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“La bofetada fue una reacción defensiva”

Abogada de la CPDH expone el alegato de su inocencia ignorado en el juicio en su contra: fue condenada y después le suspendieron la pena

En junio de 2018, a la doctora María Oviedo le asignaron en la Fiscalía un caso problemático y delicado. La crisis política estaba en su máximo apogeo. La Policía reprimía y apresaba a los manifestantes, y el Ministerio Público acusaba a los presos políticos por terrorismo y otros delitos. Con 11 años de experiencia como penalista, Oviedo debía acusar a un grupo de promotores de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH). Se negó y renunció.

A pesar que como fiscal estuvo involucrada en casos polémicos, como el de la masacre del 19 de julio de 2014, cuando acusó a unos campesinos del norte del país, a quienes algunos califican como el primer grupo de presos políticos de la dictadura, Oviedo consideró que acusar a los promotores de derechos humanos era pasarse de la raya. “No me sentía cómoda, no sentía que estaba haciendo lo correcto” acusando a los defensores de derechos humanos, dice Oviedo. Del caso del 19 de julio, prefiere no hablar en esta entrevista. Luego alegará, con los micrófonos apagados, que la ley le impide pronunciarse.

Semanas después de dejar la Fiscalía, Oviedo se convirtió en abogada de la CPDH y comenzó a defender a presos políticos. Ahora es la única defensora de derechos humanos condenada por la justicia del régimen. La Fiscalía la acusó de obstrucción de funciones policiales por haberle estampado una bofetada en la cara al teniente Óscar López, de la Policía de Masaya, el pasado 26 de julio, cuando el oficial —alega Oviedo— la manoseó y agredió físicamente.

Esa mañana, Oviedo acompañaba al exreo político Christian Fajardo a una citatoria por la portación de un arma a la estación policial de Masaya, y después de una gestión infructuosa, Oviedo se retiró y tuvo que regresar sola a la estación policial a traer un documento. Las imágenes en que se observa cuando fue agredida con violencia por varias agentes policiales se difundieron profusamente en las redes sociales. Sin embargo, la semana pasada la jueza Nalía Úbeda la encontró culpable del delito de obstrucción de funciones policiales y la Fiscalía pidió en su contra cuatro años de cárcel. Finalmente, la jueza le impuso un mes de prisión, pero inmediatamente, por tratarse de un delito menor, le suspendió la condena.

En esta entrevista, la exfiscal expone el alegato de su inocencia, que no fue tomado en cuenta en el juicio, y relata por qué decidió dejar la Fiscalía durante la crisis política el año pasado.

¿Cómo se desarrolló el juicio en el que usted fue encontrada culpable?

El juicio se desarrolló en aproximadamente diez horas, no tuvimos ningún receso, no pudimos ingerir ningún alimento, únicamente pudimos ingerir agua e ir al baño. El proceso se desarrolló a puertas cerradas. No pudo entrar nadie, solo mi abogada; el asistente de mi abogada, que fue mi esposo; la fiscal, la supervisora de la fiscal, la judicial y su personal de apoyo. En el juicio llegaron a declarar todos los oficiales que propuso la Fiscalía, entre estos están el oficial, presunto ofendido y las dos oficiales que me reducen con violencia, que casi me asfixian, el oficial que se escucha la voz en el video y dice que me detengan, la investigadora que hizo las labores de investigación del caso y llegó un perito informático de la Dirección de Auxilio Judicial. Todos estos testigos, llevados por el Ministerio Público, no coincidieron en sus testimonios, tuvieron muchas contradicciones. Las oficiales sostuvieron siempre que el oficial Óscar López, presunta víctima, jamás me tocó. Incluso estas oficiales expresaron que ellas jamás me agredieron, que esas técnicas de reducción que usaron en mi contra están contempladas en la ley y eso no es cierto porque mi abogada insistió, al momento del contrainterrogatorio, en preguntarles a ellas en dónde estaba estipulado ese actuar de parte de ellas a una persona que va hacer detenida. Ellas establecieron que de esa manera se reduce a un detenido.

¿Considera que el juicio fue hostil para usted?

Sí, porque en mi condición de acusada estar viendo a cada uno de los testigos que llegaron a mentir con todo el descaro al juicio, la propia supuesta víctima dijo que nunca me empujó. De tomar como cierta esa versión del oficial víctima, estaríamos asumiendo que yo tengo un desorden mental, que me vuelvo violenta sin tener ningún motivo. En el video que está ‘viralizado’ se aprecia perfectamente el momento en el que él me empuja. Y ese momento donde él me empuja es parte de la agresión que ya se venía manifestando. El oficial López desde que entramos a la oficina pegó gritos. Nos decía palabras ofensivas tanto a Cristian (Fajardo, reo político excarcelado) como a mí. Cuando ellos estaban queriendo sacarme de la oficina, primero fue con un movimiento corporal del oficial, se pone su cuerpo buscando cómo retirarme y llevarme hasta la puerta. En la puerta yo le dije que me respetara, que yo me iba a salir, pero que me respetara y que me lo dijera con respeto porque ya me había faltado el respeto desde el inicio. Cuando él me empuja y me agarra de la cintura, de la parte baja de la espalda, en un acto instintivo le di una bofetada, esa bofetada me significó una condena… la jueza consideró que fue un hecho constitutivo de delito. Exagerado realmente. No fue un acto constitutivo de delito.

¿Usted es inocente?

Soy inocente de ese delito, porque el delito por el cual se me acusó es un delito especial que se requiere para que cometás ese delito, haber obstruido una función válida de la Policía… ¿En ese momento qué es lo que se está desarrollando? En ese momento lo que se está desarrollando y en el video se puede ver, es sacarme a empujones y esa no es la función de la Policía, sacar a empujones a los ciudadanos. Desde ahí se desvanece la tesis de la Fiscalía de que yo cometí un delito. Yo no estaba obstruyendo una función legítima de un oficial. Mi reacción fue defensiva por la agresión ilegítima de la que estoy siendo objeto. Desde el punto de vista de la tipicidad, no es típico, no se configura el delito. Desde el punto de vista de la antijuridicidad, que es otro elemento del delito, tampoco, porque si considerás que es delito no es antijurídico, por cuando mi acción fue un acto de defensa, y la legítima defensa está establecida en la ley. Ahora, viéndolo desde otro punto de vista, desde el punto de vista de la lesividad que establece el artículo siete del Código Procesal Penal de que no podrá ser sancionado por conductas que no pongan en grave daño al bien jurídico de manera significativa, lo cual es mi caso: una bofetada no puede ser sujeto de una condena, es absurdo.

¿Considera que la están castigando por defender presos políticos?

Pues saber lo que piensan no puedo, pero puedo prever y puedo considerar que es posible que se me esté sancionando de esta manera por ejercer esa labor.

Todo el sistema estuvo contra usted doctora…

Mi familia está preocupada, mis hijos, porque detrás de cada persona, de cada historia hay familias, pero parece que eso no es de interés: la integridad de las personas…

¿Qué pruebas presentó la Fiscalía para demostrar que usted era culpable?

Testigos, mis agresores fueron los testigos, el jefe de Auxilio Judicial de Masaya, que da la orden de que me capturen.

Al final del juicio usted dirigió unas palabras a la fiscal y a la jueza ¿Qué les dijo?

Le dije a la jueza que si ella me declaraba culpable sería la injusticia más grande del mundo, porque era evidente que la imputación era absurda. Yo le hice ver a la judicial que era una injusticia y que en la única justicia que yo creía era en la justicia divina y que quedara en ella.

¿No cree en la justicia terrenal?

No.

¿Siendo abogada?

Tratamos, aquí tratamos de acceder de una u otra manera a la justicia, pero la justicia real, efectiva, es la de Dios.

Carlos Herrera | CONFIDENCIAL

Hasta hace poco más de un año, usted era fiscal, ¿qué siente cuando sus excompañeros fiscales la acusan?

Me sentí muy triste, decepcionada, frustrada, pensar que algún día fui y formé parte de la Fiscalía. Tenía muchos lazos de amistad, muchos de ellos nos considerábamos un equipo unido, pero desgraciadamente las cosas obedecen a otro tipo de circunstancias que no son las legales propiamente.

¿Ahora que usted está en la otra acera, qué le dicen sus excompañeros fiscales?

La mayoría no pasan palabras conmigo.

¿Les da miedo?

No sé si lo hacen por temor o porque en realidad no tienen deseos de hablarme.

¿Cómo se involucró usted en la defensa de los presos políticos?

Al inicio (de la crisis) consideré que lo que estaba pasando no era correcto. Necesitaba saber qué parte de la historia era verdad y qué parte no lo era. Entonces, y por eso, quise entrar a defender derechos humanos.

¿En qué momento usted dice: ya no puedo más, ya no quiero ser fiscal?

A raíz de la crisis que se desarrolló en el país, había situaciones que yo miraba que no estaban desarrollándose de la manera correcta, no me sentía cómoda, no sentía que estaba haciendo lo correcto.

¿En algún momento a usted le dijeron: anda acusá a estos presos políticos?

Sí, en el caso de los promotores de derechos humanos de la CPDH. Vos sentís que el cuerpo siente algo o rechaza algo, y eso pasó conmigo. Yo dije esto no es correcto, y me sentía muy angustiada y tomé la decisión de retirarme.

¿En sus años de fiscal, se arrepiente de algún caso en el que haya acusado a alguien?

Fíjate que es una pregunta bien difícil, pero siempre traté de hacer lo correcto…


Espere la entrevista en video en el programa Esta Semana este domingo.

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