Nación

Habitantes de San Juan del sur indignados

La solidaridad de la maestra Nilamar que la llevó a la cárcel

Dio socorro a una congoleña y su hija de once meses enferma de pulmonía, pero las autoridades la señalan como delincuente



El día que Neohamo Zephirin llegó a la casa de la profesora Nilamar Alemán Mora estaba hambrienta y desesperada. La mujer de 27 años y originaria de República del Congo necesitaba ayuda para su hija de diez meses de edad: La pequeña sufría una severa pulmonía que la obligó a apartarse del grupo de cincuenta migrantes africanos y haitianos que fueron abandonados por coyotes en la playa de Peña Rota, en el municipio de San Juan del Sur. La maestra tuvo compasión de aquel pedido, pero no se imaginaría que su solidaridad la haría acabar en la cárcel acusada de tráfico de personas. El juez suplente de Distrito Penal de Audiencia en Nueva Segovia, Lenín Lechado, fijó juicio para la docente el veinte de septiembre.

La profesora Nilamar escuchó la desgracia de esa madre africana: La tos constante que aquejaba a la niña la obligó a buscar rumbo hacia Estados Unidos por su propia cuenta. Los otros migrantes intentaron asfixiar varias veces al bebé para que, en medio de los matorrales, el carraspeo no los delatara.

Los coyotes le juraron a Neohamo Zephirin que la dejaban en una playa hondureña. Esto le causó alivio porque el gobierno del comandante Daniel Ortega mantiene la frontera cerrada para estos 1,400 africanos y haitianos, que desde julio yacen varados en la frontera con Costa Rica. La mujer caminó desde la arena del mar aproximadamente cinco kilómetros y desembocó en un terreno agreste, poblado por varias casas, entre ellas la de la profesora Nilamar: una pequeña edificación donada por el programa gubernamental Casas para el Pueblo.

Familiares de la profesora narraron estos hechos a Confidencial en San Juan del Sur, un día después que la Policía Nacional presentara a la docente como sospechosa de tráfico de personas. El subdirector de la Policía, comisionado general Francisco Díaz, argumentó que Nilamar Alemán Mora ayudó a Neohamo Zephirin a salir de Nicaragua el 13 de agosto por el puesto fronterizo de Las Manos, que colinda con Honduras.

La Policía dijo que la maestra, de 54 años de edad, tomó a las siete de la mañana del 13 de agosto un bus de transporte Colectivo con destino a Ocotal, y que le suministró a la congoleña una cédula de identidad nicaragüense.

“Nilamar Alemán fue detectada por el trabajo de inteligencia policial (…) la fotografía de la cédula tiene rasgos similares a la migrante”, explicó Díaz, quien no presentó un expediente con antecedentes que sustenten la acusación.

La profesora Nilamar está bajo prisión preventiva en el juzgado distrito penal de audiencia de Nueva Segovia, donde será realizado el proceso en su contra. En la casa de la docente y en San Juan del Sur el descontento es generalizado.

Luis Olivares, miembro del Gabinete de Cultura e Historia de San Juan del Sur, protestó por la detención de la maestra. Él la conoce desde hace mucho. Han trabajado en el rescate de la historia de este municipio turístico y pesquero, ya que la profesora Nilamar es historiadora. Olivares resaltó que su amiga “es muy humanista debido a su profesión de socióloga”.

“Ella se involucró desde la primer marcha que realizamos exigiendo el libre paso de los migrantes por Nicaragua. Ella es una mujer activa que incide tanto en sus alumnos, que los motiva a involucrarse en grupos de cultura y protección del ambiente”, describió Olivares.

Migrante en casa de la profesora Nilamar

Neohamo Zephirin pasó más de quince días en la casa de la profesora Nilamar mientras la pequeña superaba la pulmonía. “Ella se encariñó tanto con la niña que por eso decidió irlas a dejar a la frontera de Honduras… pero que la Policía diga que ella le dio una cédula es absurdo. ¿Por qué no buscan entonces en el Consejo Supremo Electoral?”, reclamó Olivares.

Los familiares de la profesora Nilamar prefieren el anonimato. Sin embargo, explicaron a Confidencial algunas de las razones que esta madre congoleña y su hija suscitaron en la docente: Nilamar Alemán Mora nació en la Isla de Ometepe. En busca de trabajo se mudó a San Juan del Sur, y luego a Managua, donde trabajaba y estudiaba por la noche para poder mantener a sus cuatro hijos.

Antes de regresar a San Juan del Sur, la profesora Nilamar impartió docencia en varios colegios de Managua: en el instituto Rigoberto López Pérez, el Miguel de Cervantes y el Colegio Latinoamericano. En 2015 fue electa como la mejor maestra de San Juan del Sur.

“Ella sabe que la vida es dura, y de cierta forma se sentía migrante”, dijo un familiar en la casa de la maestra.

Exalumnos de secundaria de la profesora Nilamar contaron que ella les daba espacio donde vivir en Managua, en una casa de habitación ubicada en el barrio 22 de Enero, cuando ellos ingresaban a la universidad y no tenían para pagar una renta tan costosa en la capital.

FSLN controla el caso

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En la casa de campaña del Frente Sandinista la Secretaria Política no quiso atender a los periodistas de Confidencial. Carlos Herrera/Confidencial

La profesora Nilamar es muy querida en San Juan del Sur. Imparte las materias de Geografía, Historia y Sociología, relataron varios alumnos del Instituto Nacional Emmanuel Mongalo y Rubio, donde la ausencia de ella no ha sido explicada de manera formal. Los alumnos saben que ella fue detenida “por las noticias”, pero en el colegio sólo les dicen que “ella está de subsidio”.

En la dirección del Instituto y en la sede de la Delegación del Ministerio de Educación (MINED) los educadores no hablan sobre la colega. Son sinceros: tienen temor. El partido Frente Sandinista ha tomado el control del caso y ha exigido silencio, ya que la profesora Nilamar es militante activa del partido de gobierno.

La docente acusada de tráfico de personas se destacó durante la Cruzada Nacional de Alfabetización en los ochenta en la comunidad de El Ostional. Es, además, fundadora de los Comités de Defensa Sandinista (CDS). Actualmente, participa de forma activa en las actividades partidarias al igual que el resto de su familia. Uno de sus hijos labora en la alcaldía de San Juan del Sur como Secretario de Cultura.

La alcaldesa de este municipio turístico, Katia Espinoza Saldaña, declinó dar declaraciones a Confidencial cuando fue consultada vía telefónica. Mientras que la casa de campaña del Frente Sandinista, situada frente a la bahía, la Secretaria Política Estela Morales no quiso responder nuestras consultas.

“Imagínese si a ella que tiene conectes sandinistas lo que le hacen, ¿qué nos van a hacer a todos los pobladores que estamos ayudando a los migrantes?”, dijo un habitante de San Juan del Sur, quien participó en las marchas de protesta.

Migrantes por doquier

Tras la detención de la profesora Nilamar, los habitantes de las comunidades colindantes a las playas de San Juan del Sur tienen miedo. Ellos aseguraron que en El Coco, Ostional, el Ojochal y Tortuga todas las noches aparecen africanos y haitianos que intentan burlar la muralla levantada por el gobierno del comandante Ortega.

Los coyotes los dejan en las playas y les prometen a los migrantes volver. Pero no sucede. Quienes buscan Estados Unidos no conocen los caminos y agarran veredas y encuentran estas comunidades de San Juan del Sur, donde piden ayuda. Por lo general: comida, agua y un techo para pasar la noche.

Dos migrantes identificados bajo los nombres de “David” y “Yandelis” (ambos haitianos) pasaron más de veinte días ocultos en La Cuesta, en San Juan del Sur, pero se entregaron a la Policía Nacional, ya que la mujer estaba a punto de parir. La pareja de migrantes se acercó a la carretera, donde una patrulla los interceptó y luego deportó hacia Peñas Blancas, relató Luis Olivares, quien ha organizado la protesta ciudadana en la bahía.

Quienes prestan ayuda a los migrantes no quieren exponerse y correr la misma suerte de la profesora Nilamar. Saben que el gobierno del comandante Daniel Ortega ha criminalizado la migración por el territorio nacional desde la crisis humanitaria de los miles de cubanos que, también, estuvieron varados en la frontera con Costa Rica e intentaban alcanzar  Estados Unidos.

Desde entonces, organismos de derechos humanos han señalado al gobierno sandinista de provocar una crisis humanitaria por la decisión de cerrar la frontera. La oleada migratoria siguió con la llegada de los africanos y haitianos, que se mantienen en campamentos improvisados en Peñas Blancas desde el mes de julio.

El argumento oficial de Nicaragua -publicado en un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores- es que ante el crecimiento sin precedentes de movimientos migratorios han intensificado los controles operativos en los puestos fronterizos aéreos, terrestres y marítimos del país, para garantizar la seguridad ante las amenazas del crimen organizado, el narcotráfico, el tráfico de armas, entre otros hechos delictivos.

La desesperación de los migrantes africanos y haitianos por atravesar Nicaragua causó la muerte de diez de ellos hace unas semanas, quienes se ahogaron en el Río Sapoá, fronterizo con Costa Rica.

Confidencial pudo observar este martes la detención de un migrante en la carretera Panamericana, frente al balneario La Virgen, en Rivas. Efectivos del Ejército de Nicaragua en conjunto con la Policía realizan estas redadas.

Sin embargo, en las comunidades de San Juan del Sur se quejan de la falta de autoridades en estas playas donde los migrantes son abandonados. Sostienen que los africanos y haitianos les muestran las transacciones de pago que le hacen a los coyotes, así como fotos que algunos logran capturar con celulares.

“La Policía y el Ejército sabe eso, ¿entonces por qué no los captura a ellos? Y resulta que Nilamar es la contrabandista”, dijo la familiar de la docente.

En la comarca Las Delicias se quejan que las autoridades municipales tampoco prestan atención a esta oleada migratoria. “No nos dicen qué hacer, y pues uno no va a cerrar las puertas a esa pobre gente. Si son humanos, Dios mío”, afirma un vecino.

Luis Olivares señaló que en la mayoría de estas comunidades los migrantes han recibido atención. “Son varias casas solidarias en las que se atiende a esta gente que baja de la montaña”, dijo el miembro del Gabinete de Cultura e Historia de San Juan del Sur.

Los vecinos también se quejan de “su seguridad ciudadana”, ya que, aseguran, los coyotes caminan armados. “En las noches no se puede salir, porque también estos migrantes vienen desesperados, y no sabemos qué puede pasar”, dijo la familiar de la profesora Nilamar.

Los vecinos han comenzado a pedirle a los migrantes que abandonen sus casas tras la detención de la profesora Nilamar. Una de las rutas preferidas por los africanos y haitianos es la que desemboca por el Puente Cebadilla. Allí, este martes, otro hombre estaba frente a la carretera que conecta San Juan del Sur con La Virgen con una pequeña maleta a sus pies.