Política

Informe EE.UU.: malas señales para Ortega

Exdiplomáticos consideran que “se vienen nuevas malas para Nicaragua”

El recién publicado informe de derechos humanos del Departamento de Estado de los Estados Unidos, describiendo a Nicaragua como un país en el que el Frente Sandinista concentra “un poder de facto”, con importantes casos de corrupción, impunidad y politización, debería preocupar al gobierno del comandante Daniel Ortega, aseguran varios ex diplomáticos y analistas políticos.

Para el excanciller de la República Francisco Aguirre Sacasa, la imagen de Nicaragua está fuertemente perjudicada a nivel internacional, pues este no es el primer informe en el que se consignan violaciones a los derechos humanos.

Aguirre recuerda el informe del parlamento europeo que se publicó a mediados de febrero, y además un informe sobre Venezuela emitido en enero en que señalan a Venezuela de cometer los mismos atropellos en contra de sus ciudadanos que hoy se le señalan a Ortega.

“Están saliendo muchas cosas que yo llamaría las nuevas malas de Nicaragua”, expresó el exfuncionario quien además considera que las actuales relaciones entre Nicaragua y Estados Unidos pasaron de cordiales y buenas, a cordiales y no tan buenas.

Agrega que según analiza, en Washington consideran a Nicaragua y Venezuela como “una suerte de gemelos siameses políticamente”, aunque el país gobernado por Nicolás Maduro sea mucho más problemático.

Nicaragua se mantendría en el radar de Estados Unidos, principalmente, por el retroceso de la democracia, según Aguirre.

“En talones de la Nica Act”

Al excanciller de Nicaragua, Norman Caldera, le llama mucho la atención que este informe salga en “talones de la Nica Act”, y aunque no hay un vínculo entre los dos documentos, considera que el gobierno tiene que modificar su estrategia en Washington.

Para Caldera, la estrategia gubernamental previo a las elecciones en Estados Unidos fue la de cabildear con un solo partido, el demócrata, para tratar de aplacar a los congresistas republicanos que buscaban la manera de aprobar la ley que frenaría los préstamos de organismos internacionales a favor de Nicaragua.

Ahora, con el congreso dominado por mayoría republicana, “el hecho que Trump ganara las elecciones le dio vuelta a la tortilla con el plan que traían”, dice Caldera al referirse a la estrategia diseñada por el gobierno para lidiar con la Nica Act.

Para Aguirre Sacasa el peso del partido republicano debería preocupar al gobierno de Daniel Ortega. “Hay peligro de que se apruebe la Nica Act, algo que Obama jamás habría hecho”, advierte.

OEA al rescate

Otro de los puntos que se menciona en el texto de 34 páginas del Departamento de Estado norteamericano son las restricciones del voto de los ciudadanos nicaragüenses y eso es lo que más le llama la atención al presidente de la cámara de energía César Zamora.

“El tema electoral y de corrupción, que son los dos temas del Nica Act, no son coincidencia”, analizó Zamora. Pero, además, considera que al menos en el caso de los asuntos de corrupción ya se han dado avances que podrían ser importantes, como el memorándum de entendimiento firmado por el gobierno de Nicaragua con la Organización de Estados Americanos.

“Hay que tomarlo con la seriedad del caso y pues esperemos que saquemos provecho de la oportunidad que se abre con la OEA para que los procesos electorales sean más transparentes”, mencionó Zamora.

Para el excanciller Aguirre, Washington no tendrá la paciencia como para esperar acciones dentro de tres años como quedó establecido entre Nicaragua y el organismo, y que sea en ese lapso de tiempo que se den los cambios que el país necesita, al menos en materia electoral.

¿Afectará clima de negocios?

Si en algo no coinciden los analistas consultados por Confidencial es en el efecto que este informe tendrá en la inversión extranjera.

Zamora no cree que el documento pueda tener algún efecto en la inversión, pues considera que lo que se menciona sobre violaciones a los derechos humanos en México es mucho más grave y aun así habrá inversionistas que lleven su dinero a ese país.

Sin embargo, el exdiputado ante el Parlacen Mauricio Díaz cree que “son malas noticias”, que podrían desembocar en una política hostil hacia Nicaragua.

“Es el resultado de un monitoreo que indica que los nicaragüenses no estamos solos y que hay organizaciones que están ojo al cristo en materia de irrespeto a derechos humanos fundamentales”, dijo Díaz.

Además, considera que las inversiones en el país sí se verían afectadas porque ahora quedaría en entredicho la buena imagen de seguridad jurídica que se ha vendido desde la propaganda gubernamental.

No reprimir

Caldera recomienda al gobierno “que se porte bien”, y que evite reprimir las manifestaciones ciudadanas y las persecuciones a personas que considera sus opositores, mientras que Zamora considera que tanto la sociedad civil, políticos y el Gobierno deben jugar su rol de tal manera que las próximas elecciones puedan realizarse sin complicaciones ni cuestionamientos de fraude electoral.

“Hay que redoblar esfuerzos para que el siguiente proceso electoral sea aceptado por todos y caminar de la manera correcta”, recomendó Zamora.

Díaz considera que hace falta voluntad de rectificación de parte del comandante Ortega que considera que es un gobierno “autista”.

“Autistas en el sentido que funcionan más hacia adentro que hacia afuera y como que no existe el mundo. Y lo que dicen los organismos de derechos humanos como que no surte efecto”, advirtió.

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