto nivel de represión hacen que el argumento de la aplicación de la Carta Democrática vaya adquiriendo más peso.

Decías que junio es un mes importante. Efectivamente, la Asamblea General es un hito para el que nos estamos preparando, y para la cual estamos redoblando los esfuerzos de presión internacional. Así como en otros espacios internacionales como es la NicaAct, que en el mes de junio tiene un momento fundamental. Lo otro son las sanciones europeas, que como sabemos están pendientes. Hay una resolución del Parlamento Europeo pero las sanciones están sujetas a la liberación de los presos políticos.

Daniel Ortega en su entrada a la Plaza de la Fe, para la celebración del 19 de Julio, en 2018. Foto: Carlos Herrera

En el tema de las sanciones de Estados Unidos, hasta ahora lo que han existido son sanciones individuales que no han afectado al pueblo como dice el régimen. ¿Qué se mueve en Washington en torno a la NicaAct?

Quiero ser absolutamente transparente. Tenemos la obligación de darle a la ciudadanía nicaragüense un reporte bastante objetivo de la situación de las sanciones. Eso pasa por hacer varias acotaciones. La Unidad Nacional y la Alianza Cívica estamos haciendo todos los esfuerzos necesarios para que la presión internacional sea tan contundente para que obligue al régimen a aceptar una ruta de transición a la democracia. Eso pareciera muy obvio pero es muy importante decir que se trabajan al máximo de las capacidades. En segundo lugar, el régimen también está haciendo su parte y dedica muchas energías a hacer un contra lobby que no es fácil contrarrestar, ya que cuenta con recursos importantes.

Pero el tercer punto es sobre tu pregunta y las sanciones internacionales; es quizás el más complicado: El hecho es que el tema de Venezuela ha absorbido… aunque es un tema vinculante a Nicaragua, pero el tiempo, la atención que se le pueda dedicar a las sanciones de Nicaragua desde la burocracia estadounidense está limitado. Tenemos que recordar que aunque es un tema del que no se habla mucho en público, el aparato burocrático de Estados Unidos de cara hacia América Latina pareciera no estar totalmente dispuesto a enfrentar dos crisis en simultáneo. Y eso es una cosa que con nuestro lobby queremos romper; insistir que se requiere mayor velocidad para las sanciones.

Es importante también señalar que la aplicación de las sanciones en Estados Unidos es un proceso exhaustivo. Hay un equipo de especialistas dentro de los órganos correspondientes que hace una profunda investigación de los distintos casos. Por nuestra parte hemos presentado sugerencias de los personeros a quienes sancionar, pero esto no es un asunto de solo dar nombres sino que hay un proceso de investigación.

Pero esas son sanciones individuales. Me refiero a la NicaAct y el condicionamiento de préstamos en organismos multilaterales.

Eso ya está activado desde antes de la NicaAct. Nos han informado que a partir del 26 de junio inicia un nuevo proceso en estas sanciones. Es una fecha clave pero a la par de eso hay que recordar que en los organismos en los que Estados Unidos tiene un porcentaje de votos importantes ya se está aplicando. La única excepción es el Banco Centroamericano de Integración Económica. En los otros organismos como el BID, FMI, y BM ya hay una instrucción no solo de parte de Estados Unidos de no proceder a los prestamos que pueden oxigenar al régimen.

¿Es posible cercar al régimen de Ortega sin sanciones internacionales?

Personalmente creo que las sanciones son un componente fundamental de la resistencia ciudadana. El argumento que sostenemos es que la lucha y la resistencia cívica interna ha llegado a un punto que ha dado su máximo esfuerzo, en donde no tienen sentido exponer la vida humana mas. Ahora corresponde a la comunidad internacional acompañar estos sacrificios.

Pero, ¿hay respuesta más allá de Estados Unidos?

Ha sido lenta. La comunidad internacional tiene tiempos y procesos que terminan siendo lentos. Es algo que trasciende a Nicaragua. Todos quisiéramos que el ritmo fuera otro, pero no se trata de justificar esa lentitud. Pero la verdad es que lejos de frustrarnos, tenemos que seguir trabajando. Pero soy positivo que si el régimen no abre camino a una transición democrática, las sanciones serán contundentes.

¿Cómo ves la ley del perdón que aprobó el régimen?

El Gobierno necesita dar un mensaje a sus bases de que no habrán consecuencias para los niveles de violencia que se impulsaron desde el Estado. Pero para todos aquellos que tienen un conocimiento mínimo de cómo funciona el sistema universal de derechos humanos sabemos que hay principios inviolables, como es la no prescripción de los crímenes de lesa humanidad. En pleno siglo XXI se ha reiterado que esos crímenes no pueden ser ignorados. Las leyes parecidas aprobadas en otros países no han tenido efecto, porque en la justicia internacional son penables.