Opinion

Modificación al régimen cambiario: ¿Por qué ahora y no antes?

El BCN debe explicar esta medida y sus objetivos, y porqué se tomó en un ambiente de incertidumbre como el que vivimos

El Banco Central (BCN) de Nicaragua modificó este 28 de octubre sin ninguna explicación la política cambiaria que había venido siguiendo por 15 años al anunciar que la tasa de deslizamiento del tipo de cambio del córdoba con respecto al dólar estadounidense bajaría del 5 al 3 por ciento

Un cambio de política tan importante requería que la institución explicara con detalle los motivos y objetivos del cambio.  Pero no; el BCN optó tan solo por emitir un escueto comunicado que, dada la importancia del tema, deja mucho que desear y más bien ha creado interrogantes, incertidumbre y especulación.

El tema del deslizamiento y su magnitud se ha venido discutiendo por mucho tiempo dada su importancia tanto para la competitividad del país como para la inflación interna.  Bajo el prisma de la competitividad el deslizamiento amortigua la pérdida de competitividad que se da si la inflación interna es mayor que la externa. Por ejemplo, si los costos de un exportador nicaragüense aumentan mas (por inflación) que los de la competencia en Estados Unidos, el deslizamiento procura compensar esta pérdida de competitividad.

Por otra parte, sin embargo, la tasa de deslizamiento contribuye a la inflación interna ya que en una economía como la nuestra con una alta dependencia de las importaciones y con un alto grado de dolarización, es difícil tener una inflación por debajo de la tasa de deslizamiento ya que los precios internos tienden, como mínimo, a guiarse por ella.

Por así decirlo, la tasa de deslizamiento le pone un piso a la inflación interna. Por ejemplo, en los 15 años desde que se introdujo el deslizamiento del 5% solo hemos tenido cinco años con inflación menor al 5%. Por lo que disminuir la tasa de deslizamiento ayudaría a bajar la inflación interna siempre y cuando las políticas macroeconómicas y salariales del país sean consistentes con la nueva tasa.

Aunque en el muy corto plazo puede afectar en forma distinta a algunos sectores -exportadores y pensionados, por ejemplo. Pero surgen varias preguntas sobre este cambio incluyendo si este era el momento: ¿Por qué ahora y no antes?

El BCN en su parco comunicado indica que la decisión se adoptó en “el contexto de un marco de política macroeconómica e indicadores adecuados”. Sin dudarlo, solo mencionó que este marco era aún más sólido en años anteriores y que la vulnerabilidad de nuestra economía es hoy bastante mayor que en los últimos años, lo que sugeriría no agitar el barco.

El BCN menciona en apoyo del cambio que el país tiene “superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos”. Pero este “superávit” es transitorio ya que refleja el desplome de las importaciones y la economía, y no su fortaleza.

En los últimos 58 años, Nicaragua solo ha tenido superávit en la cuenta corriente en tres años: en 1972 por un fuerte aumento en el volumen y precios de las exportaciones; en 1979 por el desplome de la economía causado por el conflicto bélico; y uno minúsculo el año pasado a raíz de la caída de la economía. ¿Será entonces que el BCN cree que la economía no se recuperará, y que el superávit en cuanta corriente será permanente?

En fin, corresponde al BCN explicar el porqué de esta medida y sus objetivos, y porqué se tomó en un ambiente de incertidumbre como el que vivimos.

En su comunicado el BCN indica que “ayudara a recomponer el gasto agregado” pero yo al menos no entiendo que significa esto. También indica que va a “mejorar el poder adquisitivo de los salarios”. Pero esto depende,  entre otras cosas, de la inflación interna, y las políticas salariales, y no de la tasa de deslizamiento por sí misma.

Un punto a favor de la medida que sorprendentemente el BCN no menciona es que en los últimos tres años el diferencial entre la inflación interna y la de estados unidos ha estado por debajo del 3%, lo que sugiere que un deslizamiento del 3% es razonable

La medida está tomada por lo que, independiente de las misteriosas razones que la motivaron, tiene que ser exitosa por el bien de todos los nicaragüenses.

Como mencioné antes, ello requerirá políticas fiscales, crediticias, y laborales consistentes con una inflación interna que no exceda en 3%  a la de los Estados Unidos. De hecho, se requerirá aun mayor responsabilidad fiscal y crediticia ya que el margen de maniobra con el nuevo deslizamiento es menor. De lo contrario, perderemos competitividad y crecimiento y no lograremos bajar la inflación.

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