Opinion

Hombre-estandarte de la lucha por la libertad

No toleraba la corrupción en el somocismo, mucho menos que lo iba a tolerar en un gobierno dizque dirigido por sandinistas

Danilo es de los hombres que pasan por la vida y se quedan en la historia. Su muerte es sólo una modalidad de la vida para continuar en el pensamiento y en la memoria de los nicaragüenses y particularmente del periodismo nacional.

Su obra es polifacética. Como abogado, su actuar fue sobre las causas justas; como periodista, un maestro no solo de la prensa escrita sino en todas las formas: prensa escrita, radial, televisada y de la web. Conoció y aplicó todas las formas y modalidades de la comunicación y todas fueron con acierto. Como padre de familia, siempre estuvo al tanto de la misma procurando con su trabajo propiciar el sustento de la prole. Respetuoso de la misma y valorando a cada uno de sus hijos y nietos.

Con vida efectiva en la esfera política de la nación. Amigo y luchador junto con Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. En la lucha clandestina, desde la prensa, desde su defensa de reos políticos, contribuyendo siempre. Con el gremio, no escatimaba nada. Siempre colocó la lucha gremial antes de sus propios intereses. Defensor contundente de los trabajadores de El Nuevo Diario.

Amante de la tertulia, del tango y de los vinos y tragos. Con una personalidad transformada para acaparar la atención con su canto y con su larga trayectoria de veladas nocturnas. Conocedor de los vericuetos, andanzas, maledicencias y acciones cubiertas y encubiertas de los políticos. Acucioso y puntilloso con el lenguaje. Tenía la divina facultad de elaborar títulos cortos y sencillos para la comprensión de todos los nicaragüenses. Firme en su actuar. No dudó en ningún instante en fundar El Nuevo Diario y llevar su vida con el desarrollo de su creación conjunta a la par de Javier Chamorro Cardenal, Ricardo Trejos Maldonado, Ernesto Aburto, Luis Rocha y tanto otros compañeras y compañeros fundadores y luchadores de El Nuevo Diario. Disfrutó hasta la saciedad el triunfo de la Revolución Popular Sandinista como todo militante de la vieja guardia del Frente. Como diputado del FSLN en la Asamblea Nacional siempre contribuyó a elaborar leyes acordes con el sistema jurídico nacional sin violar las normas ni pretender quedarse en el poder a costillas de otros.

Claro y diáfano en sus participaciones políticas, tanto en la fundación de la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN), al igual que en la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) donde dignamente nos representó como Secretario General de la misma.

Cuando consideró que los dirigentes comenzaban a desviarse del Programa Histórico del FSLN, no dudó en decírselos con su actuar y con su participación política. Crítico tenaz de las desviaciones del poder. No toleraba la corrupción en el somocismo, mucho menos que lo iba a tolerar en un gobierno dizque dirigido por sandinistas.

Merecedor de todos los honores del periodismo nacional, pero por envidias de los detentadores del poder y por falta de tino jamás le fue entregada la Orden Rubén Darío en vida, la que le será entregada de manera póstuma por el gobierno que valore al periodismo como Dios manda.

Estas palabras son en honor a Danilo Aguirre Solís, hombre estandarte de la lucha por la libertad de expresión en Nicaragua .Sirvan las mismas como condolencias al pueblo nicaragüense, al periodismo nacional y a su familia, de manera especial a su esposa y mi gran amigo y compañero, Erick Aguirre y a la militancia del sandinismo histórico.

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