Política

Roberto Rivas, “Chico” López, “Paco” Díaz, y Fidel Moreno viven “en efectivo”

La vida de los sancionados bajo la Ley Magnitsky

Parias en el sistema financiero, no pueden tener tarjeta de crédito ni cuenta bancaria, ni realizar transacciones a través de la banca



Hace un mes, el cinco de julio pasado, el Gobierno de Estados Unidos comunicó al jefe de facto de la Policía Nacional, Francisco Díaz; al secretario de la Alcaldía de Managua, Fidel Moreno, y a Francisco López, vicepresidente de Albanisa, la aplicación de sanciones conforme a la Ley Global Magnitsky.

Aunque la consecuencia más conocida es que les congela sus bienes dentro de Estados Unidos, en realidad la Global Magnitsky afecta a los señalados “en cuatro ámbitos distintos: personal, familiar, profesional y hasta reputacional”, según lo explicó un oficial de la embajada de ese país en Managua.

En el primer ámbito –el personal- después de recibir la noticia, Díaz, Moreno y López, como en su momento también Roberto Rivas, se enteraron que les congelaban los bienes y propiedades que tuvieran en Estados Unidos.

“El dinero de estas personas todavía está en sus cuentas en cualquier banco, pero no pueden usarlo, ni sacar dinero a través de nuestro sistema financiero. Los bancos y organizaciones internacionales estadounidenses, no pueden actuar de manera normal con estos fondos. Nuestros ciudadanos tampoco pueden hacer negocios con los individuos sancionados”, detalló el diplomático.

El siguiente paso llegó poco después, cuando los bancos nicaragüenses les comunicaron que renunciaban a seguir haciendo negocios con ellos, y de qué manera cerrarían operaciones, del mismo modo en que se procede “cuando a un cliente se le pone en la ‘lista negra’ por estar vinculado al narcotráfico, lavado de dinero, terrorismo, etc.”, dijo un banquero consultado por Confidencial.

“En teoría, ninguna decisión externa es vinculante. Solo si aparece en la ‘lista negra’. En ese caso, el banco decide cómo recuperar los créditos que le haya concedido a esa persona, por ejemplo, descontándolo de lo que tuviera ahorrado en ese banco, y luego quizás congele la diferencia, si la hubiera”, explicó.

Desde luego, las tarjetas de débito y crédito quedan canceladas de inmediato, igual que cualquier recompensa por programas de lealtad; el acceso al sitio web del banco, las chequeras, la posibilidad de hacer transacciones internacionales, “porque el banco puede perder sus corresponsalías en Estados Unidos”, explicó.

La fuente admite que la Superintendencia de Bancos podría reclamar a cualquier entidad financiera por cerrar la cuenta de un cliente, pero al final, el banco es libre de mantener –o cancelar- sus relaciones con un cliente, sea por razones financieras, o reputacionales.

Afectaciones personales

“Las personas vinculadas cercanamente con los sancionados, también son afectadas”, reveló el oficial estadounidense, admitiendo que cada historia es distinta, porque por regla general, afecta a los adultos que pudieran ayudar al señalado, a burlar las sanciones de la Magnitsky.

“Depende de cada persona sancionada. Si es necesario, el Departamento del Tesoro publica los nombres de las personas que están vinculadas con los sancionados, pero normalmente no lo hace, así que el público no llega a conocer los nombres de esas personas” que pueden ser hijos o cónyuges, explicó.

“Aunque no se publiquen los nombres de las esposas, normalmente ellas van a tener los mismos problemas. Hemos visto en otros casos, en otros países, que las personas sancionadas no pueden utilizar sus tarjetas de crédito, pero su esposa está utilizándola con la clara intención de evitar las sanciones, y por eso también se les afecta a ellas, porque no están cumpliendo con el ámbito de la ley”, relató.

Afectaciones profesionales

Aunque la fuente diplomática repite que “estas sanciones son contra los individuos: no hay una sanción directa en contra del Gobierno de Nicaragua, ni contra la Alcaldía de Managua, ni contra Albanisa, ni contra la Policía Nacional”, es evidente que todas esas entidades resultaron afectadas por la decisión estadounidense.

Prueba de ello son los acuerdos presidenciales que dejaban a Francisco López fuera de la presidencia de Petronic y la de Eniminas, para luego quitarle la representación de las acciones de capital propiedad del Estado de Nicaragua, en Disnorte y en Dissur.

Aunque la sanción no sea en contra de las entidades, no hay duda que hubo que efectuar cambios administrativos en Albanisa, la Alcaldía de Managua y la Policía Nacional para nombrar nuevas firmas libradoras en las cuentas de cheques de esas entidades, igual que tuvo que hacerse en su momento en el Consejo Supremo Electoral.

A partir de la sanción “sería mucho más difícil hacer negocios directamente con estas instituciones debido a que el señalado era la persona encargada de cada institución”, dijo la fuente.

“Los estadounidenses tienen que pensar muy bien si están cumpliendo con las sanciones de la Global Magnistky en cualquier transacción con Albanisa, por ejemplo. En general, los estadounidenses no pueden firmar contratos con una persona que está sancionada, y también tienen que ser muy cuidadosos cuando firmen contratos con otras personas que están en la misma empresa o institución, porque esa persona podría estar trabajando para evitar las sanciones, al asumir las responsabilidades de la persona sancionada”, alertó.

El impacto reputacional

Hay un cuarto ámbito en el que los señalados también tienen problemas: el de la reputación personal, cuyas afectaciones son mayores que las de tipo financiero: si la Magnitsky solo limita a los ciudadanos y entidades estadounidenses, la vergüenza que implica estar en una lista mundial de corruptos o violadores de derechos humanos, es universal.

“El tema de la reputación es importante, sea que quiera hacer tratos con un estadounidense, un nicaragüense, o un puertorriqueño. Quienes quieran hacer negocios con las instituciones que manejan las personas sancionadas, deben pensar si es necesario hacerlo. Primero tienen que decidir si les gustaría relacionarse o verse asociado con ese grupo o entidad”, ilustró.

Otras vergüenzas posibles podrían ocurrir si estas personas quisieran consumir en un restaurante que sea franquicia de una marca estadounidense, o quisieran tomar un vuelo de una línea de ese país.

Aunque la fuente no sabe si la Magnitsky cubre las operaciones a ese nivel de detalle, sí señala que “lo más importante que pretende esta Ley, desde la perspectiva de Estados Unidos, es proteger a nuestro sistema financiero de ser cómplice del financiamiento de personas corruptas, o que han violado los derechos humanos”.