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Gobernó por casi cuarente años con puño de hierro uno de los países más empobrecidos del planeta

La caída en desgracia de Robert Mugabe, dictador de Zimbabue

Robert Mugabe

Profundamente racista, vivió hasta ayer una vida de opulencia y derroche con su mujer, Grace, su todopoderosa consejera que aspiraba a sucederlo



Harare.- El nonagenario presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, visto por muchos países occidentales como un dictador impenitente, se encuentra al borde de perder el poder tras ejercerlo durante más de tres décadas. A su 93 años y en medio de rumores de golpe de Estado, Mugabe, que había anunciado su intención de presentarse a las elecciones del próximo año para cumplir su octavo mandato presidencial, se encuentra junto a su familia en arresto domiciliario, según algunos medios, mientras otros afirman que ha salido del país. Según el Ejército, que ha tomado las calles de la capital y ha detenido a varios ministros, el líder de la ZANU-PF (Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico) se encuentra “a salvo”.

Sea como sea y tras 37 años en el poder, desde 1980, parece que sus horas como presidente zimbabuense están contadas.

El canal de televisión sudafricano News24 informó que está preparando su dimisión mientras negocia para que su mujer, Grace, salga del país ante la intervención militar que alimenta los rumores sobre un posible golpe de Estado. Según este medio, que avanza que mañana por la tarde se hará un anuncio al respecto, el Ejército mantiene bajo su custodia a la familia presidencial y a su guardia.

Los rumores sobre el paradero de Mugabe y su futuro se han disparado en las últimas horas después de que ayer por la tarde varios tanques fueran vistos en dirección a la capital del país, Harare. Este movimiento de las fuerzas armadas se produjo tan solo un día después de que el jefe del Ejército, Constantine Chiwenga, advirtiera de que se tomarían “medidas correctivas” si continuaba la purga de veteranos en el partido de Mugabe, de 93 años y en el poder desde 1980.

Por ahora, algunos medios afirman que Mugabe y su familia se encuentran bajo arresto domiciliario, mientras que otras informaciones indican que habría huido del país.

Estas especulaciones contrastan con el silencio del principal periódico del régimen, que se ha limitado a destacar que el comunicado leído por un portavoz militar anoche en la televisión pública -controlada ahora por el Ejército- descarta una “toma militar” del Gobierno y asegura que Mugabe se encuentra “a salvo”.

Mientras tanto, el diario independiente NewsDay informó de la detención de tres ministros que estarían detrás de la facción del partido gobernante que propugna la expulsión de veteranos de la guerra de independencia para allanar una eventual sustitución en el poder en favor de la primera dama, Grace Mugabe.

Asimismo, el presidente de las juventudes del partido de Mugabe, la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF) y el número dos de los servicios de inteligencia (CIO) también han sido arrestados, mientras que otras informaciones aseguran que el director de la policía también podría haber sido detenido por los militares.

En el centro de la tensión se encuentra la destitución la semana pasada del vicepresidente Emmerson Mnangagwa, que también se postulaba como sucesor de Mugabe, quien huyó a Sudáfrica, desde donde emitió un comunicado en el que sostenía: “Pronto controlaremos los resortes del poder en nuestro bello partido y país”.

Una polémica primera dama

Robert Mugabe
Simpatizantes muestran su apoyo al presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, y a su mujer, Grace, durante una concentración celebrada para mostrarle su apoyo en Harare. EFE | Aaron Ufumeli | CONFIDENCIAL.

Mugabe se casó con Grace en 1996, tras la muerte de su primera esposa. En Harare, la capital, se acusa a Gracer de haber transformado radicalmente el caracter de Mugabe, volviéndolo un hombre más violento e intolerante. Además de desarrollar un vida de derroche en un país que se hunde en la miseria, golpeado por el hambre, epidemias de cólera y azotado por el SIDA.

El periodista británico John Carlin escribió en un perfil sobre Mugabe y su esposa publicado en El País, que Grace es amante de la opulencia, del derroche y es dueña de una enorme ambición política, que la llevó a declararse la sucerosa de Mugabe. Tras una reforma agraria que expropió a propietarios blancos de vastas extensiones de tierras productivas, se acusó a Mugabe y los sueños de hacerse con las mejores tierras y, “acto seguido, Grace cogió la costumbre de utilizar aviones de la línea aérea estatal Air Zimbabwe para viajes de compras a Malasia. Iba con los aviones cargados de dinero en efectivo; volvía con los aviones cargados de neveras y otros electrodomésticos”.

En un perfil publicado por The New York Times, el diario estadounidense afirma que la prensa de Harare llama a la esposa de Mugabe como “Gucci Grace” o “Dis-Grace” (desgracia) y se le acusa de hacer costosos viajes de compras por Asía y Europa. Durante un viaje a París en 2002 supuestamente ella gastó 120 mil dólares en sus compras. La mujer de Mugabe mantiene millonarias propiedades y lujosos palacios tanto en su país como en Sudáfrica. Este año se supo que ella gastó 1.4 millones de dólares en un anillo de diamantes.

En 2012 El País reportó que Mugabe celebró su 85 cumpleaños con una fiesta opulenta, en la que sus invitados pudieron degustar “2.000 botellas de champán (preferentemente Moët & Chandon y 61 Bollinger), 8.000 langostas, 100 kilos de gambas, 4.000 porciones de caviar, 3.000 patos, 16.000 huevos, 3.000 tartas de chocolate y vainilla y 8.000 cajas de bombones Ferrero Rocher”.

Fraudes para mantenerse en el poder

Robert Mugabe
Un tanque bloquea la calle del Parlamento en Harare. EFE | Aaron Ufumeli | CONFIDENCIAL.

La imagen de Mugabe se ha ido transformando con el tiempo, al pasar de ser visto inicialmente como un héroe de la independencia a ser acusado de recurrir al fraude electoral y a la represión de los opositores para mantenerse en el poder.

En el proceso electoral de 2008, al menos 200 seguidores del opositor Movimiento por el Cambio Democrático (MDC) fueron asesinados y miles de personas torturadas en una ola de violencia que sumió al país en una profunda crisis. Entonces Mugabe subrayó que “solo Dios” podía apartarle del poder.

Nacido el 21 de febrero de 1924 cerca de Harare, Mugabe, hijo de un carpintero y una maestra, se formó en escuelas maristas y jesuitas hasta convertirse en profesor, y estudió varias carreras -la de Derecho entre ellas- a través de cursos por correspondencia.

El estadista comenzó su lucha política a los 36 años y militó en varios grupos en la incipiente lucha independentista zimbabuense del Reino Unido, por lo que fue encarcelado en 1964. Mugabe pasó una década en prisión, se vio obligado a vivir en el exilio y fue uno de los firmantes de los “acuerdos de Lancaster House”, que enterraron a la antigua Rodesia y dieron pie a la nueva República de Zimbabue, que vio la luz en 1980.

En las primeras elecciones, se convirtió en el jefe de Gobierno de la naciente república, cargo que fue abolido en 1987 para crear el de presidente, el puesto que ha ocupado hasta la fecha tras varias elecciones de dudosa credibilidad.

Durante su mandato, Mugabe ha tomado decisiones muy polémicas, como las expropiaciones, iniciadas en el año 2000, de miles de granjas a propietarios blancos en una reforma agraria caótica, a fin de distribuir la tierra entre la población negra del país.

Hombre de dura retórica, el veterano estadista, que acusa a sus críticos de ser “traidores”, no ha ahorrado diatribas para insultar a potencias occidentales como EE. UU. o el Reino Unido -la antigua metrópoli-, al acusarles de fabricar “diabólicas mentiras” sobre él y a cuyas sanciones atribuye el pésimo estado de la economía.

También ha causado notable indignación internacional su fobia hacia los homosexuales, que considera “peores que los cerdos”.

Consciente de la necesidad de cambio y apaciguado tal vez por la edad, el presidente de Zimbabue, ataviado normalmente de riguroso traje oscuro y corbata, inició en los últimos años una campaña para transformar su imagen.

En varias entrevistas, Mugabe, que profesa con fervor el catolicismo, se ha mostrado afable, ha hablado con cariño de sus cuatro hijos, ha admitido el amor que siente por su esposa, Grace (40 años más joven), y ha recordado a su primera mujer, Sally, que murió en 1992.

Los rumores sobre la salud de Mugabe son constantes, y además se han visto alimentados por sus últimas apariciones en público, en las que siempre va agarrado del brazo de su esposa.

Aunque finalmente no parece que será su salud la que le aparte del poder, sino las rivalidades en su propio partido, causa de la posible asonada militar en curso para impedir que su mujer, Grace, “herede” su mandato.