Opinion

La ciencia dejó oír su voz en libertad

El debate internacional sobre la pandemia, promovido por la Academia de Ciencias de Nicaragua

Durante dos días, la Academia de Ciencias de Nicaragua (ACN) con el apoyo de Inter-American Network of Academies of Science (IANAS), logró juntar a científicos de diferentes países para que nos compartieran sus conocimientos y sus experiencias sobre esta pandemia que como bien nos explicó el profesor Thomas Marrie, de la Royal Society of Canada, está afectando a un 85 % de los países del mundo.

Esta afectación se expresa en muy diferentes ámbitos, el personal, el comunitario y el de la sociedad en su conjunto, ofreciendo interesantes detalles de cada uno de estos ámbitos. Pero también nos explicó lo que han hecho el gobierno y los científicos canadienses, dejándonos llenos de entusiasmo sobre lo que efectivamente se debería hacer y se está haciendo en ese país para combatir la pandemia. La participación de los y las científicas en diferentes grupos de trabajo en áreas aparentemente sin ninguna vinculación con la pandemia, pero cuyo accionar puede contribuir al bienestar de las personas parece ser la forma de organización que les está resultando para asegurar un manejo más adecuado.

Lo más interesante a mi juicio, fue que, en todo momento, los expertos que expusieron los avances de sus investigaciones demostraron tener sus pies bien puestos sobre la tierra. Nada más lejos de la imagen de los científicos en su laboratorio alejados de los problemas que viven sus sociedades.

Pudimos conocer de los aciertos y desaciertos de las políticas de atención a la pandemia en muchos de los países del continente americano. Escuchamos al doctor Carlos del Río y su actualización sobre el avance de la pandemia en el continente, mostrándonos cómo en algunos países, inclusive de los llamados desarrollados, no se ha hecho lo que se debería hacer y esto ha contribuido a aumentar los riesgos de su población, lo que se ha expresado en una enorme cantidad de muertes, perfectamente evitables.

También escuchamos al profesor Peter Hotez del Baylor College de Texas, sobre cómo los contagios y las muertes han sido mayores entre la población más pobre, recordándonos que las desigualdades de nuestras sociedades también se expresan en el tema de la salud y las enfermedades, registrándose más muertes entre los más pobres, aún en países como Estados Unidos en que la población negra y latina, generalmente las más pobres, han llevado la peor parte.  En el caso de Brasil, como nos expuso el profesor Victora de la Academia Brasileña de Ciencias la pandemia se ha ensañado de manera implacable con las poblaciones indígenas.

Nos dio mucho gusto escuchar a una científica hondureña, la doctora María Elena Botazzi quien nos comentó de los avances en la producción de vacunas en un centro de excelencia en Estados Unidos y cómo están trabajando arduamente para asegurar que pueda llegar también a las poblaciones desfavorecidas.

Tuvimos la oportunidad de escuchar al doctor Carlos Hernández, quien, como miembro del Comité Científico Multidisciplinario, nos expuso el caso de Nicaragua, en el que a diferencia de la mayoría de países latinoamericanos, se han implementado muy pocas medidas para evitar la propagación del virus, más bien el interés gubernamental parece haber estado en favorecer su propagación mediante llamados a fiestas y aglomeraciones, juegos deportivos y otras actividades. Señaló la falta de acceso a información y de orientación gubernamental con medidas claras, además de ningún apoyo a la población vulnerable. Destacó el doctor Hernández la ingente tarea realizada por el Comité y otras organizaciones de la sociedad civil como el Observatorio Ciudadano del COVID 19 y las asociaciones médicas para brindar a la población información basada en evidencias científicas.

El doctor Jorge Huete destacó la escasez de pruebas realizadas, la falta de credibilidad de los datos oficiales y cómo ha sido afectado el personal de salud en nuestro país junto con sus familias, como resultado de una acción combinada de falta de equipos de protección, exceso de exposición al virus y una falta total de protección y cuido a ese personal, lo que ha redundado en una mayor tasa de mortalidad. En esa línea, presentó avances de un estudio internacional sobre el impacto de la pandemia en el personal de salud de Nicaragua, de enorme relevancia porque han sido los más expuestos.

Las preguntas de un público interesado y el debate que pese a las condiciones de virtualidad se pudo llevar a cabo muestran la riqueza de los conocimientos compartidos y, sobre todo, que las y los científicos que expusieron los avances de sus investigaciones están enmarcados en las realidades que viven sus países, dejándonos recomendaciones muy valiosas sobre cómo la ciencia está siendo un valioso aliado en la lucha contra esta pandemia.

Inclusive en países en los que, como Nicaragua, la acción gubernamental más bien está orientada a la desinformación y al ocultamiento de cifras, los llamados de las y los científicos no han sido en vano y se ha podido observar cómo las personas solicitan su apoyo y su consejo.

Este esfuerzo estará completado cuando el grupo de trabajo formado por científicos de fuera y dentro del país, sintetice los aportes y los haga de conocimiento del público a fin de dar a conocer los avances en las investigaciones y el alcance del debate que en estos dos días nos permitió sentirnos parte de una comunidad científica que pese a las diferencias y las dificultades pudo debatir con respeto, en estricto apego a la libertad de expresión y nos recordó una vez más que la ciencia requiere de la libertad para desarrollarse.

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