Opinión

La furia golpea las elecciones en EE.UU.

Pareciera que llegó la hora de los más críticos en las elecciones estadounidenses



Nueva York-. El inicio de las consultas que llevarán a decidir quienes serán los candidatos presidenciales en las elecciones en EE.UU. de diciembre próximo desata todo tipo de especulaciones. El proceso se inició con los caucus de Iowa el 1 de febrero y siguió con las primarias de New Hampshire, del pasado día 9. Con los resultados en las manos, los analistas tratan de despejar la niebla que todavía oculta el camino que deberán recorrer los candidatos hasta las convenciones nacionales de junio próximo y las elecciones de noviembre.

Resultados

Pero independientemente de las especulaciones sobre los candidatos ganadores, hay voces que advierten sobre un cierto estado de ánimo en el país que puede ayudar a comprender los resultados electorales.

La furia golpea los caucus, favoreciendo a Cruz y deteniendo a Clinton, fue la conclusión del analista del New York Times, Michael Barbaro, en artículo escrito desde Des Moines, capital de Iowa, publicado el día siguiente de los caucus celebrados en ese estado.

Entre los republicanos, la campaña estridente de Donald Trump ha renovado el interés por participar: unos a su favor, otros en contra, reduciendo algo la creciente indiferencia de los norteamericanos frente a esos procesos electorales.

Favorito, Trump se vio golpeado por partida doble en Iowa. Por el senador por Texas, Ted Cruz, que triunfó con 27,7% de los votos, y por el también senador Marco Rubio, de origen cubano que, con 23,1% se quedó a poco más de 1% de la votación de Trump. Extremadamente conservadores los tres, el inesperado desempeño de Rubio parece darle un respiro a los grupos más tradicionales dentro del partido, que no se sienten cómodos ni con Cruz ni con Trump.

Del otro lado, el virtual empate entre la exSecretaria de Estado, Hillary Clinton, y el senador Bernie Sanders vino a aclarar las posibilidades de una candidatura que, cuando arrancó, parecía destinada a un papel apenas testimonial, ante la ampliamente favorita exprimera dama.

Furia

Pero si los resultados dieron pie a todo tipo de especulaciones sobre el futuro de cada candidato, sin que sea posible señalar aun un favorito, se multiplicaron las voces tratando de interpretar el “estado de ánimo” de un país que se ha visto, en poco más de 25 años, desde el fin de la Unión Soviética, sometido a toda clase de desafíos, sin poder consolidar su papel en el escenario internacional ni encauzar los problemas que afectan la vida diaria de sus ciudadanos.

Los resultados del lunes en la noche en Iowa “confirmaron que pese a la creciente fisura que ha dividido cultural y políticamente a la derecha y la izquierda, los electores están unidos por una impaciencia, incluso por una repugnancia por lo que perciben como un sistema amañado, que ya no les sirve”, dijo Barbaro en su análisis sobre ese “estado de ánimo de cara al proceso electoral que acaba de comenzar.

Para los republicanos –agregó– “el enemigo es un gobierno sobredimensionado que estruja sus libertades y sus bolsillos. Para los demócratas es una economía nada justa, que reduce sus salarios y sus aspiraciones”.

“Este es el electorado más nervioso que hemos visto en muchos años”, en opinión de David Gergen, un asesor de cuatro expresidentes, de ambos partidos, citado por Barbaro.

“El ganador de los republicanos es un representante de la extrema derecha y el ganador moral de los demócratas viene de la extrema izquierda. Esto es un claro voto de desconfianza hacia el orden económico”, agregó Gergen.

40% de los republicanos consultados en los caucus de Iowa se dicen “enojados” y lo expresaron votando por Cruz y por Trump. Algo “totalmente comprensible” para el asesor republicano, Steve Schmidt. “A lo largo y ancho de los Estados Unidos, nada parece estar funcionando”, agregó.

O, como dijo Sanders, “dada la enorme crisis que enfrenta nuestro país”, es ya demasiado tarde para los políticos y los economistas del establishment. Pareciera que llegó la hora de los más críticos. Como pretende ser también el ultraconservador Ted Cruz con sus denuncias contra lo que llama el “cartel de Washington”.

 

 


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