Nación

Golpeadas y torturadas, esperan un juicio para el cinco de noviembre

Las hermanas Muñoz, dos presas políticas del régimen

Hermanas Muñoz

Familiares de Olesia y Tania Muñoz aseguran que ambas están presas por haber sido “humanitarias” con los manifestantes



La voz soprano de Olesia Muñoz se alzó sonora dentro de las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial, conocidas popularmente como el Chipote. Entre las rejas cantó el Avemaría para los reos y presos políticos que el régimen de Daniel Ortega ha secuestrado y acusado de terrorismo, a través de procesos judiciales duramente cuestionados por su falta de transparencia y garantías procesales.

Antes de ser una presa política del régimen, Olesia Muñoz cantaba en la parroquia Santa Ana de Niquinohomo, donde también impartía clases de piano, guitarra y flauta. Ninguno de sus familiares sabía que desde las rejas también animaba con su voz a otros reos, entre ellos a un joven matagalpino que hace unas semanas fue liberado de El Chipote y que narró a los medios de comunicación que el canto “angelical” de Muñoz se escuchaba en todo el galerón del presidio.

El 31 de julio, Olesia fue capturada junto a sus hermanos, José y Tania Muñoz. Debido a la tensa situación que se vivía en Niquinohomo a mediados de ese mes, decidieron salir del pueblo. Quince días antes se puso en marcha la “operación limpieza”, desatada por paramilitares y policías que entraron desde Diriá, con el fin de desmontar —con rifles en mano— todas las barricadas y tranques de Masaya, antes que llegaran las celebraciones del 19 de julio.

Las hermanas Muñoz permanecían en la casa de un conocido, en Managua, cuando unos oficiales de la Policía Nacional junto a paramilitares entraron a la fuerza alegando que habían encontrado a las “vacas gordas”. Capturaron a todos, incluso a unos niños que estaban en la casa, según cuenta José Muñoz.

“A ellas (Olesia Muñoz y Tania Muñoz) se las llevaron en una patrulla y a mí en otra que iba a atrás. Me iban interrogando, me preguntaron que si era líder. Yo les dije que andaba visitando a una tía, para despistar. Me dijeron que en Masaya nos estaba esperando ‘el jefe’ (el comisionado Ramón Avellán), porque nos acusaban de ser los responsables de asesinar a un oficial”, cuenta José Muñoz, quien fue puesto en libertad días después de la captura. Sin embargo, sus hermanas enfrentan un proceso judicial donde a Olesia se le acusa de terrorismo, financiamiento al terrorismo, crimen organizado y entorpecimiento de servicios públicos; y a Tania de amenaza y complicidad.

Rosemery Muñoz, hija de Tania y sobrina de Olesia Muñoz narra que ambas mujeres eran “muy populares” en Niquinohomo, en especial Olesia, conocida por su voz de soprano y su maestría al tocar el piano en la parroquia Santa Ana. “Muchos de los jóvenes le tenían cariño y aprecio, y esa era la lucha de ellas: motivar a los muchachos y estar presentes con ellos”, contó la joven en el programa televisivo Esta Noche.

La Fiscalía las acusa de levantar tranques en Masaya, arrancar adoquines y recibir financiamiento, pero Rosemery Muñoz asegura que esas son falsas acusaciones, pues las hermanas solo apoyaron “humanitariamente” a los ciudadanos autoconvocados de Niquinohomo. “A mi tía la acusan porque a varias personas les dijo la verdad en sus caras”, aseveró.

“Nos hicieron mucha tortura psicológica”

José Muñoz cuenta que a los sometieron a un minucioso interrogatorio. Les preguntaron si recibían órdenes del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), el movimiento político que Ortega tacha de ser responsable del “golpe de Estado” contra su Gobierno y de financiar el levantamiento popular que inició desde el 18 de abril.

“Mencionaron a Dora María Téllez, a Luis Carrión y a otros dirigentes de ese movimiento y ella (Olesia Muñoz) decía que solo era una ciudadana que había participado en las protestas como toda ciudadana y que nadie la financiaba, ni había sido mandada por alguien”, narró José Muñoz en una entrevista a Esta Noche.

A Olesia la torturaron también físicamente. Su hermano relata que mientras estaban en la delegación de Masaya, la llevaron a un cuarto de tortura donde le colocaron una bolsa de plástico negra en la cabeza y la golpeaban hasta que “confesara”.

Audiencias a puertas cerradas y sin acceso a los familiares

Las hermanas Muñoz fueron sometidas a una primera audiencia, el pasado sábado 11 de agosto donde no dejaron entrar a los abogados de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), quienes esperaron durante horas para ingresar a los juzgados. El juez Enrique William Larios ordenó prisión preventiva a solicitud de la Fiscalía.

Ambas hermanas se encuentran recluidas desde entonces en el Sistema Penitenciario “La Esperanza”. Rosemery Muñoz logró verlas el seis de agosto y asegura que su madre y su tía “están bien” y a la espera del juicio el cinco de noviembre.

“Tenemos la esperanza que tanto mi tía como mi mamá y todos los presos políticos saldrán libres”, sentenció Rosmery Muñoz.