Nación

Centenares de personas corrieron para exigir el fin de la cacería de manifestantes

La carrera por la libertad de los presos políticos en Managua

Carrera Managua contra Ortega

Corrieron atletas y niños; hombres y perros; mujeres y ancianos; en moto, a pie, en patineta y bicicleta, en patines y en silla de ruedas



Aunque la convocatoria incluía una invitación a manifestarse -a pie o en bicicleta- exigiendo la liberación de los presos políticos, al final la respuesta fue mucho mayor y más amplia: la gente también recorrió la ruta en moto, patines, silla de ruedas o patinetas y hasta un presentador de TV lo recorrió en cuadraciclo. Algunos asistentes llevaron a sus niños en un cochecito de bebé o en un chineador, mientras otros corrían con sus mascotas convenientemente amarradas.

“Estamos aquí por la libertad de Medardo, de Pedro, de Irlanda, de Eduardo. Estamos aquí por todos los que no están aquí físicamente, pero sí en espíritu. ¡Libertad!”, grita el economista Juan Sebastián Chamorro, miembro de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, invitado a decir las palabras de apertura de la actividad.

¡Libertad, Libertad, Libertad!, le responden los convocados.

“Vamos a correr estos cinco kilómetros en solidaridad con ellos, y en apoyo a la causa de la Justicia y la Democracia”, añade recordando que “el deporte es parte de la lucha cívica. La petición de realizar esta carrera estaba pendiente desde hace rato”.

Como muchos de los entrevistados a lo largo de la actividad, Chamorro está seguro que se logrará recuperar la libertad de todos los reos. “Ellos están presos por pensar diferente. No podemos aceptar que en pleno Siglo XXI haya personas que estén detenidas por criticar a un régimen represivo”, declaró.

Al inicio dieron varias vueltas alrededor de la rotonda Jean Paúl Genie para calentar los músculos, hasta que fueron llamados a congregarse en el bulevar norte para cantar el Himno Nacional previo a la salida, momento en que se les consultó cuántas veces recorrerían el circuito desde ahí hasta la rotonda Centroamérica. Ida y vuelta.

Aunque la decisión fue que lo harían “veinte veces” (lo que equivale a más de medio maratón, prueba que requiere gran preparación), al final solo terminarían dando dos. Con un intervalo de varios minutos de descanso.

Entre una vuelta y otra, una consigna y otra, una canción y otra, una joven de discurso incesante recita los nombres de varios de los que permanecen presos, aquellos por cuya libertad se clama.

Recuerdan al líder monimboseño Cristhian Fajardo y su esposa María Adilia Peralta. A Glenn Slate y a Brandon Lovo, acusados de asesinar al periodista Ángel Gahona, jóvenes que permanecen en prisión, aun cuando la misma familia del asesinado los exonera de culpa. A Eduardo Manuel Tijerino, Roberto Cruz, y a Marilin Roque, capturados en Matagalpa junto con otros dos jóvenes del Movimiento 19 de Abril.

También a Jorge Vargas. A Clifford Bustos. A Bayardo Siles, a Víctor Manuel Díaz, a Irma Centeno, a Elsa Valle, a….

El mensaje sí está llegando

Al momento de dar la señal de salida, en la línea de partida se dieron cita Chubacca, Guy Fawkes, Darth Vader, varios ahuizotes, y hasta el Hombre Araña… o sus máscaras, para recorrer la distancia, que termina siendo simbólica, aunque de eso se trata: de símbolos, de mensajes.

Aunque no era competencia, sí hubo quiénes se esforzaron por correr la distancia en el menor tiempo posible. Uno de ellos es Eddy Cerrato, que llegó en segundo lugar, y explica que corrió “porque es una buena forma de decirle al gobierno de Daniel Ortega, que la voluntad de los autoconvocados es fuerte. Nadie está aquí por dinero. Queremos demostrarle que el deporte, además de ser una actividad sana, es más fuerte que las balas, y que no nos va a derrotar”.

Aunque siempre queda la duda de saber si el mandatario está escuchando, el atleta no duda en que sí. Y no solo él, sino la mermada base de acólitos incondicionales que todavía le queda.

“Vivo en una familia danielista, y le puedo asegurar que están ardidos, porque aunque uno no les diga nada, ellos están lanzando indirectas. Sus actuaciones nos muestran que están ardidos. Lo reflejan en sus medios, donde sus locutores hablan de paz y amor, y luego ellos mismos siembran cizaña, culpándonos a nosotros de lo que ellos mismos hacen”, relata.

Assad Estrada entró en tercer lugar, unos segundos después que Eddy Cerrato. Refiere que se tomó la actividad “como un día más de entrenamiento”, a sabiendas que “el motivo principal de la carrera es la situación política que se vive en el país, y hacer notar que el pueblo quiere cambios”.

Alejandro Plata entró en primer lugar. Solo tiene 14 años, y quizás mucho futuro en el deporte, si el dinero del Estado deja de usarse para truncar los sueños de los jóvenes y se usa para potenciarlos. Al igual que Assad Estrada, el muchacho entrena con una vieja gloria del deporte nicaragüense, el profesor Carlos Aguirre.

“Le doy gracias a Dios por llegar primero. Yo estaba entrenando fuerte y un amigo me habló de esta actividad, me invitó a participar, y participé. Es cierto que solo es una distancia corta, poco más de un kilómetro, pero valió la pena”, considera.

Aunque otros jóvenes de su edad –y aun algunos más jóvenes que él- entienden qué está pasando en el país desde hace casi cuatro meses, Alejandro ignora las razones por las que se convocó a esa actividad, y solo se disculpa con una sonrisa por no saber.

Un poco más allá, Naomi Galo, de 15 años de edad, sí tiene una idea definida de por qué se reunió toda esa gente en la Jean Paúl Genie, una calurosa mañana de domingo en que amagó con llover, pero al final no llovió.

“Yo practico atletismo en mi colegio, y vine aquí a correr por la libertad de mi país, y para exigir la liberación de las personas que han sido detenidas injustamente, a pesar que no han cometido ningún delito”, explicó.

“También corro para protestar por tantas personas fallecidas por culpa de este Gobierno genocida, y aunque este Gobierno parece tener oídos sordos, tenemos que seguir siempre en la lucha”, añadió.

Al final, corrió el que quiso y el que pudo. El joven de cuerpo atlético y la muchacha de definida figura. El hombre con vitíligo, y el anciano de barba blanca que pedaleaba en su bicicleta con una bandera de Nicaragua a sus espaldas, el hombre que trotaba con su niño, y la joven pasada de peso que pedaleaba con dificultad, y hasta la Kim, una joven que no pudo dar la primera vuelta porque cuando quiso salir, el resto de corredores iba adelante, de modo que para ella era peligroso alcanzarlos, y para ellos era peligroso que los alcanzara.

Cuando comenzó la segunda vuelta, y descansaron las personas que corrieron con sus perros; cuando los periodistas entrevistaron a los corredores más notorios una y otra vez; cuando la gente gritó ¡Libertad, Libertad, Libertad!, una y muchas veces más, la Kim se puso las pilas, y salió antes que el grupo, patinando para reclamar Justicia.