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Cataluña se enfrenta a las "elecciones más raras" tras la declaración ilegal de independencia

La única salida a la crisis de Cataluña “es el pacto y el diálogo”

Cataluña

Un retrato de una sociedad divida tras meses de crisis política en Cataluña. “El problema es de dinero y de poder…”, dice una periodista


  • Mildred Largaespada
  • 21 de diciembre 2017

Los “indepes”, los “constitucionalistas”. Así está organizada Cataluña en el vocabulario cotidiano ante este escenario electoral que padece alta tensión. Así, en la conversación más respetuosa porque en la otra se escucha: “los fascistas unionistas”, los “siervos de Madrid”, “la escoria nacionalista”.

Hay conversaciones fuertes y agrias entre la gente cuando hablan del tema. Amistades que se han dejado de hablar, familias divididas, opiniones calladas en el trabajo para no significarse, y gente que al ser entrevistada prefiere no dar su nombre, aunque sí opina. Se dice que la declaración unilateral de independencia que estableció Carles Puigdemont y el bloque independentista ha roto la convivencia social. Y vulneró la Constitución española, por eso están siendo juzgados y algunos en la cárcel, y Puigdemont fugado en Bruselas.

Así dibuja el escenario, el politólogo Salvador Martí: “Son las elecciones más raras. Las convoca el gobierno español después de aplicar el artículo 155. Los líderes de partidos políticos que participan están en la cárcel y en Bruselas. La Vice Presidenta del gobierno Soraya Sáenz de Santamaría dice que el PP ha descabezado al independentismo en la campaña (antes decían que era  cosa del poder judicial). Hay mucha polarización estéril sobre identidades y “grandes proyectos” irrealizables, nada de políticas concretas”.

“Espero que estas elecciones (de empate) sean para constatar que la única salida es el pacto y el diálogo”, expresa Martí. Pacto y diálogo es lo que se le ha pedido al gobierno de Mariano Rajoy desde hace varios años, sin obtener respuesta efectiva.

Hace 10 años, los independentistas no alcanzaban el 10 o 15 por ciento de votantes. Al producirse la crisis económica y la deficiente gestión del gobierno actual, y provocar más desempleo, más un débil discurso aglutinador por parte de los partidos políticos fuertes en la región, entonces la gente empezó a simpatizar con los discursos que ofrecían una nueva solución: la independencia. Es lo que se llama aquí, independientes originales y los conversos, que serían los que no encontraron puerta abierta en otros partidos. Y eso explica también el auge de Ciudadanos, que ofrece un discurso nuevo aglutinando a un electorado no independentista pero que también quiere soluciones a su crisis.

Durante mi estadía miré, conversé, olfateé, entrevisté. Aquí comparto un álbum de fotos informativo, con lo que encontré. La palabra necesaria para comprender lo que está sucediendo es “complejidad”, que tiene un significado interesante que sobrepasa las preferencias ideológicas, para comprender la hondura de las elecciones catalanas. Y para observar cómo después de las elecciones, todavía queda mucho camino por recorrer.

Los balcones de las casas de Barcelona están adornados con banderas cuatribarradas, la señera, la oficial de Catalunya; y la cuatribarrada con estrella, la estelada, que representa a quienes abogan por la independencia. La gente independentista se destaca más, muestra más en público, ocupa más las redes sociales para expresar su opción política, en perfiles públicos y reconocidos y en anónimos. Son más activos y han marchado más en las calles. La gente no-independetista es menos activa para usar banderas, y marcha menos en las calles; pide más ser entrevistada sin usar su nombre. El 8 de octubre sí salió a las calles y demostró activismo político. Hoy se sabe que son numerosos, frente al discurso de los independetistas que aseguran que ellos son más. En las elecciones de hoy sabremos cuántos son.

Candidatos a las elecciones en Cataluña

Son siete los partidos políticos que se presentan en las elecciones de este 21 de diciembre, para elegir gobierno en Catalunya. No hay ganador claro que alcance mayoría. Es importante ver la competencia que se produce entre competidores por el mismo electorado. Por ejemplo, el bloque por la indepedencia, con Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y Junts per Catalunya (JuntsxCat) y el otro bloque no independentista que es Partido Socialista de Catalauña (PSC) y Ciudadanos (C’s). Los dos bloques no alcanzan mayoría tampoco. La difícil llave la tiene Catalunya en Comú Podem, que es apoyada por Podemos. La candidata por Ciudadanos, Inés Arrimadas es la novedad política de esta elecciones, pues obtiene altas intenciones de voto.

Jordi Xena

Jordi Xena, economista, empresario, profesor universitario. Es militante de Esquerra Republicana por Catalunya (ERC), desde pre adolescente.  Originario de Banyoles, donde el voto independentista alcanza el 85 por ciento. “Los independentistas son gente cargada de buena fe, no violentos. ¿Odio a España? ¡Qué va! Tengo tantos amigos en Córdoba, Madrid, por todos lados. Este no es un movimiento burgués. En Catalunya hay un sentimiento catalán que nos afecta y que es contestado con perugrulladas y humillación. Ante esa acción, reaccionamos. Me siento que formo parte de esta comunidad que es la mía, que vivo en un territorio con una cultura común. El futuro lo veo indepdendiente, no quiero separación violenta ni en fondo ni en forma, sino democráticamente. Personalmente me he empeñado en no infundir odios”.

Eva Millet

“El problema es de dinero y de poder…”, dice Eva Millet, periodista y escritora, que añade: “…al que se le ha mezclado el nacionalismo”. “Nacionalismo siempre ha existido, sí, pero moderado; los catalanes siempre hemos sido gente pactista. Nuestros niveles de autonomía son muy elevados. Pero llega la crisis económica, aquí se hacen recortes a lo bestia y aparece el descontento, que es canalizado vía el independentismo, que prometía la Arcadia. Hay un pensamiento mágico en los independentistas. Por otro lado, Madrid lo ha hecho fatal, la actitud de Mariano Rajoy ha sido irresponsable. Creo que después del desastre del 1-O ambos gobiernos deberían de haber dimitido. Aquí en Catalunya no hemos llegado a las manos porque somos gente de mucha cabeza. Pero hemos vivido momentos de mucha tensión: conozco familias que se ha peleado, gente que se retiran de los grupos de wathsapp. La solución es que los independentistas digan la verdad y que el gobierno de Madrid dialogue. Si no, nos quedamos en este bucle agotador”.