Economía

La lección de República Dominicana

Textiles, tabaco, zapatos, call center productos médicos, y ensamblajed e partes para vehículos y aviones

Las zonas francas industriales de República Dominicana fabrican partes para aviones, generan casi el 10% del empleo formal del país, y son responsables de dos tercios de las exportaciones de esa nación caribeña, que alcanzó ese nivel de desarrollo gracias a un buen manejo macroeconómico, la creación de leyes apropiadas, y un ambiente de paz social que resulta atractivo a los inversionistas internacionales.

En esta entrevista exclusiva con Confidencial, Marcelo Puello, Viceministro para Zonas Francas y Regímenes Especiales de República Dominicana, detalla cuáles fueron las claves para que ese sector alcanzara tanto peso en su país, y las perspectivas de crecimiento que observa en Nicaragua.

 

 

¿Cuál es la importancia del sector de zonas francas en su país?

Marcelo Puello, Viceministro para Zonas Francas y Regímenes Especiales de República Dominicana
Marcelo Puello, Viceministro para Zonas Francas y Regímenes Especiales de República Dominicana

Las zonas francas industriales, junto con el turismo y la agroindustria, constituyen los tres ejes fundamentales de nuestro desarrollo nacional. Las zonas francas emplean 166,000 personas, o sea 8% a 10% de la PEA, y si añadimos los empleos indirectos –otros 200,000 trabajadores- llegaría a un 20% del empleo nacional.

En término salariales, estamos hablando de sueldos que oscilan entre 12,000 y 18,000 pesos (US$267 a US$400). A modo de comparación, un empleado público tiene un salario mínimo de 17,000 pesos (US$378).

Tenemos 600 parques industriales, y 670 empresas que aportan unos US$5,000 millones al conjunto global de la economía. Las exportaciones de zona franca constituyen el 64% del total de las exportaciones nacionales, mientras que los textiles constituyen el 60% de nuestras exportaciones totales.

República Dominicana acumuló US$3,600 millones en IED en el 2014. Eso quiere decir que hemos contribuido a la estabilidad de la balanza comercial, al ayudar a compensar el déficit comercial.

¿Qué otros productos exportan?

Hemos tenido un nivel de diversificación bastante amplio, porque comenzamos con textiles, que representa el 70% de la capacidad instalada de las empresas, y ahora también competimos en tabaco y en zapatos, con Cuba y las principales economías de Centroamérica, por ejemplo.

Hemos diversificado hacia productos médicos y farmacéuticos. Tenemos call centers, comercio electrónico, y hemos evolucionado hasta el ensamblaje y procesamiento de partes y componentes de vehículos, y hasta de aviones.

¿Cómo atrajeron a la industria aeronáutica?

Gracias a la estabilidad macroeconómica, y a que hay confianza en la inversión. Somos un país que no ha tenido conflictos de transición de gobierno, y los inversionistas quieren un marco seguro de negocios. Hemos hecho todas las reformas estructurales de la economía. Tenemos algunas de las leyes de inversión extranjera más avanzadas del mundo. Los empresarios pueden repatriar sus capitales a la tasa de cambio en el mercado. Hay garantía de estabilidad jurídica: ya no se apropia ni se expropia ninguna riqueza, absolutamente.

¿Y en términos de calificación de la mano de obra?

Tenemos un instituto de formación técnico profesional, para adiestrar la mano de obra, que opera con fondos tripartitos: una parte la aporta el gobierno, otra los empresarios, y hasta las asociaciones de trabajadores y sindicatos participan de ese fondo común, que se utiliza cuando hay demanda masiva de mano de obra.

Recibimos asistencia técnica y económica de Taiwan, para formar un instituto del calzado, y formar la mano de obra especializada que pueda competir en calidad con cualquier país. Nuestras confecciones textiles, y diversidad de productos dominicanos, compiten a nivel mundial.

En este evento (la XIX Conferencia de Zonas Francas de Las Américas) se ha hablado de permitir que los productos elaborados en zonas francas puedan venderse en el país que las fabrique. ¿Cómo lo ve República Dominicana?

A través de una reforma fiscal que hicimos, se permite que las empresas puedan vender la totalidad de la producción al mercado interno, siempre y cuando paguen los impuestos: el selectivo al consumo, al ad valorem, y el de Transferencia de Bienes Industrializados y Servicios. Si pagan sus impuestos, no hay problema. Así el empresariado de la planta productiva nacional, no tiene dificultades en aceptar la venta al mercado local, de los productos elaborados en zona franca, y nos permite cumplir con la normativa de la OMC.

Las zonas francas también han dinamizado el efecto multiplicador de la inversión y el gasto, a través del empleo y por la demanda de servicios, materias primas, insumos, comercio, transporte, telecomunicaciones. Cada peso que el gobierno aporta en ‘sacrificio fiscal’, genera un aporte de 7 pesos. Eso ha desmontado los argumentos de quienes dicen que las zonas francas son privilegiadas por las políticas económicas.ç

¿Qué opciones le ve a Nicaragua?

Nicaragua aún no alcanza los niveles que ha logrado República Dominicana, pero tiene un gran potencial de desarrollo. Las ponencias que he visto aquí muestran que ustedes han venido creciendo en empleo, exportaciones y en diversificación productiva. Es un país que tiene un gran potencial para competir con cualquier economía de Centroamérica, más ahora que somos aliados en el CAFTA.

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