Economía

Presidente de Cadin: no se puede competir con tarifa industrial más cara de Centroamérica

Industriales de Nicaragua abogan por bajar costo de electricidad

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Sergio Maltez aboga por prioridades de “políticas industriales” en las negociaciones con el gobierno



Hay varias cosas que preocupan a los industriales nicaragüenses: la dificultad para hacer trámites burocráticos o para cruzar las fronteras; la escasa productividad que en general exhibe el país, o la (a veces) inadecuada capacitación de la mano de obra. Pero hay algo que les quita el sueño por sobre los demás temas: el precio de la electricidad.

“Desde hace muchos años estamos pagando la tarifa industrial más alta de la región. Algunos sectores dicen que a nosotros nos subsidian, pero eso no es cierto. ¿Cómo podría ser, si tenemos la tarifa industrial más cara de la región?”, pregunta Sergio Maltez, el recientemente reelegido presidente de la Cámara de Industrias de Nicaragua (Cadin).

Tiene números para demostrarlo: mientras sus colegas de Guatemala pagan 10 centavos de dólar por kilovatio hora, la industria nicaragüense paga casi 21. En medio, salvadoreños y hondureños pagan trece centavos, mientras los costarricenses abonan 18.6 centavos por el mismo insumo.

El anuncio de que la clase política y la clase empresarial nicaragüense planean revisar en 2018 el pliego tarifario vigente desde hace décadas, los tiene haciendo cálculos acerca de lo que podrían lograr en una negociación que se espera difícil a lo interno del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), donde cada sector luchará en defensa de sus intereses.

“Para poder hacer un verdadero pliego tarifario tiene que hacerse un análisis técnico. Yo aplaudo la iniciativa del gobierno de contratar a un experto [para que haga ese estudio] y analice las curvas de carga típicas de cada sector”, dice confiado en que ese análisis mostrará que ellos están “un poco arriba del precio de venta”.

A su favor, el sector también argumenta que “somos los que introducimos los menores costos al sistema. La hora pico del consumo es de 6:00 a 10:00 de la noche. Después de las diez de la noche, comienzan a encenderse las máquinas (excepto aquellas cuyo costo de apagarlas y encenderlas es muy alto), porque de diez de la noche a seis de la mañana es otra tarifa”.

De ahí resulta que el factor de consumo de la industria “es normalmente constante, porque estamos consumiendo casi las 24 horas del día”. Eso baja los costos al distribuidor, porque “no estamos consumiendo en la hora pico, que es cuando se encienden todas las plantas”, incluyendo las más caras, para suplir toda la energía que demanda el país.

Por otro lado, Maltez detalla que “la mayor parte de las industrias grandes tienen personal encargado del ahorro energético, y eso no pasa en los otros sectores, lo que te da una idea de la importancia que le damos al ahorro energético”.

El ansiado puerto en el Caribe

El sector industrial –que genera la quinta parte del empleo formal del país, así como tres cuartas partes de las exportaciones– espera crecer 3% en 2016 y casi 5% en 2017, aunque eso depende de varios factores, muchos de ellos exógenos, comenzando por los precios que alcancen nuestros productos de exportación.

Para beneplácito de todos, el presente está siendo un buen invierno, lo que se aprecia mucho más después de haber sufrido dos años de sequía. “Este invierno ha sido muy bueno en el sur, el norte, el occidente del país, donde se producen rubros importantes de exportación como café, caña, maní, ganado, lo que ha elevado los rendimientos”, explicó.

Si bien es cierto la caída de los precios del petróleo ha mermado un poco los buenos precios que habían alcanzado algunos rubros de exportación, hay confianza de que el balance final de la ecuación será positivo para el país.

También hay problemas a nivel local, comenzando por el de la infraestructura, y entre ellos, un ítem destacado: el de los puertos, con Corinto desfasado, saturado y en el lugar equivocado, siendo que la mayor parte del comercio se hace a través del Caribe, donde no tenemos el gran puerto de aguas profundas que se requiere.

La combinación de ambas realidades obliga a enviar las exportaciones por puerto Cortés en Honduras, o puerto Limón, en Costa Rica, lo que suma un costo de 800 a 1,000 dólares por cada contenedor que sale de Nicaragua, y merma aún más la escasa competitividad que puedan tener las empresas e industrias que operan en el país.

“Se está hablando de modernizar el puerto de Corinto, de privatizarlo, porque cuando algo falla las empresas pierden de hacer el embarque, pero también pueden perder al cliente”, enfatizó.

Pero Corinto siempre sería opcional; el ‘plan B’, porque lo que se necesita es la salida al Caribe. En ese sentido, Maltez recordó una reunión con gente del Banco Mundial para ver la posibilidad de construir el anhelado puerto en el Caribe, y mencionó que Taiwán también está analizando la posibilidad de financiarlo, pero sin resultados.

Al final, será el mercado quien demuestre la pertinencia de construirlo, desde luego, previo estudio de mercado para justificar que se lleve a cabo esa inversión. Maltez dijo que aunque en la reunión con personeros del Banco Mundial no había representación del gobierno de Nicaragua, el Ejecutivo sí está claro que hay interés por esa obra.

El presidente de Cadin mencionó una reunión con empresas exportadoras, transportistas, agentes aduaneros y directores de puertos para ver cómo eliminar obstáculos, porque “ellos saben que con el paso de los años, Corinto se quedará corto para atender la demanda”.

También recordó que en marzo hubo una reunión en Costa Rica en la que participaron empresarios ticos y nicas, en la que se firmó el convenio para modernizar los pasos fronterizos comunes, pensando en la agilización de trámites.

“Ambos países ya aprobaron las leyes necesarias para que esto se haga realidad. De todos modos, planeamos visitar los puntos fronterizos para que haya más presión, y se ejecuten los planes”, aseguró Maltez pensando en que 17 kilómetros de velocidad promedio para llevar una carga entre cualesquiera punto entre Panamá y Guatemala, es “muy lento”.

Educación y asociatividad

La industria en Nicaragua produce arneses, textiles, calzado, jabón, plástico, químicos, energía, productos metálicos y alimentos entre otros, pero hay muchos campos a los que se podría incursionar, sea para proveer al mercado interno, como para ampliar los productos exportados y los mercados alcanzados. ¿Cómo lograrlo?

Sergio Maltez relata que en una reunión con siete sectores predominantes del sector industrial, llegaron al acuerdo que volverían a presentar a las autoridades gubernamentales un manual (que ya les habían entregado hace años) para que les ayude a empujar las políticas industriales, “porque eso no se puede hacer si no es con el apoyo del gobierno”.

Una de esas políticas pasa por capacitar al factor humano, por lo que “desde la Cámara vamos a impulsar la educación técnica. Para eso, estamos trabajando en cómo elaborar una encuesta basada en la encuesta de empresas sostenibles de Cosep, pero que sea específica sobre el sector industrial. Ya nos hemos reunido con Funides, que nos ayudará a sacar esta ‘radiografía’ sobre las necesidades de la industria”, detalló.

La meta es usar esa ‘radiografía’, para saber qué tipo de capacitadores hay que contratar (incluso en el extranjero) para que instruya al personal local, pero también, comenzar a crear certificaciones: que cuando se contrate a un soldador o a un electricista, por ejemplo, sea porque está certificado, y no solo porque alguien lo recomendó.

“Tenemos 1,300 pymes que podríamos utilizar para que nos apoyen en este tema. También tenemos 12 convenios con universidades, y nos reunimos con funcionarios de la UNI a quienes comentamos esta idea. Vamos a formar un comité para colaborar en esto, revisar los pensum. Quieren que incidamos en eso, para orientar apropiadamente la educación técnica, y que eso favorezca a la industria”, reveló.

Maltez opina que si en el país hay mucho desempleo se debe en parte, a que la educación no está orientada a las necesidades de los sectores, por lo que el país debería centrar sus esfuerzos en producir más técnicos y profesionales cuyas capacidades estén en línea con las necesidades del país.

“Para mí eso es vital. Estamos trabajando en una política industrial, y sin tener enfocado el desarrollo de tu educación, no se puede progresar”, sentenció.

Pensando en el limitado número de ítems que se produce en el país, y en la necesidad de darle valor agregado a la producción nacional, en especial la agrícola, Maltez vuelve al tema de que se necesita capacitar a la mano de obra, pero también recibir tecnología de la mano de los inversionistas, y traer los expertos que se necesitan.

El líder de los industriales del país refirió que las industrias que operan en sectores como la caña de azúcar y el maní trabajan desde hace 15 años de la mano con las asociaciones que formaron los productores que los proveen de la materia prima que ellos procesan, lo que hace que los sientan como parte de su industria.

“Cuando apoyas a las asociaciones, estas cuentan con recursos para traer especialistas que les ayuden a desarrollarse en temas como mejoramiento de semilla, riego, o algún producto en particular. De ahí que en los últimos 15 años, esos sectores hayan crecido en áreas y en rendimientos, y es así porque se ha hecho un trabajo constante en innovación de tecnología, en aprender a producir más con menos recursos”, explicó.

“Obviamente, esto te permite dar el siguiente salto: si modernizas al productor, él mismo te dará mejor producto, lo que incidirá en las exportaciones”, añadió.

La industria nicaragüense en números

La Cámara de Industrias de Nicaragua (Cadin), está conformada por unas 1,560 empresas industriales, de las que se cuentan 260 grandes y 1,500 mipymes. Estos son algunos de sus hitos principales:

0.88% El número de clientes de las distribuidoras de electricidad que son industriales

4.50% El crecimiento industrial promedio de los últimos seis años

14.85% La proporción del PIB que se debe a la actividad industrial

21% El porcentaje del número de empleados del país que labora en la industria

23% El porcentaje de la energía del país que consume la actividad industrial

25-30% Los ingresos fiscales que genera el sector industrial

62% El porcentaje de trabajadores industriales que cotizan las 52 semanas del año

75.7% El porcentaje de exportaciones que se deben a la actividad industrial.