Cultura

Iglesia y religión en palabras de Fernando Cardenal

Se presenta en Managua "Francisco, entre la ciencia y la teología moral" que reúne el pensamiento del sacerdote jesuita y educador

“Fernando era un hombre apasionado”, dice Michelle Najlis, poeta, narradora y teóloga, quien fue amiga del sacerdote jesuita Fernando Cardenal. “Él decía que había dos cosas innegociables para él: Dios y los pobres”, asegura Najlis, amiga del sacerdote que dirigió la Campaña Nacional de Alfabetización en los ochenta, tras el triunfo de la revolución popular sandinista.

Este viernes se presenta en Managua el libro Francisco, entre la ciencia y la teología moral. Tierra, revolución y destino común, que reúne una serie de conversaciones entre el sacerdote jesuita y la académica de origen mexicano Citlali Ravirosa-Madrazo. El libro toca una serie temas espinosos para la Iglesia, de los que Cardenal habla abiertamente.

De hecho, en una de las últimas entrevistas concedidas a los medios, el sacerdote jesuita y miembro de la Teología de la Liberación dijo que tenía la libertad de opinar, a título personal, sobre temas que han causado debate por décadas en nuestras sociedades y en en el seno de la Iglesia Católica. En esa entrevista concedida al programa Esta Semana y Confidencial, Cardenal habló del respeto a homosexualidad, el ordenamiento de mujeres, liberar de celibato a sacerdotes seculares y analizaba la doctrina ecológica del Papa Francisco.

En esta entrevista con el programa Esta Noche, Michelle Najlis comparte algunas consideraciones de la obra que se presenta hoy en Hispamer a las seis de la tarde y que será comentado por el jesuita Juan Hernández Pico y el escritor Sergio Ramírez.

El libro inicia con una conversación relacionada a la llegada de Jorge Mario Bergoglio al Vaticano. ¿Qué significó la llegada del Papa a la gran jerarquía de la iglesia católica para el padre Cardenal?

Para muchos de nosotros significó sorpresa, era totalmente inesperado, además que sale al balcón del vaticano sin todos los adornos, eso le produce a Fernando una gran sorpresa, después una gran alegría, y él conecta con las acciones de Francisco, porque es jesuita como él.

¿Qué expectativas generó en el padre Cardenal la llegada del papa Francisco?

Que era otra manera de ser iglesia, de ser cristiano, de vivir en el mundo que nos ha tocado vivir.

El padre Cardenal ya se había enfrentado de alguna manera a roces fuertes con la iglesia católica. En 1985, cuando fue expulsado de la orden jesuita, él acuso al Papa Juan Pablo II de haber influido en que fuera expulsado. ¿Eran críticas por la vinculación del Padre Cardenal a la política, a la simpatía por la revolución sandinista y su trabajo con el partido sandinista? ¿Cómo miraba el Padre Cardenal la política?

Fernando era un hombre apasionado. Él decía que había dos cosas innegociables para él: Dios y los pobres. Es esa opción que lo lleva en los años 70 a formar parte de un grupo de Los Doce, a sumarse en la política. En el libro hace unas anotaciones. “La política es una de la formas más elevadas del amor y caridad porque lleva al bien común. Y una persona que pudiendo hacerlo no se involucra en política por el bien común, es egoísmo, o que use la política para el bien propio es corrupción,”. Son palabras muy fuertes de Francisco y por algo las cita Fernando.

Él como funcionario público representó un modelo a seguir en Nicaragua, al estar al frente de la campaña de alfabetización y del Ministerio de Educación. ¿Cómo era como ministro?

Para empezar las migrañas siempre lo persiguieron, pero no se quejaba, pocas veces tenía que retirarse a su casa, cuándo se iba era porque no aguanta, era un hombre entusiasta, honrado. Nosotros por la transparencia en el manejo de recursos, hablábamos de la hermana república del Ministerio de Educación y cuando en reuniones partidarias, hablaban de corrupción, siempre salía alguien de nosotros diciendo: “en mi país no hay eso”. Vivíamos con alegría, ahí nadie nos podía decir que habíamos robado un peso.

Ahora existe un retroceso lamentable, noticas de corrupción en el Ministerio de Educación y retrocesos en la educación.

Desgraciadamente

En una entrevista con Esta Semana, Cardenal se expresa libremente sobre temas espinosos. El aborto, la homosexualidad, el celibato, hace esto justo con la llegada del Papa Francisco. ¿Intuía que se pudiera abrir una posibilidad de hablar libremente en la iglesia para abordar estos temas?

Yo no puedo ubicar si la entrevista con Carlos Fernando fue antes o después de que el Papa Francisco dijo lo de los homosexuales, “y quién soy yo para juzgarlos”. Hay una convergencia entre el pensamiento de los dos, en cuanto a abordar temas de aborto, eutanasia, con mucha libertad, delicadeza y prudencia.

Él dice en la entrevista que el aborto terapéutico pretende salvar a una mujer enferma que está embarazada. ¿Qué impacto tienen estas palabras de un jesuita dentro de la iglesia?

En las mujeres, esa frase de Fernando les quitó un peso de encima.

¿Usted cree que hay aperturas entre la iglesia para tratar estos temas?

En un sector amplio sí, no te digo generalizado, en un sector que ha ido creciendo.

¿Y posibilidades de cambio?

Es muy difícil, porque en el seno de la iglesia, no solo en el vaticano, sino en los creyentes, hay un sector en el que hay mucha resistencia y eso podría llevar a ruptura.

Uno de los temas que afectó mucho a la iglesia fue el de los escándalos sexuales, abusos infantiles de parte de sacerdotes. ¿Cómo afectó al padre que se fuera conociendo estos escándalos?

Con eso Fernando era intransigente y cada vez que llegaba una nueva información se sentía agobiado.

¿Cuál era su posición?

Yo tenía un programa de radio en ese tiempo y le pregunté y fue tajante: dijo que había que caparlos, tranquilamente, hay que cortárselos y que ya dejen de hacer barbaridades, fue lo que dijo.

Uno de los momentos en el inicio del pontificado del Papa Francisco que cautivo al padre Cardenal fue la publicación de la encíclica Laudato Sí. ¿Qué significó para el padre Cardenal haber leído una encíclica como esta?

Estaba eufórico igual que muchos de nosotros. Eso fue como abrir las ventanas de la iglesia, de la religión, de la espiritualidad y ubicarnos en el mundo que vivimos, ubicarnos responsablemente, incluso estaba organizando una jornada mundial de alfabetización ecológica, no se quedaba en las ideas.

¿De dónde nacía este entusiasmo en una persona de su edad?

Era ejemplar. En el Ministerio de Educación trabajamos 14 horas al día y éramos felices, era un entusiasmo que nos contagiaba unos a otros y el liderazgo era importante.

¿En qué se caracterizaba ese liderazgo?

Mucha exigencia, pero un gran apoyo, a quienes trabajamos con él, un cuidado de la persona. Si Fernando sabía que en una unidad del Ministerio de Educación se estaba trabajando hasta la noche, de pronto llamaba y preguntaba: “cuántos están ahí”, y al rato llegaba una carne asada. Cosas como esas, te sentías apoyado, impulsado. Era exigente.

En el camino de la educación de Cardenal están los jóvenes. ¿Cuál era la relación del padre Cardenal con los jóvenes? ¿Qué representaba para ellos?

Un líder natural en quien confiar, que no se daba por vencido, que no se corrompía, que no se volvía autoritario, seguir a Fernando, trabajar con él era lo más fácil que te podrás imaginar. Él siempre era entusiasta, el confiaba en la gente mientras no se demostrara lo contrario.

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