Política

Ramón Jáuregui: “Hay que forzar al régimen de Daniel Ortega a que dialogue”

Exeurodiputado español Ramón Jáuregui sostiene que Ortega fracasa en la política global, e insiste en urgencia de salida negociada

La adopción de un marco legal para aplicar sanciones, de parte del Consejo de la Unión Europea (UE), es una muestra del fracaso del régimen orteguista en el ámbito y política internacional, según el exeurodiputado español Ramón Jáuregui Atondo, quien subrayó que la intención de castigar a la dictadura ha conseguido poner de acuerdo a 28 países, con “sus miradas e intereses”.

Durante una entrevista con el programa Esta Noche, Jáuregui reconoció que la UE se ha tardado “mucho tiempo en aplicar” medidas restrictivas contra funcionarios del régimen, aunque justificó que los europeos han estado a la expectativa de los resultados del diálogo entre el Gobierno y la Alianza Cívica —suspendido desde mayo pasado— y de la liberación de los presos políticos.

El político —quien encabezó una delegación de eurodiputados que visitó Nicaragua en enero pasado— llamó a las grandes potencias e instancias internacionales, incluida Europa, México, la OEA, y Estados Unidos, a que no se olviden de Nicaragua. “Hay que facilitar este diálogo, hay que forzar al régimen de Ortega a que dialogue y buscar una salida negociada o pactada, porque sinceramente no hay otra solución que la democracia”.

Destacó que las protestas cívicas se han limitado por miedo y la represión, que se ha hecho “mucho más selectiva”, aunque esto no detendrá la lucha del pueblo. “No sé cuál es el tiempo, porque nadie lo sabe, lo que sí sé es cuál es el destino final de esa lucha y de ese pueblo heroico, que pide libertad, y es que la va a conseguir”.

Pocas horas después de la entrevista de Jáuregui, el dictador Daniel Ortega se refirió por primera vez sobre las posibles sanciones europeas, las que criticó por sumarse a las políticas “intervencionistas e imperiales” de Estados Unidos contra su régimen. “No veo cómo promover un diálogo con la Unión Europea si están hablando de sanciones”, se quejó Ortega.

En presencia del nuevo jefe de la misión de la Unión Europea, Pelayo Castro Zuzuárregui, Ortega reclamó que “la Unión Europea se suma a las políticas norteamericanas”, en relación a las sanciones de Estados Unidos y Canadá, que ya alcanzan a una decena de sus funcionarios, incluyendo su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo, y su hijo Laureano Ortega Murillo.

“Arrastrada la Unión Europea a hacer el ridículo de apoyar a alguien como presidente… increíble la Unión Europea que elige como jefe de política exterior al señor (Josep) Borrell“, dijo Ortega, tras calificar al jefe de la diplomacia europea como “un radical”. La semana pasada, Borrell afirmó ante el Parlamento Europeo que Nicaragua está peor que Venezuela.

Borrell, quien estará en el cargo desde el próximo primero de noviembre de 2019 al 31 de diciembre de 2024, se ha mostrado a favor de que la comunidad internacional imponga sanciones a la “dictadura” en Nicaragua por la “represión sanguinaria”, que ha dejado más de 300 muertos, miles de heridos y más de 80 000 ciudadanos en el exilio.

A finales de enero pasado, el socialista Borrell impulsó una reunión del Consejo Europeo —integrado por los ministros de Exteriores de la UE— para discutir sobre la situación de Nicaragua. Los diplomáticos condenaron la represión de Nicaragua y concluyeron que responderían ante “cualquier nuevo deterioro de los derechos humanos y del Estado de derecho”.

En esa ocasión, el canciller español, de 72 años, comentó que Nicaragua y Venezuela son “las mayores crisis que está viviendo América Latina en mucho tiempo” y Europa “no puede no ocuparse de eso”.

“No basta decir que lo lamentamos mucho e imponer algunas sanciones”, apostilló.

El consejo de la Unión Europea ha aprobado un marco legal para aplicar lo que llaman medidas restrictivas específicas. ¿Esto quiere decir sanciones individuales a funcionarios del régimen de ortega?

Efectivamente. Esta es la decisión que la Unión Europea ha adoptado en virtud de la evolución de los acontecimientos en el país, conscientes de que la represión sigue, de que no se cumplen las condiciones para un proceso democrático acordado.

La Unión Europea ha establecido un marco de sanciones por medio del cual determinadas personas del régimen, responsable de la violación de derechos humanos, puedan ser sancionados por la Unión Europea.

¿Cuáles son los alcances de las sanciones? ¿Están restringidas a individuos o pueden afectar también entidades o instituciones del Estado nicaragüense?

Son en primer lugar una ruptura del comercio con Nicaragua, en relación con lo que tiene que ver con el tráfico de armas o venta de material represivo, o inclusive colaboración con los sistemas policiales en Nicaragua.

En segundo lugar, tiene que ver con la posibilidad de impedir la entrada en la Unión Europea de una lista de personas del régimen. En tercer lugar, la congelación de sus activos financieros y de sus operaciones bancarias en los bancos europeos.

Estas son las tres medidas que se contemplan aplicar de manera gradual, si es que el régimen no evoluciona en el sentido de garantizar las libertades, de permitir que vuelvan los organismos internacionales —que tienen la capacidad de analizar si el país funciona o no democráticamente— y si no se acuerda un marco para un proceso electoral, que sea libre y garantice igualdad de oportunidades.

A la espera del diálogo nacional

¿Hay plazos políticos para tomar decisiones, en cuanto a evaluar si evoluciona positivamente la situación de Nicaragua o aplicar estas sanciones?

Europa ha tardado probablemente mucho tiempo en aplicar estas medidas, en gran parte porque el diálogo político que se abrió en el Gobierno y oposición, abrió una expectativa, una ventana de oportunidad, inclusive porque los presos que estaban encarcelados, tal y como pidió la Unión Europea, fueron liberados. En función de esas dos circunstancias, la Unión Europea ha estado en expectativa, esperando si esto evolucionaba favorablemente.

Hoy ha establecido este marco de sanciones porque pensamos que el diálogo se ha interrumpido, que el régimen no garantiza un proceso democrático limpio, que no hay libertades, que incluso hay nuevos presos políticos, o hay acoso por sistemas parapoliciales a las personas y líderes de los partidos y de los movimientos de oposición. La Unión Europea ha dicho: si no se produce una evolución rápida en torno a estos tres factores aplicaremos estas sanciones.

De manera paralela hay un proceso interamericano, una comisión que ha sido creada por la Asamblea General de la OEA, con representantes de cinco países, que tiene también un mandato y un plazo para brindar un informe; una gestión diplomática de último recurso con el régimen de Ortega para buscar una salida política, pero el Gobierno le impidió la entrada al país y prácticamente ha desconocido la existencia de esta comisión. ¿Cómo se ve este impase, desde la óptica de la Unión Europea?

Creemos que es muy importante que Nicaragua reciba ayuda internacional para el diálogo. Esos cinco países de la OEA —Estados Unidos, Canadá, Jamaica, Argentina y Paraguay— eran un buen mecanismo, un grupo de contacto para facilitar el diálogo y para avanzar en los pactos democráticos de futuro. En este sentido, creemos que la no presencia de esa representación es un problema.

Reclamo de las grandes potencias e instancias internacionales, incluida Europa, México, la OEA, y Estados Unidos, que no se olviden de Nicaragua. Hay que facilitar este diálogo, hay que forzar al régimen de Ortega a que dialogue y buscar una salida negociada o pactada, porque sinceramente no hay otra solución que la democracia.

Hay que devolver la palabra al pueblo, que el pueblo pueda votar en libertad, y que pueda elegir entre el partido de Ortega y otros líderes, porque esa es la controversia interna que vive el país. Hay dos Nicaragua enfrentadas: una Nicaragua oficialista, que apoya al Gobierno, y una Nicaragua que pide libertad, una Nicaragua de estudiantes, campesinos, de organizaciones políticas; también del sandinismo que abandonó a Ortega, que quieren jugar en democracia.

La reacción inmediata del régimen ha sido ignorar este mecanismo que ha aprobado el Consejo de la Unión Europea. Pareciera que Ortega está siguiendo un poco el camino de Venezuela frente a ese tipo de acciones de la Unión Europea. En el caso de Venezuela, las políticas que aplicó la comunidad no han sido efectivas, ¿por qué esperan que esto puede tener un impacto distinto en Nicaragua?

Me gustaría que Venezuela no fuera el ejemplo que sigue Nicaragua, porque verdaderamente aquello se ha convertido es una crisis humanitaria horrible. Sin duda influye, la salida de Venezuela puede ayudar a la salida del tema de Nicaragua.

Me gustaría que Nicaragua encontrase su propio camino. Espero que la comunidad internacional pueda ayudar al país, y presionar como lo vamos hacer a través de las sanciones al régimen. No son medidas perfectas. Desgraciadamente no está en el resto del mundo la capacidad de poder cambiar la vida interna de Nicaragua.

Podemos aplicar sanciones, podemos presionar, podemos ayudar, pero a veces las cosas dependen del mismo país. En ese sentido, lo único que puedo decir es que hacemos todo lo que podemos. Tengo la impresión de que las respuestas al final van a depender también de otras piezas en el tablero internacional. Me gustaría que algunas potencias del entorno, desde Cuba a México, desde la OEA a la Unión Europea, pudiéramos también favorecer una salida, porque el pueblo de Nicaragua se lo merece.

Represión más selectiva

¿Considera que la presión interna está contribuyendo a este proceso de buscar una salida o se percibe desde afuera que el régimen en Nicaragua no siente esa presión nacional?

Tenemos que reconocer que la represión se ha hecho mucho más selectiva, que la capacidad de movilización del pueblo se ha limitado mucho por el miedo y por la represión misma. Sin embargo tengo que decir que hay un pueblo de Nicaragua muy bravo históricamente, con mucha fuerza.

Las dictaduras no son eternas y la historia lo demuestra. Podrá durar más y sufrir mucho el pueblo, pero realmente esto terminará entrando en un camino de solución democrática, no se puede vivir en el mundo con regímenes que aplastan las libertades, que vulneran los derechos humanos, el estado de derecho y la democracia. Nadie te reconoce, te quedas fuera del mundo, nadie opera contigo, nadie negocia, te sancionan, tu economía sufre, tu pueblo sufre.

De manera que no sé cuál es el tiempo, porque nadie lo sabe, lo que sí sé es cuál es el destino final de esa lucha y de ese pueblo heroico, que pide libertad, y es que la va a conseguir.

La decisión del Consejo Europeo significa un aislamiento diplomático completo del régimen de Ortega en Europa.

Sí, no es fácil poner de acuerdo a 28 países, con sus miradas y sus intereses, y se ha conseguido. En el ámbito internacional, en el ámbito diplomático, en la política global, Nicaragua es un país fracasado políticamente, y su régimen.

Todo mundo espera que las elecciones se produzcan, pero que sean con libertad, con igualdad de oportunidades. Sabemos que son el 2021, pueden adelantarse o no; en este momento lo más importante no es la fecha, lo más importante son las garantías, las condiciones de la democracia, y en ese sentido creo que eso es lo que hay que pactar, inclusive porque hay que vertebrar un liderazgo alternativo para que el pueblo pueda ver también la esperanza de una alternativa política.

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