Opinión

Las enfermedades mortales de Daniel Ortega

Daniel Ortega

Creerse indispensable, la vanagloria, esquizofrenia existencial, y el Alzheimer en el liderazgo



El especialista norteamericano en gerencia de negocios Gary Hamel,en un sagaz análisis sobre las enfermedades del liderazgo,considera que “los líderes son susceptibles a adquirir enfermedades debilitantes, incluidas la arrogancia, la intolerancia, la miopía, la mezquindad. Cuando esas enfermedades no se tratan, la organización se debilita”. El lenguaje corporativo de su análisis puede aplicarse a la políticanicaragüense actual, y permite determinaralgunas de las enfermedades mortales que hacen insostenible el régimen de Daniel Ortega.

1.- La enfermedad de creerse indispensable. Para Hamel el líder que no es crítico consigo mismo padece una “patología del poder y viene de un narcisismo que mira apasionadamente la propia imagen y no ve el rostro de los otros, especialmente los más débiles y los más necesitados”. Ortega perdió de vista a los postergados, desoyó el grito pelado de la gente,prevaricar fue su estilo corriente,desconoció que era simplemente un servidor público. Se le nubló la mente: no es ni inmortal ni indispensable, y ahora el pueblo exige un cambio.

2.- La enfermedad de la vanagloria. “Esta es la enfermedad de personas que insaciablemente tratan de acumular poder y para este fin están dispuestas a engañar, difamar y desacreditar a otros”.Ortega coartó el disenso y le dio a la política una acepción cínica. Nada debía hacerle mella a su “autoridad”. Fomentó el culto a la personalidad como nadie en la historia patria. Hasta que su vanagloria se fue por el retrete de la historia.

3.- La enfermedad del Alzheimer en el liderazgo. “Consiste en perder la memoria de los que nos nutrieron, fueron nuestros mentores y nos apoyaron en nuestro camino”. Ortega es una afrenta para los héroes que lucharon por derrocar una dictadura; traicionó la sangre de los mártires, y está derramando nueva sangre mártir. La historia se repite; la libertad siempre halla su cauce.

4.- La enfermedad de los círculos cerrados. En el ejercicio de su cargo Ortega erigió un muro, se rodeó de aduladores y se acomodó palaciegamente. Ese círculo cerrado “piensa solamente en lo que puede obtener y no en lo que puede dar, son personas de mente pequeña inspiradas sólo en su propio egoísmo letal”.Ortega, velando por sus propios intereses y de sus allegados, se despreocupó de mirar a los intereses de todos.

5.- La enfermedad de la esquizofrenia existencial. Es un trastorno que afecta la percepción. Se refiere a los que pierden“contacto con la realidad, con la gente concreta”. Si Benjamin Disraeli concebía la política como una herramienta de distribución del poder, en cambio Ortega (y la comparación es necia) concibe la política como una herramienta de concentración del poder. A cualquier costo. Para Ortega toda manifestación cívica de la población amenaza su poder; por eso reprime los movimientos sociales,criminaliza a la juventud y dirige un aparato genocida.

Sin lugar a dudas Daniel Ortega está incapacitado para gobernar.