Opinión

La derrota estratégica del orteguismo

Ya no hay excusa para no avanzar en la unidad. ¡Vamos Ganando!



Vamos ganando porque no hay regreso al pasado. Porque el futuro se comenzó a construir en el momento que la población perdió el miedo y la libertad se hizo presente en las calles.  El orteguismo descontrolado ya forma parte de la historia y solamente le queda su aparato represivo.

La derrota estratégica se mide a partir de cambios irreversibles que presagian el fin de la dictadura:

1. La irrupción indetenible de la juventud como una nueva fuerza movilizada y movilizadora que despertó a toda la población. Ningún régimen puede prevalecer contra una juventud organizada, valiente y con altos niveles de energía y creatividad.  Ocurre lo que ocurre bajo toda dictadura: reprimen a una célula y nacen tres.  Una insurrección ya sostenida en el tiempo y vinculada con la resistencia campesina.  Cuando no están en las calles, están organizándose, en caravanas nacionales e internacionales que cruzan barrios, ciudades y fronteras despertando conciencias en tres continentes.  La pareja presidencia despotrica y busca descabezar el liderazgo juvenil.  No podrán porque el liderazgo está en todas partes y a todos los niveles..  ¡Vamos Ganando!

2. El desmoronamiento del modelo corporativo.  Quedó sepultada para siempre la alianza del orteguismo con el gran capital.  El mismo régimen lo reconoce y autoriza la toma de tierras privadas e impone tranques en las Aduanas.  A la vez el entendimiento entre sociedad civil en rebelión y los grandes empresarios no debe limitarse a lo coyuntural sino visualizar el nuevo modelo de Estado, con reglas claras para jugarle limpio a la nación y poner fin a la corrupción legalizada y nepotista. Todos entienden que la “normalización” económica pasar por establecer el estado de derecho, el ejercicio pleno de los derechos y libertades publicas. ¡Vamos Ganando!

3. La ubicación de la Iglesia Católica al lado de la resistencia.  La iglesia católica cuenta hoy con la mayor autoridad moral y social en su historia. Lo reconocen evangélicos, ateos, agnósticos, y hasta los y las LGBT y feministas nicaragüenses. Con cada arremetida estúpida del régimen contra la integridad física de obispos y sacerdotes, se desborda nuevamente la indignación y queda expuesta al mundo la verdadera naturaleza del régimen, incluso a sus propios militantes.  No logran sacar a los obispos del dialogo nacional.  La cultura y fe tradicional del pueblo se entrelaza con la rebelión y el ansia de democracia—combinación indispensable para asegurar la victoria.  ¡Vamos ganando!

4. El desprendimiento de Centroamérica del orteguismo. Otro pilar que se derrumba es el centroamericano. Poderosos intereses comerciales y financieros sufren pérdidas y saben que Ortega ya no puede estabilizar el país para recuperar sus perdidas. A nivel de sociedad civil, existe conciencia que, con la salida del régimen, Nicaragua ya no albergará a corruptos perseguidos por la ley  y traficantes.  A nivel de gobiernos, el mismo Sistema Centroamericano de Integración (SICA) explora con la OEA la formula de salida del dictador.  ¡Vamos Ganando!

5. La creciente impaciencia del gobierno de Estados Unidos. Con sus resquemores, el gobierno de Estados Unidos en su conjunto está convencido que Ortega ya no ofrece ni estabilidad ni seguridad necesaria para garantizar los intereses norteamericanos en la región. Por el contrario, la dictadura se vuelve un factor de desestabilización nacional y regional. Los desmanes del orteguismo ampliamente reportados en los medios y denunciados en el Congreso terminan de convencer al Ejecutivo que Ortega debe salir cuanto antes. El cómo y el cuándo se discute con urgencia.  Nadie ignora que Estados Unidos tiene a su disposición innumerables mecanismos nacionales e internacionales, políticos y económicos,  de presión. Pero también hay presión sobre EU y otros para no admitir salidas a la medida de Ortega. ¡Vamos Ganando!  

6. El divorcio entre la izquierda internacional y el régimen orteguista. Se ganó la batalla “ideológica” aun cuando, por razones de Estado e interés propio, algunos gobiernos de izquierda apoyan a Ortega, aunque de manera cada vez menos explicita. Las otras izquierdas e referentes individuales claves de la izquierda lo abandonan—desde Pepe Mujica hasta el Subcomandante Marcos– porque la autocracia y la política del terror es indefendible. Se escucha la vieja referencia que una vez hiciera el presidente norteamericano Franklin Roosevelt con respecto a Somoza García—es un “hijo de p, pero es nuestro hijo de p.”;  empleada desde hace tiempo por la izquierda internacional para referirse  a Daniel Ortega pero hoy en día omiten la segunda parte de la frase y se distancian. Paralelamente, las diversas izquierdas reconocen de la presencia de los sandinistas no orteguistas en las calles y en los liderazgos locales. Adentro y afuera del país, se distingue entre orteguismo y sandinismo.   Sandinistas y no sandinistas que protestan en las calles encarnan la rebeldía histórica de Sandino.  ¡Vamos Ganando!

7. La construcción en marcha del bloque opositor para la negociar la transición pacifica y democrática. Paso a paso se construye el bloque político aglutinador de una verdadera oposición. Lo exige el pueblo y la misma comunidad internacional.  Impulsados e inspirados por la movilización social,  fuerzas como la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia y la Articulación de Movimientos Sociales y Organismos de la Sociedad Civil, entre otras, deberán formar parte del nuevo sujeto político empoderado con liderazgo claro para despejar la salida de Ortega y Murillo, para terminar con la represión, para que el país y las familias y vidas nicaragüenses no continúen destruyéndose, para acabar  el estado de sitio de facto, las violaciones en las cárceles, para que se haga justicia.  Ya no hay excusa para no avanzar en la unidad. ¡Vamos Ganando!