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Yoani Sánchez: “El momento en que Castro, descolocado, se ve obligado a responder a la prensa”

El instante que define la visita de Obama a Cuba

14yMedio, un medio bloqueado por el régimen, pero “somos una isla especializada en abrir una ventana donde la puertas están cerradas"



A la hora de definir el momento culminante de la visita del presidente Barack Obama a Cuba, la periodista y bloguera Yoani Sánchez, directora del diario digital 14yMedio, no duda en recordar el instante en que el presidente Raúl Castro se vio obligado, en una inédita conferencia de prensa, ante el asombro de varias generaciones de cubanos, a responder la pregunta de un periodista de CNN sobre los presos políticos cubanos. Ese instante que describe Sánchez me recordó la obra maestra del escritor Javier Cercas –”Anatomía de un instante“– sobre el golpe de estado del 23 de febrero de 1981 en España, cuando el expresidente Adolfo Suárez permaneció sentado en su sitio en el hemiciclo parlamentario, mientras los demás parlamentarios –excepto dos– buscaban refugio para protegerse de las balas de los golpistas. En La Habana, en cambio, Castró lució irascible y descolocado, y mostró su peor talante autoritario ante su pueblo, para sortear las preguntas de la prensa. Ha sido un instante paradójico, que podría marcar el inicio de un cambio de época.

Yoani Sánchez es una de las periodistas más reconocidas de Cuba en el exterior, pero el medio que dirige en su país, 14yMedio, se encuentra bloqueado por el “filtro tecnológico” del régimen. No obstante, Sánchez no pierde el entusiasmo y asegura que “somos una isla especializada en abrir una ventana donde la puertas están cerradas“. 

Con las idas y venidas de una conexión de Skype, que acorta la distancia ente Managua y Madrid, donde se encuentra celebrando los ochenta años de vida del escritor y nobel peruano, Mario Vargas Llosa, conversé unos minutos con Yoani al terminar su jornada en la madrugada. Hablamos sobre cómo viven los cubanos –los del partido, los de la calle y los disidentes–, el deshielo de las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana, entre la esperanza y una expectativa sobredimensionada, y bajo la incertidumbre de un país “que puede ir dos pasos adelante y tres pasos atrás”, y que al celebrar a grito partido con la música irreverente de los Rolling Stones, se ha sentido en estos días menos isla y más “parte del mundo”.

La periodista y bloguera Yoani Sánchez.
La periodista y bloguera Yoani Sánchez.

Yoani, ¿qué balances hacen los cubanos tras la visita de Obama a Cuba? Supongo que hay varias visiones

Sí, un balance es el que hace el gobierno, que parece ser bastante critico y negativo si vemos la reflexión y los comentarios que ha hecho Fidel Castro. Son bastante agresivos contra Obama. Otro balance es el que hace la población, la gente en la calle, que tienen mucha esperanza e ilusión a partir de esta visita. La gente piensa que ‘San Obama’ vendrá a resolver todos los problemas. Y por otro lado, hay otro balance que hace la oposición, el sector critico que ha recibido un espaldarazo de Obama al reunirse con ellos, pero quieren un poco más: pronunciamientos más fuertes desde el punto de vista de derechos humanos, de libertad de presos políticos y de cambios.

¿Qué tanta resonancia tuvo el discurso de Obama? Lo transmitió la televisión cubana en vivo, pero ¿después de ese momento, la prensa escrita y la radio oficial lo divulgaron o lo opacaron?

Es una buena pregunta, porque quien no lo vio en vivo no pudo verlo. Después de la transmisión, cuando Obama hablaba en el Gran Teatro de La Habana, para sorpresa de muchos no transcribieron ni publicaron el discurso íntegro. Lo que intentaron hacer fue una coletilla o fragmentos del discurso poniendo la versión oficial. De todas maneras, hay una Cuba profunda, sumergida, ilegal, con redes alternativas de distribución de información. Ahora mismo sí está circulando el video, una copia pirata de mano en mano y te puedo asegurar que tiene mucha popularidad. No hay nada más atractivo que lo prohibido y el discurso de Obama está ahora mismo en la zona de lo prohibido.

En uno de los encuentros Obama puso mucho énfasis en el potencial del cambio económico y social que representa este sector de los trabajadores por cuenta propia. ¿Qué peso real tiene ese sector?

Estamos hablando de un número de cubanos que no supera el medio millón, y que son personas que pueden abrirse paso en un sector privado que el gobierno llama cuentapropistas; un eufemismo de privado en ocupaciones que más bien tienen que ver con los servicios, la venta de alimentos, pero prácticamente no son profesiones. No se puede ser abogado, arquitecto, constructor por cuenta propia. El hecho de que Obama dirigiera su discurso a ellos me parece algo muy inteligente, porque es un sector que puede cambiar Cuba, pero que ahora mismo tiene muchas limitaciones por los altos impuestos, la ausencia de un mercado mayorista, la propia vigilancia del gobierno, pero sobre todo la misma suspicacia que tiene un sistema que se ha declarado marxista-leninista sobre empresarios y trabajadores privados.

A diferencia de ese encuentro, el que tuvo el presidente Obama con los líderes de organizaciones de la sociedad civil que promueven derechos políticos y libertad de prensa, fue privado, ¿qué trascendencia tuvo para ustedes esta reunión?  

Fue una reunión muy importante. Fue un espaldarazo al sector critico, disidente. En mi caso particular me tocó la parte periodística. Tuve que cubrir la parte del encuentro que fue pública. Por un lado, fue la primera vez que un presidente extranjero que visitaba la isla se juntaba con un grupo tan variado de activistas, escuchando por más de una hora y cuarenta minutos es una señal de respeto. A partir de ahora los próximos funcionarios y diplomáticos que visiten Cuba pueden tomar el ejemplo. Por otro lado, fue un espaldarazo a la prensa independiente. Que al menos cuatro reporteros no reconocidos por el gobierno pudiéramos entrar allí, hacer fotos y hacer entrevistas con funcionarios al más alto nivel que acompañaron a Obama fue una manera de decir: hay una prensa diferente a Granma.

¿Qué pasó después? Ese sector de la sociedad civil que reclama y de hecho está ejerciendo autonomía, ¿es un espacio irreversible, o puede ser aplastado por la represión?

En Cuba nunca se sabe. Es como una danza siniestra que puede ir dos pasos adelante y tres pasos atrás. Pero tengo la impresión de que el castrismo ha perdido mucha fuerza. En primer lugar porque la generación histórica son nonagenarios. Por otro lado, el ¨golpe Obama¨, aunque se mueve en el campo de los simbólico, porque no hay un gran cambio desde que se fue, ha tocado fibras del cubano, de la identidad nacional que al castrismo le va a costar recuperar. El castrismo no puede enamorar, hipnotizar. Obama ha logrado cosas donde el castrismo no puede competir, como hablar con el mayor humorista cubano, jugar dominó, comer en un restaurante privado. Se ha movido en unas líneas que deja muy a atrás a Raúl y Fidel Castro.

En la conferencia de prensa en la que estuvieron Obama y Raúl Castro, le preguntaron a Castro sobre los presos políticos. Supongo que eso lo transmitió la televisión cubana y él prometió liberarlos si le pasaban una lista. ¿Qué pasó después?

Por primera vez los cubanos de mi generación vimos al Presidente dar una conferencia de prensa, fue inédito. Esa fue una de las partes más importantes de la visita de Obama al dejar en evidencia la incomodidad de Raúl Castro, porque lo vimos enojado, descolocado, asombrado y sobre todo diciendo algo, que, a mi juicio, es importante: decir que si le daban la lista, liberaba a los presos políticos. Si no es una dictadura y es un Estado de Derecho donde existe un sistema judicial, ¿cómo es posible que un Presidente pueda decir –los libero esta noche–.  Si la visita de Obama sirvió para dejar en evidencia que Raúl Castro no puede lidiar con la prensa libre, entonces sirvió para mucho. Quedó en evidencia el autoritarismo y la dictadura que vivimos en la isla. Después de esa conferencia de prensa, tengo entendido que varias organizaciones independientes con el listado con las personas encarceladas fueron entregadas, pero no ha habido ninguna liberación.

¿Qué se espera del próximo congreso del Partido Comunista Cubano que se realiza el próximo 16 de abril? ¿Hay, acaso, alguna propuesta de continuismo del régimen?

Se espera mucho y muy poco. ¿Por qué digo esto contradictorio? Mucho porque la misma militancia del partido ha dado señales que están inconformes con que no se haya hecho, a lo largo de los últimos meses, una discusión pública sobre los temas qué se van a tratar. Hay una parte de la militancia que creen en el partido y creen que en este séptimo congreso podrían dirimirse cuestiones vitales para la organización. Y muy poco de parte de la ciudadanía, porque mucha gente ya no cree que los cambios puedan venir desde dentro del Partido. El problema que tiene el Congreso es que hagan o no hagan, cualquier cosa que pase será adjudicado a la visita de Obama. Si hacen un cambio será porque Obama presionó; sino hacen ningún cambio será como una respuesta a Obama. Están bastante entrampados en eso.

Yoani, estás en Madrid y vas a regresar a La Habana. El medio digital que diriges, 14yMedio, cuyas historias hemos reproducido en Confidencial, ¿se lee en Cuba sin interrupción y sin censura?

Lamentablemente, desde el día que nacimos, el 21 de mayo de 2014, ya pronto cumplimos dos años, resulta que estamos bloqueados tecnológicamente. El Gobierno ha implementado un ¨filtro¨ que impide a los cubanos entrar directamente a 14yMedio. No obstante, debo aclarar que vivo en un país donde hay mil y una forma de saltarse la censura. O sea, cada persona conoce la manera de entrar a un sitio censurado, página prohibida, contenido que no está accesible. Eso me entusiasma porque creo que somos una isla especializada en abrir una ventana donde la puertas están cerradas.

Se fue Obama y llegó Mick Jagger con los Rolling Stones. ¿Qué les dejó a los cubanos el concierto?

Sensación de universalidad en un primer momento. Recuerden que vivimos en una isla, y como dice un poeta cubano, es la maldita circunstancia de Cuba por todas partes, entonces de pronto una nación que se ha perdido por décadas de escuchar voces como de The Beatles, Whitney Houston, Freddie Mercury, personalidades de la música que se fueron de este mundo sin siquiera pisar nuestra isla, que al menos que pudiéramos recibir a The Rolling Stone fue una señal muy positiva de los cubanos de sentirse ¡wow!, somos parte del mundo. También fue como una victoria para mucha gente, gente que sufrió la censura de determinado de música, sobretodo el rock, de pronto recibió desde el punto oficial a bombo y platillo a estos músicos que décadas atrás estaban estigmatizados, eran el anti hombre nuevo, de ese hombre socialista que solo pensaba en el trabajo, que no pensaba en la diversión, que quería formar el castrismo, es todo lo contrario a lo que es Mick Jagger. Rolling Stone tocó muchas fibras simbólicas. Es positivo.