Opinion

Juventud y Coalición Nacional en Nicaragua

Los estudiantes, las nuevas generaciones debemos trabajar juntos, para demostrarle a nuestro país que hay alternativas capaces entre nosotros

Lo primordial para profundizar en el tema en cuestión, es hacer mención a la consolidación de la Coalición Nacional en nuestro país, un punto de partida o línea inicial, para dar paso a la tan anhelada, difícil y cuestionada, unidad opositora, con el gran objetivo de agrupar y unificar los esfuerzos de diversos sectores, para darle salida a uno de los mayores males que ha vivido Nicaragua, la Dictadura Ortega-Murillo.

Muchas cosas se han expresado al respecto, desde suspiros de satisfacción, hasta fuertes reproches; la formación de esta alternativa política que ha sido presentada como la ruta a la salida de la crisis y al cambio de Gobierno con todo lo que eso implica, como era de esperarse, contó con ciertos aspectos que dejaron preguntas al aire, y me atrevo a decir que muchas, destacando dentro de esas, la participación de cierto partido político, que no solo se ve manchado por su historial en el pasado, sino que además, se encuentra bajo cuestionamiento y protesta entre sus propios afiliados y simpatizantes, ante las denuncias públicas efectuadas por sus propios miembros, a raíz de un proceso de selección de cargos directivos y administrativos, que se ha denominado popularmente “el dedazo”, característico de la cultura política dañina, que tanto le ha costado al país.

Otra de las preguntas que impactó y que es objeto de este artículo, fue ¿qué pasó con los jóvenes?, pues fue verdaderamente sorpresivo, que durante la firma de los estatutos que oficializaban la conformación de la Coalición, los jóvenes decidieran abstenerse de firmar. Y repito, fue sorpresivo, pues no hubo indicios previos de que esto iba a pasar, ¿qué sucedió?; el tan luchado espacio que durante mucho tiempo se ha estado esperando, para que la juventud y los estudiantes pudrieran tener incidencia dentro de los cambios políticos que necesita nuestro país, no fue asumido, no fue firmado, y mientras no se firme, esa representación no funciona, legalmente hablando.

Poco después, se dio a conocer, que la decisión de los denominados representantes de la juventud y el estudiantado, tomaron esa decisión, porque consideraron que dicho espacio, debe ser construido primero, con una mayor participación juvenil de diversos sectores y movimientos establecidos, aparentemente a último momento floreció el sentimiento de unidad, la necesidad de que la unificación de este sector se concretara al fin, lo cual es muy bueno técnicamente hablando, eso es lo que el país necesita, que nos vemos todos más como parte importante pare el cambio, y menos como rivales.

Sin embargo, puede resultar difícil de comprender, el hecho de que, durante meses, desde que se supo que había una Coalición en proceso de formación o antes, el sector no buscara esa unificación juvenil y estudiantil, sino que incluso, se continuara con una absurda rivalidad que lejos de sumar, generara división y lejanía entre los espacios que teóricamente representan a esta admirada juventud nicaragüense. Eso no pasó, en su lugar, continuaron pugnas por el protagonismo, la legitimidad y otras banalidades no muy alejadas de las políticas tradicionales a las que se supone no se desea volver.

Pero en efecto y como quedó de manifiesto, el día de la firma, sí surgió el espíritu unificador a último momento, y recalco, no está mal, ya bien se dice que “mejor tarde que nunca”, no obstante, ese tipo de circunstancias, denotan las grietas que vuelven frágil la participación juvenil en el ámbito político de Nicaragua, a su vez pone en tela de juicio la legitimidad y capacidad de representación.

La juventud nicaragüense, necesita centrarse con carácter de urgencia, en la imponente necesidad del consenso, del dialogo y la unidad, antes de pensar en agendas, propuestas, representaciones, cargos y cualquier otra forma de incidir, es necesario estrechar lazos de cooperación entre sí, no habrá ninguna oportunidad de alcanzar los intereses que se tienen como sector, a menos que se impulsen conjuntamente y con las mejores intenciones.

Las etiquetas negativas que se han impuesto a la Juventus durante largo tiempo, como, “juventud dormida”, “desinteresada”, “ajenos a la política” o “incapaces”, no se van a caer por si solas, deben ser derrumbadas con el ejemplo. Los estudiantes, las nuevas generaciones debemos trabajar juntos, para demostrarle a nuestro país que hay alternativas capaces entre nosotros, para borrar la errónea idea del funcionamiento de la política de antaño que se niega a hacerse a un lado para dar paso al relevo generacional. Pero nada de eso puede ser viable, si se continúa actuando como hasta ahora, a menos que haya un amalgamiento de la lucha juvenil, los feroces políticos de siempre, que nos han seguido incluso hasta los espacios que se suponían nuevos y alternos, sin más de lo mismo, seguirán haciendo de las suyas, ya sea tomando el poder tras la caída de la dictadura con una lucha que no les costó, o bien, manteniendo al régimen en el poder, a como durante años lo han hecho.

Hay retos grandes que enfrentar, pero el principal, está en nuestras manos poderlo superar, o hay unidad bien establecida, o nuestros jóvenes muertos, encarcelados, exiliados, torturados y expulsados de las universidades, habrán padecido en vano. La historia se está escribiendo, y a como fuimos la introducción, podemos ser el desarrollo y la conclusión si con madurez nos lo proponemos, o nos vamos resignado desde ya, a ser una pequeña parte dentro de uno de los primeros capítulos.

Es momento de hacer a un lado las diferencias que nos aíslan entre sí, y encontrar esos puntos que nos acercan cada vez más, y no se pide perfección, sino compromiso y buena fe. Que se trabaje en la unificación faltante, que impidió la firma de los jóvenes en esa Coalición Nacional, y se retorne a ella con fuerza y unidad, pues por ahora la idea de la una consolidada juventud en dicho e importante espacio, solo es una línea en blanco sin firmar.

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