Nación

Excarcelados políticos describen tormentos en cárceles del régimen

Las torturas del orteguismo contra los presos políticos

Testimonios de los reos de conciencia podrían usarse contra el régimen en la Corte Penal Internacional, afirma penalista



Descargas eléctricas en los testículos, asfixia con bolsas plásticas, baños de ácido, uñas arrancadas con pinzas o tenazas, golpes en los dedos de los pies, o esposas ceñidas a manos y tobillos, son algunas de las formas de torturas descritas por los excarcelados políticos. Los testimonios, según juristas nacionales, podrían usarse para denunciar al régimen sandinista ante la Corte Internacional de Justicia (CIP).

Desde el inicio de la crisis, en abril pasado, se acusó a la Policía y paramilitares del régimen de torturar a los manifestantes secuestrados. El joven universitario Marco Novoa, ahora exiliado en Estados Unidos, fue el primero en dar la cara y denunciar públicamente, en julio pasado, la existencia de prisiones clandestinas destinadas para torturas.

Ahora, con los últimos excarcelamientos de presos políticos, han salido a la luz otras historias de reos de conciencia, torturados por agentes policiales en las celdas de El Chipote, La Modelo o La Esperanza. En su mayoría, las torturas fueron un castigo por negarse a exigencias del régimen, como inculpar a personas que no conocían, delatar a compañeros o grabar videos aceptando delitos.

Novoa ha dicho a medios internacionales que, durante su cautiverio, vio como jóvenes eran bañados de ácido en sus cabezas “hasta que su piel morena cambiaba de color a blanco, después a rosado”.

“Me chucearon con electricidad. Me dieron en el estómago varias veces, me dieron en los testículos”, dijo el universitario a una cadena internacional de televisión.

En El Chipote

El joven Cristian Meléndez, de Chichigalpa, confirmó que lo sometieron a asfixias con una bolsa de plástico y le electrocutaron dos veces los testículos, con una pistola eléctrica.

“Sentí que toda la espina dorsal me la estaban quebrando, una quemazón por dentro de los órganos, la boca, los ojos, en todo el cuerpo. No podía caminar por el dolor en los testículos. Pasé como un mes y medio que me orinaba y no me daba cuenta que lo hacía”, relató.

A la presa política Kenia María Gutiérrez Gómez, de 36 años, los torturadores de El Chipote le “desbarataron” a golpes los dedos de los pies, según denunció su hermano Álvaro Gómez. “Ella suplicó muchas veces al médico que se las arrancara porque le dolían; ella pensaba que al arrancarlas iba a terminar el dolor”, comentó el familiar.

Amenazas de muerte

Las torturas psicológicas han sido sufridas por todos los presos políticos. De una forma u otra, los carceleros amenazaban con matar a los reos o a sus familiares.

Yolanda Sánchez Moraga, excarcelada junto a su hermana Ana Patricia, fue torturada en las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ). De rodillas y esposada, una custodia la amenazó con cortarle las manos y llevarla a unos policías para que la violaran.

A Gutiérrez, que se negó abandonar la cárcel hasta la liberación de todos los presos políticos, un agente le mostró un vídeo de sus dos hijos —menores de edad—, mientras con su pistola señalaba la pantalla de la laptop y le decía: “Los voy a matar”, relató también su hermano.

El excarcelado político Jorge Zapata indicó que otra forma de tortura es la alimentación que sirven en el Sistema Penitenciario Nacional. La comida contiene “vidrio, aluminio, pedazos de hierro y patas de cucaracha”, comentó.

Algunos reos evacúan sangre, sostiene Zapata, quien se abstuvo de comer los alimentos servidos en La Modelo, solamente los enviados por sus familias. Sin embargo, en otras ocasiones también se ha denunciado que los custodios destruyen sus alimentos o simplemente no los dejan pasar del todo.

Novoa: “el verdugo no se investiga a sí mismo”

Este viernes, la abogada Verónica Nieto denunció ante la Fiscalía que funcionarios de La Modelo torturaron a los jóvenes presos políticos Jeffrey Isaac Jarquín, Fredrych Castillo Huete y Francisco Antonio Sequeira.

Nieto indicó que el pasado ocho de marzo, los tres jóvenes fueron colgados de los pies y golpeados por los funcionarios, quienes además les raparon el cabello.

El exprocurador de justicia de Nicaragua, Alberto Novoa, expresó que Nicaragua necesita un cambio en su sistema de justicia para que las denuncias por torturas prosperen. “El verdugo no se puede investigar a sí mismo”, comentó.

Dijo que en teoría todos los testimonios de los excarcelados políticos darían pie para que se inicie una investigación policial, ya que las torturas están castigadas en el Código Penal de Nicaragua y están proscritas en la Constitución.

“Esas denuncias de tortura deberían ser llevadas a un tribunal, o por lo menos, a una Fiscalía honesta, para que esta comience las investigaciones sobre las torturas”, añadió.

Subrayó que, ante la imposibilidad de obtener justicia en Nicaragua, la única opción es que un país —firmante del tratado de Roma— denuncie estas torturas ante la Corte Penal Internacional (CPI), que iniciaría un proceso de investigación.