Economía

Adolfo Acevedo: la diferencia de 10 puntos equivale a 600 mil personas

Inide o Fideg: ¿a quién creerle?

Adelmo Sandino: "Si las mediciones no son adecuadas, no sabremos cual será el impacto en la reducción de la pobreza"



La diferencia de diez puntos en las mediciones de la pobreza general presentadas por el gubernamental Instituto Nicaragüense de Información de Desarrollo (Inide, con 29.6%), y la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (Fideg, con 39%), es un tema ineludible de debate entre los que han asumido un compromiso en la erradicación de la pobreza.

“Creo que los resultados de la encuesta del Fideg son más cercanos a la realidad, aunque sería mejor si tuviéramos acceso a conocer los componentes de ambas canastas para poder compararlas correctamente”, señaló el economista Adolfo Acevedo, al ser entrevistado en el programa de televisión ‘Esta Semana’ que se transmite por canal 12.

“Es interesante ver cómo la diferencia en el costo de ambas canastas (25,110 córdobas por persona por año la del Fideg, y 17,011 la del Inide), termina alejando a centenares de miles de personas de la línea de pobreza”, aseguró Acevedo, recalcando que, a su juicio, la medición del Fideg “es más real”.

“El Banco Mundial ya no usa esta medición para los países de ingreso medio, como Nicaragua, sino que calcula en US$2.50 y US$4 (ajustados por la paridad de poder adquisitivo, para que sean comparables de país a país) las líneas de pobreza extrema y pobreza general”, aclaró.

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Como sea, si se va a seguir usando el costo de una canasta alimenticia para establecer las líneas de pobreza, “debería definirse un mínimo calórico y alimentario decente, porque la realidad es muy distinta” a las poco menos de 2,300 calorías por persona por día en que se basan las encuestas del Fideg y el Inide. Especialmente cuando la diferencia entre una y otra encuesta engloba a 600,000 personas, reclamó Acevedo.

Por su parte, el economista Adelmo Sandino investigador del Instituto de Estudios Económicos y Políticas Públicas (Ieepp), refirió su impresión que “la línea de pobreza del Inide parece estar subvaluando las necesidades calóricas y los mínimos del bienestar”.

Siempre en esa misma línea, Acevedo se preguntó cómo puede suponerse que alguien pueda vivir con 28 córdobas al día (en el momento de presentarse los resultados de la encuesta), “si hasta el mismo asesor presidencial [Bayardo Arce], dijo que nadie puede vivir con eso”.

Certezas

Más allá del mero ejercicio estadístico, conocer la verdadera dimensión de la pobreza en el país es importante, por las implicaciones que ello tiene en la definición de las políticas públicas a implementar para tratar de sacar a los pobres de la situación en que viven.

“Si las mediciones no son realistas, no lo serán las políticas” que se diseñen a partir de esos números. “Si las mediciones no son las adecuadas, no sabremos cuál será el impacto en la reducción sostenida de la pobreza, ni cuáles son los factores que inciden” en una dirección o en otra, aclaró Sandino.

Entre otros, habría que definir con certeza de qué manera inciden en la permanencia o la disminución de la pobreza, distintos factores tales como los ingresos, la demografía, los precios internacionales de nuestros productos (materias primas) de exportación, y las políticas públicas tendientes a aumentar la ingesta calórica.

A juicio de Sandino, “el gobierno parece apostar más por los factores exógenos que por los resultados de sus propios esfuerzos” en su lucha por combatir la pobreza.

El 2016 puede representar un año de inflexión en la disminución pequeña pero constante (alrededor de un punto porcentual promedio anual), de la pobreza, observada entre 2009 y 2015.

La razón es que disminuirá de forma sensible la cantidad de dinero proveniente de la cooperación petrolera venezolana que quede en el país, que llegó a representar un promedio de US$500 millones anuales.

De paso, los economistas también están observando cómo disminuyen no solo las exportaciones a Venezuela –que llegó a constituirse como el segundo socio comercial del país- en la medida en que disminuyen la cantidad de petróleo que le compra Nicaragua, sino también las exportaciones generales del país.

Acevedo dijo, citando estadísticas oficiales del Banco Central de Nicaragua, que la construcción ha caído por dos trimestres consecutivos, mientras la captación de inversión extranjera también se redujo en el último trimestre del que hay datos disponibles, todo lo cual representa un reto formidable para los hacedores y conductores de las políticas públicas.

Repitiendo el mantra que conocen todos los economistas, Sandino recordó lo oportuno que resulta mejorar el nivel educativo de los ciudadanos, en especial de los más pobres, y ofrecerles entrenamiento laboral para que sean más productivos, pero en vez de eso, el país sigue sin mostrar avances significativos en materia de educación de calidad.

“Los avances en ese campo son demasiado modestos y, de hecho, no se cumplió con el Objetivo de Desarrollo del Milenio de universalización de la educación primaria”, recordó.

Acevedo detalló que no se trata simplemente de entregar más dinero al Ministerio de Educación, sino de asegurar una educación de calidad, permitir que solo los mejores alumnos puedan ser maestros “como se hace en Finlandia”, otorgarles una formación excelente, ofrecerles salarios dignos, y proveerlos de una infraestructura de calidad -incluyendo libros- para poder hacer la diferencia.