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La tortura de Vilma Trujillo

El lugar donde Vilma Trujilla fue arrojada en una hoguera en El Cortezal. Carlos Herrera/Confidencial

La comunidad de El Cortezal fue el escenario de un hecho que ha conmocionado al país: la quema en una hoguera por parte de una congregación religiosa de Vilma Trujillo García, de 25 años. Esta localidad está situada en las montañas de la región central del Caribe de Nicaragua, a unos cuarenta kilómetros del municipio de Rosita.

Para llegar a ese sitio, primero viajamos en camioneta durante cuatro horas en un camino en mal estado y después caminamos tres horas entre ríos, selva, montañas rocosas y pendientes. Aquí ardió la joven campesina, una mujer a quien los miembros de la iglesia Misión Celestial -congregación que forma parte de las Asambleas de Dios- acusaban de estar endemoniada.

La tragedia de Vilma Trujillo comenzó la tarde del quince de febrero, cuando el pastor Juan Rocha, de 23 años, la visitó porque le dijeron que estaba enferma. Según los pobladores, la joven sufría alucinaciones, hablaba sola, y no hacía caso cuando se dirigían a ella. El pastor propuso organizar oraciones de sanación en su nombre, pero también la encerró en la casa pastoral durante seis días, atada de pies y manos.

En la casa pastoral todavía están los sacos donde guardaron la ropa de Vilma Trujillo y en una esquina miembros de la congregación hicieron una fogata para evitar los malos olores, ya que ahí hacía sus necesidades la joven secuestrada. Frente a esta casa está la iglesia donde la congregación se había reunido a orar por esta mujer y organizar un ritual de “liberación”.

El pastor Rocha recurrió a la colaboración de sus hermanos Pedro y Tomasa Rocha Romero y de los miembros de la congregación: Franklin Hernández y Esneyda Orozco para realizar el rito. Tras seis días de ayuno y oración, supuestamente para que Dios les revelara cómo sanar a la joven, Esneyda Jarquín anunció que había recibido una revelación: Dios le decía que debían hacer una hoguera y lanzar a Vilma al fuego.

Franklin Hernández y Pedro Rocha amarraron a la joven a un tronco, cerca de la hoguera, y a las 5:30 de la mañana la lanzaron al fuego. Vilma ardió entre gritos de desesperación. “Cuando yo la vi era oscurito. Estaba toda quemada. Se retorcía y decía ‘ay, ay, ay, me voy a morir’. narró después la hermana de Vilma, a quien se protege su identidad por ser menor de edad. “El pastor estaba alegre y decía: ‘¡Ya se va a morir y va resucitar! En cuanto ella se muera la metemos en la iglesia y la vamos a entregar a dios y va a estar sana, ya no va a tener esas quemaduras”, relató.

En El Cortezal todavía se pueden ver los restos de la hoguera donde fue quemada la mujer, aunque los miembros de la congregación intentaron ocultarla. Hasta esta comunidad llegaron oficiales de la Policía Nacional y el Ejército a capturar a las personas que estuvieron involucradas en este hecho. El pastor Rocha y sus cuatro colaboradores más cercanos están siendo juzgadas en Managua.

Vilma Trujillo, después de horas de agonía, fue bajada de la montaña por el tortuoso camino que une a El Cortezal con Rosita. En el hospital de la localidad la joven recibió atención médica de emergencia, lavados quirúrgicos y analgésicos. Los médicos determinaron que debía ser trasladada a Managua.

“Recibimos a la paciente en condiciones graves, con quemaduras de segundo y tercer grado desde la cara, en la parte posterior a las orejas, en el tórax, el abdomen, los muslos y las piernas. Estas quemaduras se tipifican como no compatibles con la vida. Se le hizo un lavado quirúrgico, todos los exámenes, y la preparamos para trasladarla vía área hacia Managua. Las quemaduras son el tipo de dolores que menos son tolerados por el ser humano”, explicó el doctor David Saravia Flores, director del hospital de Rosita.

Este municipio del llamado Triángulo Minero no cuenta con pista de aterrizaje, por lo que la joven tuvo que ser trasladada en carro hasta Bonanza y de ahí voló a Managua. Falleció en el hospital Lenin Fonseca el 28 de febrero a las 4:30 de la mañana.

La iglesia evangélica de El Cortezal. Carlos Herrera/Confidencial.

En El Cortezal los vecinos prefieren callar sobre lo ocurrido. La iglesia está cerrada desde el día que quemaron a Vilma y nadie sabe cuándo volverán a tener un líder religioso que dirija los cultos de los domingos.

En Rosita, Muriel Gutiérrez Herrera, una joven activista que trabaja en Gaviota, una organización que promueve y defiende los derechos humanos en el Caribe, muestra su indignación por este hecho que cataloga de misógino. “Este caso está relacionado al machismo de una sociedad en la que las mujeres somos castigadas. Es más fácil que las autoridades atiendan crímenes delictivos de otra índole y no actos criminales contra las mujeres. Este es un acto muy cruel, misógino y definitivamente contra humano”, dice la joven.

En la sede de las Asambleas de Dios en Rosita, el pastor Saba Calderón Tobares, presbítero de las Asambleas para toda esta región del Caribe, no reconoce la responsabilidad de las Asambleas de Dios en la quema en la hoguera de Vilma Trujillo. Dice que Rocha no era pastor, si no un “laico”, pero admite que desde hace dos años predicaba como líder religioso en El Cortezal.

“Como Asambleas de Dios nosotros nunca hemos enseñado ni aceptado este tipo de actividad. Lo que ha pasado ahí es extraño”, dice el pastor. “Ellos hicieron seis días de ayuno para la liberación de esta muchacha. La intención era buena, porque se buscaba alcanzar una liberación, pero al acudir a una voz extraña el resultado que se ve es muerte. Es posible que un espíritu o un ser extraño pueda tomarse a un ser humano, pero no es base de que deba tomarse literalmente de que deba echarlo al fuego. Somos servidores de Dios y esperamos que dios haga lo que tiene que hacer”, justifica Saba.

“La creencia en el diablo es criminal”

Uno de los carteles en la iglesia de El Cortezal. Carlos Herrera/Confidencual

La teóloga María López Vigil explicó en el programa Esta Semana que la creencia en el diablo es “criminal”, porque conduce a hechos como el crimen contra de Vilma Trujillo. López Vigil dijo que el mito de las posesiones demoníacas han sido mayoritariamente atribuidos a mujeres, que sufren las consecuencias de este fanatismo con mayor frecuencia que los hombres.

“La raíz de ese machismo está en la primera página de la Biblia leída como historia y como revelación divina y no como mito de la cultura hebrea”, dijo López.

El doctor José Miguel Salmerón, médico psiquiatra, expresó también durante el programa que Trujillo pudo haber sido diagnosticada con alguna enfermedad mental si hubiese tenido la oportunidad de ir con un médico que la tratara.

A Trujillo la acusaban de tener alucinaciones y que hablaba sola. “En términos de salud mental las emergencias de problemas mentales en el mundo están relacionadas con pacientes que ingresan con este tipo de comportamientos, con esos contenidos en sus discursos y experiencias que se consideran demoníacas”, expresó el médico, quien agregó que no se puede afirmar en este momento que Vilma Trujillo tuviera un trastorno mental.

Salmerón también considera que la responsabilidad por la muerte de Trujillo no es solo de los cinco acusados, sino también de toda una comunidad, que al ver los hechos durante días no actuó para tratar de ayudarla. “Estamos hablando de una manera de entender el mundo que era sumamente común en la edad media o incluso antes, estamos hablando que en Nicaragua, no solo en la zona rural sino en muchos lugares urbanos se mantiene esa forma de interpretar el mundo. Todo aquello que no conocemos y lo que nos parece raro, extraño le damos una interpretación mágica”, comentó el médico.

Juicio por asesinato en Managua

Los acusados de quemar viva a Vilma Trujillo en el inicio del juicio, que se celebra en Managua. Carlos Herrera/Confidencial

En Managua, El juez Décimo del Distrito Penal de Audiencia, Carlos Solís, decidió enviar a juicio oral y público a los cinco implicados en la muerte de Vilma Trujillo. Los acusados son el pastor de la iglesia Juan Rocha, sus hermanos Tomasa Rocha y Pedro Rocha, además de Esneyda del Socorro Orozco y Franklin Jarquín.

“Los elementos de convicción que ha ofrecido la representante del Ministerio Público indican con probabilidad la participación y responsabilidad de los acusados en los hechos ilícitos”, dijo el juez, quien agregó que “considero que existen los indicios suficientes para elevar el presente asunto a juicio oral y público”.  La fecha del juicio será determinada posteriormente por un judicial de distrito penal en una fecha no estipulada.

Defensa pide nulidad

La defensa de los cinco acusados pidió ante el judicial la nulidad de todo el proceso tras argumentar que los hechos habían ocurrido en la comunidad El Cortezal y que debía llevarse el juicio en Rosita, y no en Managua. Sin embargo, el judicial se declaró competente y aseguró que aunque los hechos ocurrieran en El Cortezal, la muerte de Trujillo se dio en Managua.

A los juzgados de Managua llegaron este viernes algunos familiares de Vilma Trujillo, entre ellos su padre Catalino Trujillo y su tía Ángela García.