Nación

La violencia e impunidad en 24 agresiones contra la Iglesia católica

Atacan a la Iglesia porque “estamos denunciando injusticias y a alguien le incomoda que se diga la verdad” asegura monseñor Carlos Avilés

El incendio en la Catedral Metropolitana de Managua, el pasado 31 de julio, es solamente el más inaudito de una serie de aproximadamente 24 ataques en contra de la Iglesia católica registrados en los últimos dos años. Estas “embestidas” sistemáticas también han dejado cinco sacerdotes en el exilio y largas jornadas de asedio policial en templos católicos, que según sus representantes persiguen “intimidar” a una institución que le ha plantado cara al Gobierno de Daniel Ortega.

La escalada más reciente de agresiones en contra la Iglesia también ha quedado en la impunidad. El vicario de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Carlos Avilés, asegura que en ninguno de los casos se ha hecho justicia y la mayoría de los casos no fueron investigados porque “sentimos que no hay una institución que nos apoye” y “¿ante quién vas a poner una denuncia?”, cuestiona el líder religioso.

En diciembre de 2019, el Departamento de Estado, de los Estados Unidos, ubicó a Nicaragua en la Lista Especial de Vigilancia “por haber participado o tolerado violaciones graves de la libertad religiosa”.

Las relaciones entre la Iglesia católica y Ortega están rotas desde 2018, cuando sacerdotes y obispos arriesgaron sus vidas para salvar las de otras personas, durante los ataques armados de la Policía y paramilitares contra manifestaciones antigubernamentales, que dejaron cientos de presos, muertos,  desaparecidos, miles de heridos, y decenas de miles en el exilio.

Monseñor Avilés no vacila en que los ataques hacia la Iglesia en Nicaragua se deben a que es una institución crítica, que “decimos la verdad, estamos denunciando injusticias y porque a alguien le incomoda que se diga la verdad y se busquen los derechos más fundamentales de las personas, que se defiendan los derechos a hablar, reunirse y manifestarse”, precisa.

Para el vicario de la Arquidiócesis, una muestra de la impunidad de las agresiones es el atentado contra el sacerdote Mario Guevara, a quien una mujer rusa, identificada como Elis Gonn, le arrojó ácido sulfúrico mientras la confesaba. Aunque la atacante fue declarada culpable y sentenciada a ocho años de prisión, un año y medio después apareció libre en Italia, donde fue señalada de apuñalar al dueño de un bar.

“Crear miedo para que las personas no se manifiesten”

La Iglesia considera que la mayoría de los ataques, al igual que el incendio que destruyó la capilla e imagen de la Sangre de Cristo, son “planificados”.

“Nosotros mantenemos el comunicado que se publicó el viernes (31 de julio), en el que se dice que se trató de un atentado terrorista planificado por un experto, porque él supo bien lo que hizo y supo por dónde salir. Hay testigos de eso. Lo que la Policía publicó lo dejamos en manos de la opinión pública y el sentido común”, enfatiza monseñor Avilés.

“Lo que buscan es meter miedo al catolicismo, porque si hicieron eso en Catedral pueden hacerlo en cualquier otra iglesia. De eso se trata el terrorismo, de crear caos, de crear confusión, de crear miedo en las personas para que no se manifiesten, para que no se expresen .Yo pienso que eso es un acto terrorista que nadie se lo atribuye, para crear confusión, para crear miedo”, dijo monseñor Avilés.

En la víspera del incendio en la Catedral de Managua, la Arquidiócesis había denunciado un acto de profanación en la capilla Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de la parroquia Santa Ana, en Nindirí, donde sujetos desconocidos quebraron imágenes y pisotearon hostias. El cardenal Leopoldo Brenes condenó “este acto que en los últimos días se ha hecho de manera frecuente”.

Actos de terror no intimidan a la Iglesia

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, exiliado a petición del papa Francisco debido a amenazas de muerte en su contra, denunció en su homilía del dos de agosto que “quienes piensan que con estos actos de terror intimidan a la Iglesia se equivocan” y aseguró: “seguiremos junto a nuestro pueblo consolándolo, seguiremos acompañando su esfuerzo por lograr el nacimiento de una nueva sociedad en Nicaragua, basada en la justicia y en el respeto a los derechos humanos, basado en la libertad y en la dignidad de toda persona humana”.

“En esa cruz destrozada están también todas las personas jóvenes, niños, hombres y mujeres que han sido asesinados en Nicaragua en estos dos años. Las víctimas de la represión están ahí representadas”, afirmó monseñor Báez en su programa Conectados con el Evangelio. “La Sangre de Cristo quemada y destruida recuerda que en Cristo está también el dolor de los presos políticos condenados injustamente y torturados con crueldad en la cárcel”, continuó.

Para monseñor Báez, los ataques a los templos católicos son producto del “fanatismo irracional”, y señaló que estas personas “atacan a Jesús porque está en la cruz y no puede defenderse, por eso atacan a la Iglesia porque no usamos la violencia, por eso atacan al pueblo porque no tiene como defenderse. Es la cobardía de la violencia, es el fanatismo irracional, es la hipocresía de los que se amparan en una falsa religión”, subrayó.

Politización de la religión

A lo que se refiere monseñor Báez es a la forma en que el Gobierno de Ortega ha manipulado la religión según sus fines políticos. El Informe 2019 sobre Libertad Religiosa Internacional del Departamento de Estado, de los Estados Unidos, destaca que “como una forma de represalia derivada de la crisis sociopolítica del país que comenzó en abril de 2018, el Gobierno continuó infringiendo los derechos de los líderes religiosos a practicar actividades basadas en la fe”.

Funcionarios del Gobierno, incluido el presidente Ortega, han “calumniado, estigmatizando e instando a los partidarios a tomar represalias contra las casas de culto y el clero por su aparente oposición al Gobierno”, dice el informe del Departamento de Estado. Además, los líderes de la Iglesia católica en todo el país continúan sufriendo “hostigamiento por parte de simpatizantes del Gobierno, quienes a menudo actúan en conjunto con la Policía”.

Cronología: Ataques y profanaciones contra templos católicos

Desde abril de 2018, con la represión del régimen a las protestas ciudadanas, han incrementado los ataques y profanaciones contra templos católicos, incluso se han agredido a feligreses, sacerdotes, religiosas y obispos.

20 de abril de 2018

Policía dispara balas de goma y lanza lacrimógenos a estudiantes refugiados en la Catedral de Managua. Fue el primero de diez ataques ocurridos ese año, incluyendo la agresión a los obispos y el nuncio apostólico en Diriamba, y las amenazas de muerte contra el obispo auxiliar Silvio Báez, y otros sacerdotes.

18 de mayo de 2019

Policía golpea a ciudadanos que exigían justicia por el asesinato del preso político Eddy Montes, en Molagüina, Matagalpa. Hubo cinco ataques más ese año, entre ellos el intento de ocupar la Catedral y el cerco a la iglesia San Miguel, de Masaya, por la huelga de hambre de las madres de los reos políticos.

2020

En lo que va de este año, los ataques y profanaciones han incrementado. El incendio de la capilla de la Catedral Metropolitana, que destruyó la venerada e histórica imagen de la Sangre de Cristo, es el mayor agravio, pero no el único.

02 de enero

Roban y destruyen imágenes en iglesia Nuestro Señor de Esquipulas, Tipitapa.

3 de marzo

Turbas ingresan a Catedral de Managua a interrumpir funeral del poeta Ernesto Cardenal.

13 de abril

Desconocidos profanan el templo Nuestra Señora de La Merced, en Mateare.

13 de julio

Roban imágenes de plata en el templo San Juan Bautista, de Jinotega.

25 de julio

Profanan y roban Santísimo en la parroquia Nuestro Señor de Veracruz, Masaya.

29 de julio

Profanan el templo Nuestra Señora del Perpetuo del Socorro, en Nindirí.

31 de julio

Un desconocido lanza bomba Molotov en capilla de la Sangre de Cristo, Managua.

2 de agosto

Sacerdote Gelvin Vega atacado a pedradas durante misa en su parroquia de Santa Rosa del Peñón.

3 de agosto

Mujer no identificada profana imagen de San Diego de Alcalá, en parroquia de Altagracia, Isla de Ometepe.

Bloqueo aduanero contra Caritas

Monseñor Avilés: “Se siente la persecución cuándo se nos cierran instituciones… cuando se ponen a recoger placas y nombre de la gente que llega a misa”

La persecución del Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra la Iglesia católica abarca todos los niveles. En 2019, el Poder Ejecutivo impuso un bloqueo aduanero contra Caritas, impidiéndole la recepción de donaciones del exterior. Además, sacó del Presupuesto General de la República a todas las instituciones religiosas, que en 2018, antes de la Rebelión de Abril, recibieron 42.6 millones de córdobas, distribuidos en 94 templos católicos y 79 evangélicos.

El obispo de la Diócesis de Jinotega y presidente de Caritas Nicaragua, monseñor Carlos Herrera, explicó recientemente que desde hace un año el Gobierno solo les ha permitido la importación de vino de consagrar. Este bloqueo aduanero ha limitado el trabajo social de la Iglesia porque no pueden gestionar ningún tipo de ayuda internacional y en Nicaragua existen pocos donantes.

Para el vicario de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Carlos Avilés, el bloqueo aduanero contra Caritas es parte de la embestida contra la Iglesia. “Se siente la persecución cuándo se nos cierran las instituciones”, expresó.

“Cuando se le cierra el paso a Caritas para traer ayudas internacionales, cuando la Policía llega a instalarse cerca de las iglesias, cuando se ponen a recoger placas y nombre de la gente que llega a misa. Aquí en mi iglesia pasan despacito, cuando estamos en la misa, haciendo fotos. Todo eso —manifiesta— es intimidación y todo eso lo sentimos como persecución”.

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