Cultura

Dos microempresas compiten con las grandes marcas internacionales

La cosmética natural se abre paso en Nicaragua

MadreSelva y Luna Verde son una opción para quienes desean proteger su salud con productos que no han sido procesados químicamente



Digamos que ya probó de todo: shampoo para el cabello graso, seco, maltratado; cremas humectantes, exfoliantes y tonificantes; jabones para la piel sensible; una gran variedad de bálsamos y desodorantes. Se fue de boca con las grandes marcas, generalmente extranjeras, pero nada le ha funcionado. El saldo: un enorme gasto y varios productos a medio usar de los que desconoce su origen. ¿Pero qué tal si experimenta con la cosmética natural?

En Nicaragua hay algunas opciones. MadreSelva y Luna Verde, por ejemplo, son dos microempresas ubicadas en Managua y creadas por jóvenes emprendedoras. En la más reciente edición del programa Cuentas Claras, sus propietarias explicaron que pretenden comercializar productos amigables con el medio ambiente y, sobre todo, con nuestros cuerpos y nuestra salud. Se trata de una alternativa verde a los productos de consumo cotidiano, elaborados con metales pesados o ingredientes derivados del petróleo.

Aymara Pineda, copropietaria de MadreSelva, indicó que su negocio surgió de una estancia que hizo en una comunidad ecológica en Portugal. En ella, sus habitantes cultivaban sus propios alimentos, producían jabones y productos de limpieza. “Ese fue un primer acercamiento, con mi pareja, a la idea de que podés satisfacer todas esas necesidades de limpieza e hidratación sin utilizar químicos. Terminamos cayendo en cuenta de que en Nicaragua no hay muchas opciones para esto”, declaró.

Por su parte, Tania Molina, propietaria de Luna Verde, empezó su proyecto por influencia de su madre, quien estudió medicina natural. Al concluir que desconocía la procedencia de muchos de los químicos que están presentes en los productos de consumo diario, comenzó a elaborar alternativas naturales para su propio consumo. “Me di cuenta que en realidad funcionaban, que me daban salud, entonces quise lanzar esta propuesta al mercado”, expresó.

Una opción competitiva

Bajo la marca MadreSelva, Aymara y su pareja producen una variedad de cosméticos naturales y kombucha, una bebida fermentada que brinda múltiples beneficios para la salud. En la tienda que ambos abrieron recientemente, comercializan jabones de aceites vegetales y glicerina, cremas para rostro y cuerpo, exfoliante corporal, desodorante unisex, acondicionador y humectante labial. También venden otros productos como artesanías producidas por microempresarios, jabón de limpieza biodegradable, aceites esenciales y vegetales puros, entre otros.

La producción de Luna Verde es de menor escala, pero logra promover su stock a través de la página de Facebook del negocio. En ella se ofertan jabones herbales, de café, chocolate y otras hierbas medicinales, infusiones o tés, toallas menstruales de tela, desodorantes, así como jabones naturales de barra. El valor agregado es que Tania elabora y decora, mediante pinturas, los empaques con sus propias manos. Próximamente, también sacará una línea de maquillaje y crema dental herbal.

Ambas microempresas representan una opción competitiva en un mercado lleno de marcas extranjeras que llevan décadas en los supermercados y farmacias nicaragüenses. En el caso de MadreSelva, el producto más caro que tienen es una crema que cuesta 13 dólares, un rango de precio similar a los productos más baratos de las compañías foráneas, con la diferencia que el nacional es elaborado con ingredientes como aceites vegetales o esenciales puros.

El reto de emprender

Los empaques de Luna Verde son elaborados y pintados a mano por su propietaria. Foto: Carlos Herrera | Confidencial
Los empaques de Luna Verde son elaborados y pintados a mano por su propietaria. Foto: Carlos Herrera | Confidencial

Emprender con un negocio enfocado en un nicho reducido ha sido un gran reto, aseguran las jóvenes. Tania manifestó que lanzar Luna Verde fue una propuesta política para ella, lo que implica ser autónoma, producir sus propios productos y ganar dinero sin ser empleada de nadie. “Al inicio me costó por el tema de la materia prima, por no tener el conocimiento de cómo concretizar mi idea y saber cómo llegar a los clientes”, dijo.

Aymara, de MadreSelva, mencionó que su socio y ella no han querido recurrir a préstamos porque temen sentirse presionados. “Hemos conseguido recursos. En esto se te van los ahorros de cuando dejaste tu trabajo, si te dieron una herencia o si te ayuda tu familia”, puntualizó. Además, explicó que una de las grandes lecciones que han aprendido es que no se debe optar por la opción más barata porque siempre termina costando el doble.

Encontrar productos orgánicos, que no hayan sido procesados químicamente o esencias naturales a precios módicos resulta complejo en Nicaragua, según las empresarias. Tania indicó que le costó encontrar un chocolate orgánico para elaborar jabones con este alimento, y se ha propuesto cultivar sus propias plantas para tener un mayor control del proceso de producción.

Aymara ha priorizado conseguir productos locales, como los aceites de coco, chía, moringa o zapote, pero ha tenido que importar otros cerciorándose de que sean puros, prensados en frío y sin ningún aditivo o preservante. Sin embargo, traer materias primas de otros países tiene un costo y hay que lidiar con aduana, un proceso que toma al menos un mes, lo que en muchas ocasiones dificulta tener los insumos para suplir la demanda de su tienda.

A pesar de los retos, estas jóvenes emprendedoras han ingresado en un mercado cuyos clientes están cada vez más interesados en proteger su salud y en desintoxicarse menos. Si usted es uno de ellos, le invitamos a visitar las páginas de Facebook de MadreSelva y Luna Verde.