Jóvenes

La generación del no me toque

No quiero “caer bien”. Quiero cuestionarles, hacerles pensar, y a lo mejor, de vez en cuando, reír

Algunos se han sentido extremadamente molestos por un reportaje (basado en un estudio sobre cultura política juvenil elaborado por CINCO), titulado “Nicaragua y la Generación ‘Yo’” y un par de historietas de mi autoría sobre el papel de los más jóvenes en nuestra sociedad, publicado todo en Confidencial. Eso me divierte. No porque le encuentre el gusto a que me puteen, sino porque al hacerlo terminan dando la razón al contenido de las mismas.

Por ejemplo: Algunos se indignaron y criticaron porque dicho reportaje los nombra “La generación del Yo”, pero que yo recuerde no he visto similar indignación ni crítica ante noticias que hablen, por ejemplo, de la usurpación de tierras a los indígenas. Es decir reaccionaron hasta que se habló de ellos, o sea, hasta que les tocaron su “Yo”.

También se molestaron porque en una historieta hice una comparación de los jóvenes de pasadas generaciones y la suya. Sugiriéndoles que se contentaban con el Internet y el resto les valía madres. Les ofendió muchísimo que les criticara… el Internet.

Luego hice otra historieta invitándoles con humor a que, ya que quienes somos “Sooo 90’s” no sabemos todo lo que hacen, pues nos compartieran sus propuestas para mejorar la situación en que vivimos todos. ¿La respuesta? decenas de epítetos, etiquetas e hilarantes comentarios del tipo: “Uy, perdón, como escucho a Radiohead y no a Víctor Jara no tengo compromiso social”. Hermano, si escucharas a Radiohead lo más seguro es que tuvieses algún tipo de compromiso social. Aunque viéndolo bien: ¿Qué “joven” cita a una banda formada hace tres décadas?

Otros se declaran “ofendidos” con la misma vehemencia que los terroristas fanáticos, o gente del calado de Erdogan, Assad o Rafael Correa, se declaran ofendidos por las caricaturas. Otros piden que si sos joven ya no leás Confidencial, o cosas del nivel de “Ya no jugamos con ustedes porque nos sacaron la lengua”. Pero bueno, el punto es que hasta el momento de escribir esto, el saldo es un diluvio de indignados epítetos y ni una sola propuesta.

Demás está decir que no tengo nada contra los milénicos, novénticos, ochénticos o seténticos, lo molesto es la indolencia, el yoquepierdismo, los escapismos y los conformismos de cualquier generación sea esa “Y” “X” o “Z”. ¡Puta, si a mis treinta y muchos, más bien esto yo lo miro como una autocrítica a mi misma generación!

Algunos mencionan lo del #OcupaINSS como un ejemplo de que algo se ha hecho, de que de todos modos no sirvió de nada e insinuando que nadie les paró bola. Yo, que soy un atrevido, digo: Si sirvió, se logró que el gobierno aceptara negociar con los viejitos. Sí se les paró bola, pues se cubrió el hecho. Tampoco se les dejó solos. ¿Quiénes han mantenido en la palestra pública durante todo este tiempo la demanda de justicia para quienes fueron golpeados y robados ese día? Este mismo “adultocentrista” que les escribe ha dibujado un montón de caricaturas sobre el abuso del que fue víctima el movimiento de jóvenes. Por cierto, de esas no se quejaron.

Nadie les ha pedido que se vayan a la montaña (después de todo, ahí no hay WIFI, ¿se imaginan qué tortura sería esa, incluso para mí?!) ni que salgan a tirar morteros, ni quemar carros, ni que repitan fórmulas que de sobra todos sabemos no dieron resultado en el pasado. Pero al parecer, algunos sienten como que se les amenazara con eso.

Los viejos la cagaron, con la mejor de las intenciones, pero así fue. ¿Eso nos da excusa para hacer lo mismo? O peor: ¿Para no hacer nada? ¿Qué hay que hacer? ¡Yo que sé! ¡Todos tenemos que aprender! Lo que sí sé es que refugiarme en MI título, MI carrera, MI vida, etc., y cerrar los ojos al resto no debería ser ni lo correcto, ni lo suficiente. Tronco de país “solidario” tenemos.

Nadie les ha culpado de la vergonzosa situación sociopolítica que vivimos ahora, pero como parte de ella, quieran o no quieran, les toca su cuota de responsabilidad de cara al futuro, que al parecer algunos rechazan.

Si los que pensamos de manera crítica les caemos mal por una cuestión ideológica, artística o intelectual, o si están contentos con la actual situación porque les permite dedicarse a lo “suYO”, pues asúmanlo y díganlo así, pero no se escuden en lo políticamente “correcto” para enmascarar su deseo de mirar a otro lado ante todo lo que pasa.

Notarán que he usado mucho la palabra “Algunos”, pues así como no todos los viejos son un atajo de pedorros que viven en el ayer, tampoco todos los jóvenes son carne de borrego para llenar plazas, ni emoticones de porcelana en sus burbujas virtuales. Por mi labor, he tenido oportunidad de charlar con diversos grupos de jóvenes de distintas edades y clases sociales en distintas partes del país y me complace decir que abundan muchachos y muchachas interesados y preocupados por la Nicaragua en que les ha tocado vivir. Pero también voy a ser claro dándoles un ejemplo: percibí más interés sobre lo que sucede en el país en un grupo de adolescentes de comunidades de Ocotal, que en una charla con estudiantes universitarios de la UAM. Listo, ahora ya también pueden decir que además de pelele, agente del Imperio, títere de la derecha, adultista y fascista, también soy “clasista” ¡Ya tengo más etiquetas encima que un piloto de carreras! lo que me divierte es que grupos que se molestan con que las usen en ellos, sean los más dados a utilizarlas.

No quiero “caer bien”, y si así fuese, solo dibujaría las cosas que sé que les gustan. Quiero cuestionarles, hacerles pensar, y a lo mejor, de vez en cuando, reír. Quiero expresarme aún sabiendo que la opinión que hoy tenga pueda cambiar mañana. Porque de eso se trata esto de crecer. Lo contrario es entregarse a la reconfortante mentira de que seremos toda la vida Peter Pan.

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