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La esperanza de una Navidad sin presos políticos

“Si ellos son capaces de estar luchando dentro de las cárceles, nos toca enfrentarnos y no bajar la guardia”, afirma Tamara Zamora, madre de Amaya

A pocos horas de Navidad, la expectativa por la liberación de todos los presos políticos de la dictadura se reduce, pero sus familiares sostienen la demanda de la excarcelación inmediata. “Si ellos son capaces de estar luchando por sus propios compañeros dentro de las cárceles, pues nos toca enfrentarnos y no bajar la guardia contra el régimen”, afirma Tamara Zamora, madre de Amaya Coppens, presa política por segunda ocasión, que nuevamente pasaría Navidad en la cárcel.

“Tenemos que seguir resistiendo, no nos queda de otra”, agrega la madre. Para Zamora, los familiares de los 170 reos de conciencia que permanecen en prisión tienen claro que no pueden echar un paso atrás o dudar de la lucha justa de sus presos. “Es un acto inmoral del Gobierno, todo mundo sabe que nuestros hijos son inocentes y lo que se criminaliza es la solidaridad”, denuncia.

En días recientes se ha asegurado que el Vaticano estaría gestionando la liberación de presos políticos. Zamora espera que los religiosos reciban una respuesta positiva, pero critica que la zozobra es parte del juego sucio de la dictadura.

“Debemos organizarnos, porque aquí nadie va a sacar a nuestros hijos, si no es por nuestra entereza y convicción. Tenemos que enfrentar a la dictadura, aquí nadie va a tener paz mientras esté la dictadura. El reto es salir de esta y nos toca a nosotros jugar un rol importante”, sostiene.

Cifra sigue creciendo

Además de los 16 jóvenes de “Los Aguadores”, que incluye a Coppens, otros doce nicaragüenses han sido capturados este año, elevando la cifra de reos de conciencia aún en prisión.

Al nueve de diciembre, de acuerdo con los datos de la Unidad de Familiares de Presos Políticos, hay 166 detenidos, entre estos 63 condenados, 74 con un proceso abierto y 29 en un limbo jurídico.

El grito de libertad de presos políticos abarca a todos los reos que desde el año pasado siguen presos por protestar en contra del régimen. Además de continuar con las demandas de excarcelación, la Unidad de Familiares apoya a las madres, padres o hermanos de aquellos detenidos que necesitan atención psicológica o que están imposibilitados para pagar a un abogado que defienda el caso de su ser querido.

Diana Lacayo, madre del preso político Scannierth Merlo Lacayo, confinado en las celdas de la dictadura orteguista tras una condena de cinco años por el supuesto delito de robo con fuerza, explicó que la cifra preliminar de detenidos es de 166, pero el número varía constantemente, porque la Policía Nacional diariamente secuestra a ciudadanos que se oponen al régimen.

“Estamos tratando de organizarnos mejor para llevar un conteo preciso de las personas que tenemos dentro de cárceles y darles asistencia con abogados, buscar ayuda económica para familias de escasos recursos. Hay algunas personas detenidas, pero sus familias tienen miedo de salir en cámara y sufrir asedio. Es duro lo que pasamos, todos los días vemos a una madre sufrir cuando se llevan a su hijo. Nosotros al comienzo lo vivimos, pero Dios nos ha dado fortaleza para salir adelante. Al juntarnos nos damos más fuerza”, valora Lacayo.

Zamora confía que el impacto de la presión internacional tenga efecto en la dictadura orteguista y dé paso a la liberación de presos políticos. También insiste en que la resistencia cívica a nivel local no debe disminuir, sino aumentar.

“Desde hace rato estábamos demandando acciones contundentes en contra de la dictadura y creo que las sanciones han sido pasos firmes que la han golpeado. La dictadura tiene que ir cediendo, porque está siendo aislada, se está quedando sola, ellos lo saben, a pesar de que su discurso sea agresivo”, afirma.

La denuncia contra “El Chipote”

Esta semana, los reos políticos que permanecen en “El Chipote” denunciaron que sufren agresiones verbales, intimidación y negligencia médica sistemática.

“Denunciamos la negligencia médica sistemática a nuestros familiares por parte del doctor del sistema (“El Chipote”), en complicidad con el oficial de apellido Monge, como mecanismo de tortura, postergando la atención de nuestros familiares”, denunció Marvin Álvarez, hermano de Ivania Álvarez, acusada por la Fiscalía de tráfico de armas, junto con Coppens y otros catorce jóvenes.

El grupo de mujeres inició una desobediencia carcelaria, en protesta por la falta de atención médica a Neyma Hernández y Wendy Juárez.

“Allá adentro a todos nuestros familiares se les está dejando sufrir, no se les pasa el medicamento como debería ser. Juegan con ellos, tratan de manipularlos atendiendo a unos y a otros no, creyendo que con esto van a causar una división. Sin embargo, nuestra gente no va a dejar de luchar y ponerse en resistencia”, refirió Zamora.

Solidaridad y esperanza

Aunque la demanda de liberación de sus familiares ha sido un camino complicado, y en algunas ocasiones aparentemente solitario, Zamora y Lacayo reconocen que la solidaridad de los ciudadanos se mantiene, aunque no sea del todo pública.

Hemos sido testigos de que en la calle la gente te saluda, te lo dice: ‘Nosotros estamos en oraciones permanentes’. Individualmente la gente hace sus acciones y algo importante es la oración”, expresó Zamora.

La solidaridad también llega de sandinistas que no están de acuerdo con todo lo que la dictadura ha cometido a lo largo de 2018 y 2019.

Para este 24 y 25 de diciembre, algunas madres y familiares de presos políticos tienen planeado realizar una vigilia en las afueras de la cárcel La Modelo. Quienes tienen a sus parientes en otras mazmorras harán lo mismo hasta el amanecer de Navidad.

“Este sería el segundo año que nuestros hijos no están con nosotros, y eso nos duele mucho, nosotros como madres estamos dispuestas a dar nuestra vida por nuestros hijos”, sentenció Lacayo.

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