Economía

La refinería que no fue

Ocho años después, la inversión realizada no supera el 10% del monto proyectado de U$4 mil millones

La promesa de construir la refinería “El supremo sueño de Bolívar” se diluyó en dos períodos de gobierno de Daniel Ortega y se quedó en un sueño. Ahora el gran proyecto, cuya primera piedra fue colocada el 20 de julio de 2007 por los presidentes Daniel Ortega y Hugo Chávez, está reducido a un centro de almacenamiento de productos terminados, según las consideraciones del empresario energético César Zamora y otros especialistas del sector.

Zamora comentó que “lo que hay en Miramar es un centro de almacenamiento de combustible y lo que están haciendo es tirando una línea de tres kilómetros para cabotaje (de las costas del Océano Pacífico) hacia los tanques, para que de ahí trasieguen combustible hacia esos tanques”, resumió el empresario.

El megaproyecto anunciado por Chávez y Ortega tendría un costo de cuatro mil millones de dólares, generaría tres mil empleos y se construiría en seis años. Según la promesa de los mandatarios de Venezuela y Nicaragua, la obra tendría capacidad para refinar 150 mil barriles de crudo por día, lo que dejaría a Nicaragua ganancias de entre 600 y 700 millones de dólares.

En el acto de colocación de la primera piedra, el fallecido presidente venezolano se declaró contento de dar por iniciada la construcción de la refinería, que según adelantó en “cuatro o cinco años ya estaremos trayendo petróleo venezolano por el Océano Pacífico y Nicaragua no tendrá que importar ni un galón de gasolina más”.

Más de ocho años después, en el plantel hay decenas de maquinarias, camiones de la constructora Lacayo Fiallos y centenares de hombres vistiendo chalecos y cascos, que trabajan a marcha forzada.

La entrada está restringida. Guardas de seguridad vigilan celosos que nadie sin autorización ingrese al proyecto. Desde la carretera se observa una construcción horizontal tendida sobre una extensión de unas ocho manzanas que incluye 17 tanques, área de oficinas, vías de acceso en el interior, estructuras metálicas de unos cuatro metros de altura y una red de cinco tubos de entre 25 y 30 pulgadas de ancho que conectan el plantel y se adentran por más de un kilómetro hasta llegar al océano.

La obra está a cargo de la empresa binacional Albanisa, cuyos fondos dependen de la cooperación venezolana, que fue privatizada de forma anómala por el gobierno del comandante Daniel Ortega. Confidencial llamó varias veces al ingeniero Francisco López, vicepresidente de Albanisa y director de Petronic, pero no respondió a nuestra solicitud. Una fuente gubernamental aseguró que “este proyecto va por etapas. El gobierno no ha renunciado a la refinería¨ y estimó que se ha avanzado un 25% del proyecto.

Consultado al respecto el vicepresidente de la República, Omar Halleslevens dijo que “sobre la refinería yo no estoy en ninguna comisión, no domino absolutamente nada, entonces no puedo darte ninguna opinión”.

En el 2008, un año después de la colocación de la primera piedra de la refinería se firmó un acuerdo entre Albanisa con la empresa china CAMC Engineering (CAMCE) para la construcción de la primera fase de la obra.

En el documento firmado por Francisco López por Albanisa y por Shen Wei de CAMCE acordaron que la primera fase de la refinería -que estaría lista para 2012-, tendría un costo de 233 millones de dólares, y en 20 meses estaría lista la terminal de la refinería, donde se instalarían los 17 tanques que están a la vista, por un valor de 183 millones de dólares. Ambos compromisos tienen dos años de retraso.

Otro indicio de que Venezuela y Nicaragua han desistido de construir la refinería prometida y centrarse en equipar el centro de almacenamiento de derivados procesados, fue el anuncio de la empresa venezolana Castillomax Oil. Esta compañía fue contratada para importar e instalar seis boyas de amarre de 12 toneladas (con sus respectivas cadenas y anclas que las fijan al fondo del mar) que servirían para sujetar los barcos al momento que se conecta a la tubería para despachar el combustible que se almacenaría en los tanques de Miramar.

Según el diario venezolana El Tiempo, afín al chavismo, “Castillomax Oil and Gas ya tiene casi listas las boyas de amarre que serán exportadas a Nicaragua, entre noviembre y diciembre de este año”.

César Vásquez, director ejecutivo de la empresa explicó al rotativo que “la planta de almacenamiento tendrá un terminal o atracadero marítimo que permitirá la recepción por tuberías, de productos derivados del petróleo, desde los buques fondeados a 4 kilómetros de la costa hasta los tanques en tierra. Distribuirá combustibles como oil, gasolina de 95 octanos, diésel, jet A1 y GLP”, dijo el funcionario, en referencia a los proyectos que construirá la empresa china CAMCE.
El funcionario de la empresa venezolana declaró que el proceso de equipamiento de las boyas está listo, “sólo le faltan las estructuras navales que deberían estar llegando a Nicaragua el 15 de enero de 2016, para empezar a instalarlas”, detalló.

Más en Economía

Share via
Send this to a friend