Política

"El que controla el pasado, controla también el futuro. El que controla el presente, controla el pasado"

La profecía cumplida de “1984”

1984

La visionaria imaginación de Orwell en "1984" parece cumplirse en la Nicaragua del Gran Hermano y la Gran Hermana



La profecía:

El mundo está dividido en tres potencias. Oceanía, Eurasia y Esteasia. Oceanía está comprendida por las dos Américas, Australia, Gran Bretaña y el sur de África. Eurasia es el resultado de la absorción de Europa por parte de la Unión Soviética. Y Esteasia comprende China, Japón e Indochina.

En este mundo dividido en tres potencias vive Winston Smith, un miembro anodino del Socing, el socialismo inglés, el todopoderoso Partido. Winston habita en una oscura y empobrecida Londres, una de las principales ciudades de Oceanía. En esta potencia la sociedad está verticalmente dividida en tres: Están los miembros del Partido Interior, es decir, la élite política, que son los privilegiados; están los del Partido Exterior, que tienen menos privilegios que los anteriores; y los proles, es decir, la gran masa de la población, que es vista con desprecio por el resto y que no son considerados ni siquiera como humanos.

El poder en Oceanía lo ejerce el Partido, a través de la Policía del Pensamiento y los Ministerios del Amor, de la Abundancia, de la Paz y de la Verdad. Su líder máximo es el Gran Hermano.

Es una sociedad absolutamente cerrada, donde los individuos viven en oscuros apartamentos apiñados uno tras otros, apenas con lo necesario para no morir de frío. En cada apartamento hay una telepantalla, el instrumento tecnológico que vigila constantemente la vida de los habitantes del país, menos de los proles, porque esos no importan. La telepantalla es la vía principal por la que los representantes del Gran Hermano, líder supremo de la nación, se dirige a la población, ya sea para contar victorias en el frente de guerra, grandes logros en la industria o la producción agrícola o exacerbar el odio de la población ante el enemigo principal de la revolución, Emmanuel Goldstein, un tipo al que a diario se le dedican los Dos Minutos de Odio, es decir, la salida de los instintos más salvajes de la población.

En Oceanía no existe el pasado. Todo lo que se puede relacionar con ese pasado ha sido borrado por la maquinaria del Partido. Todo es hoy, el presente es lo único que importa. La Policía del Pensamiento se encarga de eliminar, es decir, vaporizar, a figuras que puedan significar una amenaza para la revolución, acusándolos de cometer delitos como el crimental, es decir, creer en la justicia, odiar al Gran Hermano, pensar que todos los hombres nacen libres y son iguales.

En esta sociedad se ha eliminado el pensamiento crítico y la gente solo tiene permiso a al doblepiensa, es decir, aceptar hechos alternativos en nombre de la verdad. Puede que el agua no moje, si así lo establece el Partido. O puede que dos más dos sean cinco.

El amor, el placer, la alegría, la amistad y hasta el amor materno o paterno están abolidos. Hay un delito específico, el crimensexo, que hace referencia al placer al tener relaciones sexuales, entre otros delitos, que se paga con la muerte. El sexo es para reproducirse, sin el placer físico por parte de las mujeres.

Sucede que Smith empieza a dudar de todo. Es un hombre solitario que termina odiando al Gran Hermano y enamorándose de Julia, una camarada del partido. Ha cometido los dos delitos atroces, el crimental y el crimensexo. Y pagará muy caro por ello. No por la vida, porque está claro que el Partido ya la controla, si no con su humanidad: la atrocidad de la maquinaria de violencia y tortura lo convertirá en el hombre nuevo, un ser que vivirá solo para creer en el Partido y amar al gran hermano.

La realidad

La visionaria imaginación de Orwell nos habla de las omnipresentes telepantallas, puestas por el Gran Hermano en las casas, calles y plazas.

1984

Nosotros le hemos hecho el favor al Gran Hermano de llevar esa idea aún más allá, pues ahora las telepantallas ya no solo las tenemos en las paredes de nuestras casas con los Smart tv, sino en nuestros bolsillos. Todos cargamos nuestras telepantallas, donde confesamos todos los días nuestros gustos, disgustos, afectos y defectos.

¿Se han puesto a pensar (como diría Winston) que en estos tiempos digitales donde toda nuestra historia está convenientemente guardada en formatos editables de texto, audio y voz en internet sin soportes en ningún otro lado, lo fácil que sería para “los Illuminati”, “los reptilianos”, “el imperio”, “los mesías revolucionarios” o como quieran llamarle a su “Gran Hermano” de preferencia, reescribir el pasado a como lo hace el poder en la novela?… Sería cosa de unos cuantos clics, y el pasado sin otra prueba existente, cambiaría para siempre.

1984

Los afiches del Gran Hermano bigotón están por todos lados en “1984”, transmitiéndonos la idea de su omnipresencia y vigilancia.

1984

En la Nicaragua de 2018 también los tenemos, y no solo en las paredes de los edificios públicos (que ya es demasiado) sino que en megarótulos…

1984

Están también en los parques y plazas y hasta en las escuelas:

1984

En fin, en cualquier parte que aguante pega:

1984

En la novela es una constante la reescritura de la historia para hacerla afín al todopoderoso gran hermano, «El que controla el pasado —decía el eslogan del Partido—, controla también el futuro. El que controla el presente, controla el pasado.»

1984

Acá en Nicaragua hemos visto ante nuestros propios ojos como la historia, en particular la de la revolución, ha sido reescrita y reinterpretada constantemente para favorecer la imagen del Gran herma…, perdón, del Comandante…

1984

Esas son fotos del “Museo de la Victoria Sandinista” que exaltan en su contenido la imagen de Ortega olvidando a todos los demás compañeros de aquel entonces, que ahora pasaron a ser sus enemigos. Se destaca la imagen del Comandante (Varias tomadas el mismo día), pero se ignora a los otros protagonistas de esas gestas que ya no concuerdan con el “Gran Hermano”: estos han pasado simplemente a ser “nopersonas”.

Quizás el ejemplo más obvio de esta estrategia, o arribismo, en buen nica, es la celebración del repliegue… 1984

Que de hecho histórico, se ha convertido en un baño personal de masas para el comandante… A pesar de que el aguerrido Comandante NI SIQUIERA formó parte del repliegue original, mucho menos lo dirigió.

1984

En “1984” queda establecida la capacidad casi instantánea del Partido de cambiar de discurso, opiniones, enemigos con solo una señal del Gran Hermano.

1984

¿Cuántas veces, por ejemplo, leyes electorales, o económicas que son propuestas por la “oposición” son acabadas automáticamente por los voceros del gobierno, y cuando de repente es este es el que las propone son luego automáticamente aprobadas? Así, de la noche a la mañana, muchos que antes eran vendepatrias, son próceres, muchos que eran hermanos, son enemigos y viceversa.

Un ejemplo de esto fue lo del #Ocupainss…

1984

Cuando comenzaron sus protestas, los viejitos eran calificados por los troles del oficialismo como “Viejos vivianes, dundos, vandálicos y títeres”… en cuestión de 24 horas, luego de la paliza y el reclutamiento de sus líderes, se convirtieron en…

1984

¡Los “Hermanos de la tercera edad”!

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En “1984” se hace referencia a la habitación “101”, donde los individuos entraban para enfrentarse con el poder del Gran Hermano y salían amándolo.

1984

Acá nosotros la llamamos “La Secretaría”

1984

Y la lista de personajes que han entrado por esa puerta y luego salieron AMANDO al “Gran Hermano” es laaaaaaaarga como la noche…

1984

Dice un extracto de la novela sobre los “proles”:

“El duro trabajo físico, el cuidado del hogar y de los hijos, las mezquinas peleas entre vecinos, el cine, el fútbol, la cerveza y sobre todo, el juego, llenaban su horizonte mental. No era difícil mantenerlos a raya. Unos cuantos agentes de la Policía del Pensamiento circulaban entre ellos, esparciendo rumores falsos y eliminando a los pocos considerados capaces de convertirse en peligrosos; pero no se intentaba adoctrinarlos con la ideología del Partido. No era deseable que los proles tuvieran sentimientos políticos intensos. Todo lo que se les pedía era un patriotismo primitivo al que se recurría en caso de necesidad para que trabajaran horas extraordinarias o aceptaran raciones más pequeñas. E incluso cuando cundía entre ellos el descontento, como ocurría a veces, era un descontento que no servía para nada porque, por carecer de ideas generales, concentraban su instinto de rebeldía en quejas sobre minucias de la vida corriente. Los grandes males, ni los olían.”

“Había toda una cadena de secciones separadas que se ocupaban de la literatura, la música, el teatro y, en general, de todos los entretenimientos para los proletarios. Allí se producían periódicos que no contenían más que informaciones deportivas, sucesos y astrología, noveluchas sensacionalistas, películas que rezumaban sexo y canciones sentimentales compuestas por medios exclusivamente mecánicos en una especie de calidoscopio llamado versificador”.

1984

Cualquier parecido con el compendio de medios oficialistas u oficiosos, o con los estadios virtuales o las constantes ferias bien podría no ser una coincidencia.

1984

Mostraban en las telepantallas trabajadores felices manifestándose espontáneamente en gratitud por las gracias del Gran Hermano, explica Orwell en “1984”.

La expresión «por la nueva y feliz vida» reaparecía varias veces. Estas eran las palabras favoritas del Ministerio de la Abundancia.

Acá nos tienen más que acostumbrados a lemas casi calcados a ese…

1984

Y estos son solo algunos ejemplos de las similitudes entre esta novela y nuestra realidad. Sin duda alguna ustedes podrán pensar en muchos otros. Y pensar, piensen, porque ese el primer deber de todos, aunque acá tengamos un Gran Hermano

1984

Y para rematar, porque somos un país campeón en cuestiones de género (según las encuestas oficiales al menos)… también una Gran Hermana

1984


Presentación hecha durante el libro foro sobre “1984”, organizado por Pen Internacional Nicaragua.

Imágenes de CONFIDENCIAL y La Prensa.