Política

El clamor de justicia de una madre ante la Policía Nacional y el Gobierno de Ortega

“La Policía me mató a mi hija”

Margine Sánchez, madre de Daira, dice que enterró a su hija “en una bolsa plástica”, porque no tenía dinero para comprar un ataúd



Margine Sánchez no olvidará nunca la madrugada de febrero cuando recogió del suelo a su hija herida de muerte por balas de la Policía Nacional.

Los hechos ocurrieron el pasado cinco de febrero. La joven, de diecisiete años, dormía en su casa de El Tuma, en Matagalpa, al lado de su esposo, Cairo Blandón, y su hija de quince meses, Daira Junieth, cuando un operativo policial la sacó del sueño para sumirla en una pesadilla.

Sánchez relata que los policías dispararon una primera vez contra su esposo, quien había salido de la casa cuando escucharon movimientos raros. Blandón salió cargando a la bebé para protegerla, dice Sánchez. El hombre cayó al suelo herido por la bala y soltó a su hija. La bala también hirió a Daira. La joven campesina asegura que los policías “remataron” a su hija.

La versión que la Policía Nacional ofreció en Managua, sin embargo, es distinta. La institución informó que al momento del operativo los oficiales fueron recibidos a balazos y respondieron al fuego.

Sánchez niega esta versión. Recuerda que recogió a su niña herida y pidió a los oficiales que la llevaran al hospital, pero ninguno quiso ayudarla. Fue un hombre que conducía una moto y que pasaba cerca del pueblo quien la llevó al centro asistencial.

En un video publicado en redes sociales se mira a la niña con la mirada perdida, mientras la madre la sostiene en sus brazos. La persona que realiza la grabación enfoca las heridas que presenta, una más profunda que la otra. Según el relato de la madre, la primera herida se la hizo la Policía cuando disparó contra el padre y la segunda cuando le dispararon cuando había caído al suelo.

Seis días después, Sánchez dice que no ha recibido apoyo de ningún tipo por parte de las autoridades policiales. “La Policía el apoyo que me dio es matar a mi hija y a él (Cairo Blandón, su esposo). Es todo el apoyo que me dan”, dice vía telefónica.

El pasado jueves, acompañada por el delegado del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) en Matagalpa, la joven interpuso una denuncia en la Fiscalía luego que en la estación policial no le recibieran la queja.

Según Sánchez, la Policía realizó un allanamiento en la vivienda de su suegra y rompieron el candado con una piedra para posteriormente llevarse documentos, mil córdobas y una cadenita de plata que era de la menor fallecida. Además, entre las pertenencias estaba la cédula de su suegra, quien era la única que podía poner la denuncia, pues ella no tiene documento de identificación.

A la niña dice que la enterró el pasado lunes “en una bolsa plástica”, porque no tenía dinero para comprar un ataúd y en la Policía le negaron cualquier tipo de ayuda para poder cubrir esos gastos.

La mujer reclamó posteriormente en la delegación policial que le devolvieran las pertenencias y el dinero que decomisaron, porque “es lo único que tengo para comer”, dijo. Sin embargo no hubo ninguna respuesta positiva de las autoridades.

“Quiero ir donde la Rosario (Murillo). Mi hija murió como un animal. Este gobierno es para que nos apoyen y no hacen eso. Más bien nos mandan a la gente para matarnos”, dijo la joven.

Otro abuso que según Sánchez están cometiendo en su contra es que no le quieren entregar las autopsias de su hija y esposo en el Instituto de Medicina Legal. Tampoco le explican la razón.

“Desprecio a la vida”

Gonzalo Carrión, director jurídico del CENIDH, explicó que este caso demuestra una grave descomposición dentro de la Policía. Carrión recordó que esta no es la primera vez que ocurre un hecho de esta índole: el más grave en la historia reciente de la Policía es el conocido como el caso de Las Jagüitas, ocurrido en el 2015, cuando un grupo de oficiales dispararon contra una familia que regresaba a casa de un culto religioso y mataron a dos niños y una joven.

“La Policía tiene una conducta de desprecio a la vida humana”, expresó el defensor de derechos humanos, quien explicó, ademaś, que la institución policial enfrenta un proceso grave de descomposición en la que los agentes del orden “no tienen conciencia para no actuar con desprecio por al vida de las personas”. Agregó que la Policía está haciendo uso indiscriminado de las armas de fuego y eso está provocando que cada vez más actuaciones terminen en hechos sangrientos.

Carrión dijo que hay otros casos en los que la actuación policial ha sido muy cuestionada, como los hechos registrados en El Carrizo, departamento de Madriz, donde murieron tres personas de una misma familia por disparos y golpes de una turba sandinista en la que se encontraban cuatro agentes de la Policía.

La socióloga Elvira Cuadra expresa que el caso de Daira Junieth no puede considerarse como algo aislado y advierte que este tipo de hechos podrían seguirse presentando si a lo interno de la Policía no se realiza un cambio de medidas institucionales.

“Si bien es cierto que un individuo al momento de capturarlo puede que sea una persona peligrosa, tienen (los oficiales) que actuar en consideración de las circunstancias. No pueden exponer a civiles al peligro”, dijo Cuadra.

Además, la socióloga resaltó que la Policía debería de revisar los programas de preparación de policías de las academias y “lo que hace falta es reforzar una disposición en relación a actuar de acuerdo a los procedimientos de ley y principios fundamentales de los derechos humanos”.

Lara: “Hechos impredecibles”

La casa donde se realizó el operativo policial. Cortesía

Francisco Bautista Lara, exsubdirector de la Policía, aseguró, que se le hace imposible hacer un análisis profundo de la situación tomando en cuenta que todavía hay información incompleta, sin embargo, expresó que todo apunta a que en los hechos pudo haber una confusión de parte de las autoridades cuando, según él, el hombre usó de escudo a la menor para evadir la justicia.

Para Lara, este hecho no muestra una tendencia en la actuación policial en detrimento de la ciudadanía, aunque sí reconoce que se ve afectada la imagen de la institución cuando ocurren situaciones como esta.

“Lo que veo es un riesgo que ocurre ocasionalmente en la actuación policial y eso ocurre en casi cualquier policía del mundo. Los riesgos ocurren en la medida que la actuación policial es totalmente impredecible”, dijo el analista.

Lara, además, explicó que por la situación de seguridad del país, la Policía  actúa con “exceso de confianza”, y por eso en ocasiones mueren algunos oficiales, como el caso de la muerte de dos de ellos en el barrio San Luis el pasado 26 de enero a manos de un miembro de una banda que también era exintegrante de las filas policiales.

El coordinador del Cenidh en Matagalpa, Juan Carlos Arce, expresó que por ahora están esperando que la Fiscalía responda a la denuncia que interpusieron el jueves y “que se abra un proceso orientado y coordinado desde el Ministerio Público”.

Aunque asegura que si no llegaran a darles una respuesta tendrían que viajar a Managua con la madre de la menor para buscar a las autoridades de la capital.  “No podría decir que hay falta de voluntad, porque a penas ayer (jueves) pusimos la denuncia. Nos han dicho que van a analizar el caso”, dijo Arce vía telefónica a Confidencial.

Archivos adjuntos:

Acompañamiento del CENIDH al caso

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