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La cruzada de Francisco en Estados Unidos

Aboga por inmigrantes, abolición de la pena de muerte y cambio climático. Mientras en Cuba evadió temas, en Estados Unidos abordó todo

El Papa Francisco se convirtió en el primer Pontífice en intervenir este jueves en el Congreso de Estados Unidos con un discurso en el que abogó por los inmigrantes, la defensa de la vida y la abolicion de la pena de muerte, y predicó sobre el cambio climático y su encíclica Laudato si. Este viernes, Francisco también intervino en la Organización de Naciones Unidas (ONU), en New York, donde reivindicó acabar con los privilegios de algunos países en la toma ejecutiva de decisiones de la institución internacional y en organismos financieros que dictan medidas que causan “abuso o usura” en los países en vías de desarrollo.

La visita de Francisco a Estados Unidos corresponde a una gira que inició en Cuba la semana pasada, para sellar su peregrinaje en el proceso de restablecimiento de las relaciones entre ambos países, donde ha llevado un mensaje de contrastes: silencio y moderación Cuba y amplitud con Estados Unidos, donde prácticamente abordó todos los temas del debate nacional

En una entrevista del programa Esta Noche, el padre jesuita Fernando Cardenal explicó que en el Congreso de Estados Unidos el Papa se sentía libre de expresarse libremente. “Él se despachó hermoso. Sacó todo lo que tenía en su corazón. Los congresistas lo aplaudieron 30 veces y nueve de ovaciones. Por primera vez en una hora en el Congreso se miró unidad”, agregó.

“Los inmigrantes quieren para sus hijos, lo que ustedes (congresistas) quieren para sus hijos”, dijo el Papa ante el congreso. El discurso enérgico ante el grupo de republicanos y demócratas, no se pareció al que pronunció días antes en Cuba, donde omitió temas torales de libertades en la isla.

Según Cardenal, El Papa tocó los temas superficialmente, ya que la verdadera intención era fortalecer la iglesia católica de la Fé y la esperanza en Cuba. El padre considera que el Sumo Pontífice está abriendo el camino para el fortalecimiento de la iglesia cubana y todo ahora quedó en las manos de los representantes en la isla y “el espíritu profético de estos obispos”.

Cardenal analiza que a pesar de que en el Congreso estadounidense lo aplaudieron y ovacionaron, habrá algún sector que tratará de contradecir los temas que abordó, “no puede haber consenso completo”. “Hay republicanos que niegan el problema del cambio climático. Entonces, si niegan esto. Todo lo que se diga a favor, por ejemplo: la Encíclica Laudato Si, no tiene sentido en que lo apoyen”, explicó.

El jesuita aseguró que el Papa ha dicho sobre este tema que “somos la última generación que puede salvar al planeta, lo demás es irreversible”.

El religioso explicó que forma parte de una red global de educación y capacitación sobre medioambiente, inspirada en la encíclica Laudato Sí. “La importancia es educar para provocar acciones para salvar el planeta”. Agregó que existe una coincidencia enorme entre los problemas del proyecto del Canal de Nicaragua y los problemas que está planteando Francisco para salvar al planeta y los pobres.

Revolución de la misericordia

“Esto repercute en los centenares de campesinos que están protestando por que le van a confiscar la tierra. Todo lo que se diga sobre el medioambiente y el canal tiene que ver con la encíclica”.

Francisco está haciendo “revolución de la misericordia”, que está dejando a un lado a las normas y prohibiciones, según Cardenal.

“Francisco quiere que abramos nuestros corazones. Perdón, redención, sin prejuicios. Una iglesia que salga a buscar a todos. Quiere una iglesia como tienda de campaña en una batalla, curando heridos. Heridos por normas que pesan sobre la gente: homosexuales, anticonceptivos, aborto terapéutico, normas que no vienen de Jesús, pero que pesan sobre la genete”, explicó.

El discurso en la ONU

El papa Francisco durante su intervención ante las Naciones Unidas en su sede en Nueva York. EFE/Tony Gentile
El papa Francisco durante su intervención ante las Naciones Unidas en su sede en Nueva York. EFE/Tony Gentile

Francisco pronunció un histórico discurso ante las Naciones Unidas, la primera vez ante un grupo tan amplio de líderes mundiales en su Asamblea General, en el que denunció además el abuso y destrucción del medio ambiente, contra la que pidió “pasos concretos y medidas inmediatas”.

Ante el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, Francisco dijo claramente que hay que acabar con el privilegio del que gozan los cinco miembros permanentes de su Consejo de Seguridad (China, Estados Unidos, Rusia, Francia y el Reino Unido).

Debe ser el final también para los privilegios “en los organismos financieros internacionales y los grupos o mecanismos especialmente creados para afrontar las crisis económicas”, agregó.

Esos organismos, dijo Francisco, “han de velar por el desarrollo sustentable de los países y la no sumisión asfixiante de estos a sistemas crediticios que, lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia”.

El objetivo último, dijo, debe ser “conceder a todos los países, sin excepción, una participación y una incidencia real y equitativa en las decisiones”. Jorge Mario Bergoglio, nacido en Argentina y primer papa latinoamericano, atacó lo que denominó “falsos derechos”, que se oponen a “grandes sectores indefensos, víctimas de un mal ejercicio de poder” y dijo que hay “afirmar con fuerza” los derechos de mujeres y hombres excluidos,”consolidando la protección del ambiente”.

Como se esperaba, Francisco instó a que en la próxima Conferencia de París sobre Cambio Climático, a fines de año, se alcance acuerdos “fundamentales y eficaces” y habló del concepto del “derecho del ambiente” porque, aseguró, “cualquier daño al ambiente (…) es un daño a la humanidad”.

El papa dijo que los cristianos y las otras religiones monoteístas creen que el universo resulta de una decisión del Creador y que el hombre puede servirse respetuosamente de la creación, pero afirmó: “no se puede abusar de ella y mucho menos está autorizado a destruirla”.

El pontífice elogió la existencia de la ONU -“una historia de importantes éxitos comunes”- pero criticó las consecuencias del “incumplimiento” de las normas internacionales que de ella emanan.

“Cuando se confunde la norma con un simple instrumento, para utilizar cuando resulta favorable y para eludir cuando no lo es, se abre una verdadera caja de Pandora de fuerzas incontrolables, que dañan gravemente las poblaciones inermes, el ambiente cultural e incluso el ambiente biológico”, dijo el papa.

Francisco recordó que la paz está en el preámbulo y primer artículo de la Carta de las Naciones Unidas y que por ello resulta más contradictorio permitir la proliferación de las armas de destrucción masiva, sobre todo las nucleares.

Por eso abogó por la “total prohibición” de estas armas porque implican una ética y un derecho que son un “fraude a toda la construcción de las Naciones Unidas”, que se convertirían así en “naciones unidas por el miedo y la desconfianza”.

Como líder espiritual de los católicos reivindicó por otra parte el “derecho a la educación” y, particularmente, el “derecho primario de las familias a educar, y el derecho de las Iglesias y de agrupaciones sociales a sostener y colaborar con las familias en la formación de sus hijas e hijos”.

El papa pidió a los gobernantes mundiales que hagan todo lo posible para que todos puedan tener una “mínima base material y espiritual” para ejercer su dignidad y formar y mantener una familia.

“Techo, trabajo y tierra” es el mínimo absoluto en lo material, y “libertad del espíritu, que comprende la libertad religiosa, el derecho a la educación y los otros derechos cívicos”.

El indicador para comprobar si esos mínimos se cumplen deberán ser, añadió: “vivienda propia, trabajo digno y debidamente remunerado, alimentación adecuada y agua potable; libertad religiosa y, más en general, libertad del espíritu y educación”.

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