Política

Shelley McConnell: Hay que cambiar la Ley Electoral antes de adelantar las elecciones

Durante foro en el Wilson Center, advierten sobre el control técnico que tiene el partido sandinista en el proceso electoral

Dentro y fuera de Nicaragua la idea más extendida es que la solución a la crisis de Nicaragua pasa por la salida inmediata del presidente Daniel Ortega. Sin embargo, para la académica estadounidense Shelley McConnell: “Debemos enfocarnos un poco menos en la salida de Ortega y un poco más en las instituciones, y cuáles son los elementos de estas instituciones que queremos cambiar, si queremos un marco democrático político en Nicaragua”.

McConnell fue parte de los observadores electorales de la ONU para los comicios de Nicaragua en 1990, por lo que afirmó que “adelantar las elecciones no va a servir si el sistema electoral no tiene la capacidad para ofrecer una elección libre, donde los votos están contados de forma honesta y hay verificación internacional, a un nivel importante como tuvieron en 1990”.

La académica fue parte del foro “La agitación en Nicaragua: ¿Hay un final a la vista?”, organizado en Washington por el Wilson Center. En la actividad, participaron también como panelistas los miembros de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia,  Douglas Castro, Lesther Alemán y Jeancarlo López.

Profesora de la St. Lawrence University, en Nueva York, McConnell resaltó que la actual Ley Electoral nicaragüense debe cambiarse antes de adelantar las elecciones, para restablecer la confianza en los comicios y para que estos sean “inclusivos”.

“No solo es importante cambiar el Consejo Supremo Electoral, sino también otras estructura adentro, incluyendo el control técnico que tiene el partido sandinista en el proceso electoral”, dijo la académica, quien añadió que “hay que cambiar casi todos los elementos del pacto (entre Ortega y el expresidente Arnoldo Alemán) si se quiere volver a la democracia” en Nicaragua.

Buscar un candidato

McConnell, coeditora del libro “Los Sandinistas y Nicaragua desde 1979”, duda que Ortega entregue el poder antes de 2021, aunque esto no debería considerarse “necesariamente un desastre”, ya que la oposición necesita tiempo para organizar una alternativa electoral con un programa y un candidato”.

“Aunque la Alianza Cívica está unida en las calles, la oposición por lo general en Nicaragua está dividida, no tiene un candidato y no tiene a nadie para presentar como alternativa”, comentó.

Douglas Castro reconoció que al inicio de las protestas, en abril pasado, los jóvenes eran “muy escépticos” con los partidos políticos, pero que hoy en día saben que si quieren “encontrar una salida a la crisis” van a necesitar “construir un vehículo electoral”, por lo que requerirán de la experiencia de estas organizaciones, que “no tiene el movimiento de protesta”.

Lesther Alemán admitió ese recelo hacia los partidos políticos, que cambió al ver a los “militantes de los partidos políticos en las protestas”. Más allá de las cúpulas.

Observación electoral

McConnell destacó que una salida tardía de Ortega se podría aprovechar también para preparar el proceso de observación electoral, el que necesita más de seis meses.

“Un proceso electoral, en circunstancias normales, se necesitan seis meses prepararlo, para hacer un proceso de registro, dar las credenciales, las cedulas a más personas y la verificación para evitar las irregularidades”, explicó la observadora.

Agregó que durante esos seis meses también se requiere observación nacional e internacional, por lo que los grupos de observadores necesitan tiempo previo para “organizarse e identificar financiamiento”.

“Sin la presencia de muchos observadores internacionales creíbles sería difícil restablecer la confianza necesaria (en las elecciones)”, aseguró.

Cambios internos

Para la académica, los cambios de Nicaragua tendrán que ser impulsados desde dentro del país, ya que “si hay demasiada presión de Estados Unidos, los sandinistas se van a enfocar en esto y el nacionalismo, entre sus adherentes, va a surgir como un tema central”.

Recalcó que la historia que tiene EE.UU. con Nicaragua, durante la revolución sandinista, “siempre está en la memoria de muchas personas, entonces los Estados Unidos tienen que andar cautelosamente en lo que hace”.

Dijo que muchos nicaragüenses han puesto “su fe” en lo que los Estados Unidos pueden hacer, aunque en el Gobierno estadounidense ha reducido “mucho el dinero que se le pasa a Nicaragua a través del FMI y el BM”.

McConnell subrayó el papel de la OEA y la conformación del grupo de trabajo para Nicaragua, aunque no ve como un “éxito” que el secretario general del organismo, Luis Almagro, haya amenazado con aplicarle al Gobierno de Ortega el artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana.

“(Aplicación de la Carta Democrática) es una señal que ha fracasado las vías diplomáticas, que este sendero está ahora bloqueado”, señaló.

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