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Hay que “detener el proyecto canalero”

El estudio no cumple con los "parametros internacionales", “es un estudio de escritorio no de campo”, advierten

Quince científicos de renombre mundial y expertos nicaraguenses concluyeron tras analizar el Estudio de Impacto Ambiental y Social (EIAS) del Canal Interoceánico que la obra “debe detenerse”. El doctor Jerald Schnoor, investigador de la Universidad de Iowa, Estados Unidos, dijo que el estudio preparado por la firma Environmental Resources Management (ERM), y que fue aprobado por el gobierno del comandante Daniel Ortega, “es superficial y cualitativo”.

“El EIAS no cumple con los parámetros internacionales”, catalogó Schnoor, experto en modelos para determinar la calidad del agua. Este científico participó en el segundo taller internacional sobre el Canal organizado por la Academia de Ciencias de Nicaragua (ACN). Por dos días los expertos analizaron los tomos del EIAS y emitieron conclusiones y recomendaciones. Sin embargo, se mostraron alarmado por las falencias del documento oficial que avala, según los mismos concesionarios, la “obra de excavación más grande de la humanidad”.

Los científicos internacionales formaron cuatro grupos de análisis junto a sus colegas nacionales para analizar los temas de agua y sedimentos, biodiversidad y las implicaciones sociales y económicas de la obra.

La científica Katherine Vammen externó su preocupación en nombre de todo el panel de expertos por los recursos hídricos de Nicaragua, ya que ERM no realizó un balance hídrico convincente, a su juicio.

Según Vammen, ERM no midió cuánta agua usaría el paso interoceánico para su funcionamiento. La consultora británica ejecutó dos balances hídricos del Lago Cocibolca, la principal preocupación ambiental, y el río Punta Gorda, por donde el Canal desemboca en el Caribe. Sin embargo, los expertos sostuvieron que hace falta una visión más amplia de todo el sistema hídrico del país.

“Lo que hicieron fue dos simulaciones y no se midió todo el lago, tampoco el flujo del Punta Gorda. No incluyen el balance hídrico por el uso de agua para agricultura, consumo humano, así como no toma en cuenta el factor del cambio climático”, expuso Vammen.

Otra falencia detectada fue que no incluye un balance “más preciso” sobre la salinidad de las aguas del Cocibolca para determinar el impacto. La doctora Vammen citó al propio ERM que recomienda a la concesionaria HKND “un balance hídrico actualizado y más comprensivo de estos estudios preliminares”.

Las notas a lo largo de los tomos del EIAS son recurrentes, hicieron notar los científicos. En ellas ERM advierte que se necesitan estudios adicionales al que presentan.

“El ESIA de ERM reconoce una gran cantidad de impactos irreversibles a la biodiversidad, al lago, pero además reconocen en el estudio una serie de debilidades, porque no contaron con tiempo, con la tecnología suficiente y mandan a hacer más de 48 estudios en diferentes áreas. Sin embargo, hay otras debilidades que no reconocen y que el panel hace recomendaciones”, dijo el doctor Jorge Huete, vicepresidente de la ACN.

Según Huete, este estudio no fue “una luz verde” para dar inicio a la obra como se maneja a nivel político. Para los científicos, para que sea un proyecto serio debe cumplir todas las recomendaciones y reconocer las debilidades. “Como está el proyecto hay que detenerlo, las autoridades deben ser serias y la sociedad debe estar informada y exigir transparencia para que los impactos sean apropiados”, recomendó el biólogo molecular.

Respecto a las sugerencias que ERM realiza para mitigar los impactos de la obra, los científicos observaron en el ESIA brinda mitigaciones “sacadas de la manga, irreales”, agregó Huete. Además, dijo, hay “mucha buena voluntad” en el ESIA, pero no establece obligaciones a la hora de mitigar cualquier desastre.

Para Vammen hay requerimientos mínimos como un seguro para desastres ambientales o una comisión de externa científica-ingenieril que fiscalice la obra que el ESIA no contempla.

Ni un solo técnico especializado en riesgos naturales

El ingeniero Julio Miranda lamentó que en el tomo del ESIA, referido a las amenazas y riesgos naturales a los que estaría expuesto el Canal, ERM no incluyó a un solo técnico especializado en la materia. Es decir, que se minimizan los riesgos por sismología y otros desastres naturales.

Por ejemplo, dijo Miranda, en Brito, Rivas, determinaron que el suelo donde estará una de las esclusas se hunde, un efecto llamado licuefacción. Pero ERM no ahonda más en este tema clave para este doctor en ingeniería civil. “Es que no hubo estudio de campo y los resultados de ERM están condicionados a suposiciones”, afirmó Miranda.

ERM previó en el ESIA que el Canal solo puede ser afectado por tsunami cuya ola medirá 1.62 metros, y que la esclusa de Brito está diseñada para soportar un terremoto que se repite cada cinco mil años. Todo eso preocupó a Miranda, porque, dijo ERM no usó estándares internacionales sino chilenos y chinos. “Repito, son estudios de escritorio, no de campo”, recalcó el ingeniero, quien agregó que lo peor es que no se descartó el riesgo volcánico.

Biodiversidad amenazada

El doctor Jean Michel Maes, entomólogo y ecólogo, dijo que habrá un impacto a la biodiversidad pese a que el gobierno sostiene que el Canal tiene un impacto ambiental “positivo neto”. Según Maes, se hizo un muestreo insuficiente de mamíferos que alcanzó el 70%, en cambio con los peces y moluscos fue completo.

“Pero el muestreo de crustáceos e insectos acuáticos, que son la base de la pirámide alimenticia, fue insuficiente. Además el muestreo no fue parejo en el pacifico y en el atlántico. Se minimizó el atlántico”, criticó Maes.

El ecólogo dijo que ERM ejecutó un inventario de especies, pero no se sabe qué se perdería, ya que ese proceso no precisó la función biológica de cada especie. “No sabes como una especie afecta a otra”, acotó.

Maes enfatizó la re suspensión de sedimentos en el Cocibolca a causa del dragado, y alertó que es dañino no solo para el entorno de agua dulce, sino para los arrecifes y el pasto acuático en los océanos cuando los sedimentos sean arrastrados.

“Todas las medidas de mitigación son muy generales y no dicen quién las tiene que implementar, no dice qué se tiene que hacer, y desde luego, no dice cuánto va a costar”, recalcó Maes, quien durante su exposición adelantó la afectación de 17 especies de peces de agua dulce por la pérdida del habitat. “El proyecto está lleno de riesgos”, advirtió.

El presidente de la ACN, Manuel Ortega Hegg, dijo que la redacción del estudio de ERM es bastante ambigua por lo que se presta a interpretaciones. “Es como un viejo oráculo que decían frases ambiguas, de manera podían ser tomadas en un sentido y en otro. Es muy vago y el mismo ERM no se comprometió a no hacer una recomendación expresa al gobierno, escudándose en el hecho de que ellos no pueden tomar decisiones sobre el Canal”, aseguró.

No obstante, Ortega Hegg fustigó que las consultoras tienen la obligación de hacer recomendaciones después de ver todos los ángulos del problema, pero ERM no lo hizo.

Desplazados y subproyectos

La doctora María Luisa Acosta presentó el tomo de los impactos socio-económicos del canal. Según ella, los científicos internacionales concluyeron que ERM no plantea cuánto costarán las expropiaciones y no aborda, mucho menos, la reubicación de los desplazados.

“No se ejecutó un modelado de los impactos”, sostuvo Acosta, quien agregó que el mismo estudio de ERM expone que el sistema de expropiación a precio de catastro no es adecuado de acuerdo a normas internacionales. Asimismo, reconoce que los pueblos indígenas y afrodescendientes no fueron consultados y el descontento popular de miles de campesinos.

Ortega Hegg señaló además que este ESIA no incluye los estudios de los subproyectos proyectados para acompañar el Canal.

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