Política

OEA condiciona su rol de garante a la liberación de todos los presos

¿Liberará Ortega a todos los presos políticos?

Alianza regresa a negociar salida escalonada de presos; Coalición Universitaria se retira bajo protesta, hasta no ver “hechos contundentes”



Después de celebrar dos reuniones secretas de acercamiento con la delegación gubernamental y el delegado de la OEA, Luis Ángel Rosadilla, en la Nunciatura Apostólica, la Alianza Cívica suscribió este miércoles un comunicado conjunto con el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en el cual anuncia su reintegración este jueves a la mesa de negociación, mientras la dictadura promete excarcelar a un “núcleo apreciable” de personas el próximo viernes.

Comunicado conjunto, divulgado en medios y redes oficialistas. La Alianza Cívica no lo difundió en sus redes. // Foto: Reproducción

La decisión de la Alianza provocó una lluvia de críticas y severos cuestionamientos en la Unidad Nacional Azul y Blanco, liderados por la Coalición Universitaria que se retiró de las negociaciones bajo protesta. Los estudiantes universitarios reclamaron que Ortega “no ha dado muestras contundentes para encontrar soluciones integrales a la crisis”, ni ha liberado a todos los presos políticos, como la misma Alianza demandó el pasado once de marzo al retirarse temporalmente de las negociaciones.

Sin embargo, una fuente vinculada a la negociación reveló a CONFIDENCIAL que el objetivo primordial del reinicio del diálogo es negociar un calendario para la liberación escalonada de todos los presos políticos.

La fuente explicó que la OEA condicionó su participación como garante del diálogo a que se libere a todos los presos políticos, o al menos a que se suscriba un calendario verificable para su excarcelación. “Esa es la posición del secretario general Luis Almagro que transmitió al Gobierno el enviado especial de la OEA Luis Ángel Rosadilla”, quien estableció un plazo que culmina el 22 de marzo para acordar el calendario de la liberación. Si este acuerdo y la agenda del diálogo se suscribe, la OEA sería el garante integral de las negociaciones, pero si no hay voluntad política para liberar a los reos, la OEA no participaría en el diálogo y más bien denunciaría a nivel internacional la posición de Ortega.

Mario Arana, miembro titular de la Alianza Cívica, reaccionó a las críticas en su cuenta de Twitter. Afirmó que no han “perdido los objetivos centrales o la razón” al restablecer negociación: Sobre “la liberación de los presos y la OEA como garante”, “acordamos lograr avances concretos en la mesa de negociación en dos días. Confíen”, dijo.  Arana agregó que la dictadura aceptaba “Confirmar a la OEA como garante de todo el proceso para lo cual ellos tienen que tener un plan aprobado de liberación de presos. De la mesa en dos días deberá salir eso y la comisión para trabajar la liberación de todos y la agenda”.

Salida escalonada

Miembros de la Coalición Universitaria, en conferencia de prensa, la noche de este 13 de marzo, en Managua. // Foto: EFE

Hasta ahora, el régimen ha negado la existencia de 700 presos políticos y se ufana ante sus partidarios de que los detenidos pagarán largas condenas de cárcel en el sistema penitenciario.  Sin embargo, después de una conversación con el embajador norteamericano Kevin Sullivan y bajo la presión de la OEA, el comandante Ortega aceptó excarcelar a un número no determinado de presos este viernes, y a negociar el calendario escalonado de liberación.

Según los negociadores, en el nuevo grupo a ser excarcelado están reos políticos enfermos, adolescentes, mujeres, y presos que no han sido juzgados ni condenados, mientras el Gobierno se reserva como última carta de negociación a los líderes de las protesta cívica de los movimientos 19 de Abril, entre ellos universitarios, campesinos, y exmilitares, que para la dictadura tienen la categoría de “rehenes políticos”.

En la víspera de la instalación de la mesa de negociación, el pasado 27 de febrero, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, afirmó que el organismo podría actuar como “garante” del diálogo en Nicaragua y reiteró que, para ello, es necesaria la liberación de los “presos políticos”.

“Nosotros estamos de acuerdo con un proceso de diálogo, no exactamente como mediadores, pero como garantes de ese proceso”, explicó Almagro.

“Nosotros es lo que hemos solicitado, la liberación de todos los presos políticos porque nosotros no podemos entrar en una negociación en la que tengamos que negociar libertades. Eso no sería la mejor manera de estar en una negociación”, subrayó Almagro.

La principal diferencia con el Gobierno es que para la OEA “todos son presos políticos”, explicó la fuente, aún aquellos a los que el régimen les atribuye presuntos crímenes, o que incluso ya han sido condenados judicialmente. “Precisamente, la negociación es para establecer un calendario que cubra a todos, y en los casos ya juzgados cada expediente deberá incluir una resolución de la Corte Suprema de Justicia”, especificó.

El régimen tiene la opción de anular todos los juicios políticos por la vía judicial, como ha sugerido el exmagistrado Rafael Solís, pero no se descarta  a cambio de la liberación de todos los presos, Ortega pretenda imponer una amnistía general para dejar en la impunidad los crímenes de sus partidarios.

La protesta de los estudiantes

La Coalición Universitaria —y luego la abogada constitucionalista y feminista Azahálea Solís, que forma parte de la comitiva opositora como asesora—, se desmarcaron del comunicado oficial alegando que la “liberación de un núcleo apreciable de personas” no corresponde a las demandas planteadas por el pleno de la Alianza Cívica el domingo diez de marzo en un comunicado. En esa ocasión, tras anunciar que se levantaban de la mesa de negociaciones, la Alianza Cívica planteó que retomarían “su asistencia a la Mesa de Negociación una vez que el Gobierno de Nicaragua brinde al país muestras contundentes para encontrar soluciones integrales a la crisis”.

Sin embargo, fuentes universitarias y allegadas a la negociación aseguraron a Confidencial que haber suscrito el comunicado “número seis” “rompió la decisión del pleno de la Alianza” de retomar la negociación únicamente cuando la dictadura “libere a los presos políticos, cese la represión y los secuestros”, entre otras demandas tales como suspender los malos tratos en los penales y la persecución a los familiares de los reos de conciencia.

“No respaldamos comunicado número seis del proceso de negociación, porque no cumple con las muestras contundentes solicitadas anteriormente el 10 de marzo por el pleno de la Alianza Cívica”, aseguraron los universitarios en conferencia de prensa.

Aunque públicamente los estudiantes lo negaron, a lo interno de la Alianza Cívica surgieron diferencias por la decisión de sus negociadores titulares de firmar el comunicado número seis conjuntamente con el régimen para retomar las pláticas en el INCAE este jueves 14 de marzo sin el cumplimiento de las “muestras contundentes”.

“Esto no es una fractura ni estamos cediendo nuestro puesto en la Alianza Cívica”, aseguró Valeska Valle de la Coalición Universitaria. “Solo estamos dejando claro que no consideramos participar en la mesa mientras Ortega y Murillo no den muestras contundentes. No queremos voluntad, queremos hechos, compromiso para seguir el proceso”.

El comunicado “número seis” insistió que “existe conciencia y acuerdo en el conjunto de los integrantes de la mesa de que el viernes 15 de marzo del año en curso se producirá la excarcelación de un núcleo apreciable de personas”.

La Coalición Universitaria también rechazó el término “excarcelación” al no significar “libertad total” para los reos de conciencia. “Eso no es libertad completa. Casa por cárcel y régimen de convivencia familiar como han puesto a los primeros 100 presos excarcelados no es libertad. No sabemos quiénes van a ser liberados como dicen”, aseguró Max Jérez, miembro titular de la comitiva de la Alianza Cívica.

Fuentes estudiantiles y conocedoras de la negociación coincidieron en que la dictadura solicitó al nuncio, a la OEA y a la Alianza Cívica las dos reuniones mencionadas en el comunicado “número seis” para urgir el restablecimiento de las negociaciones del INCAE. De acuerdo a las fuentes, la Alianza Cívica “accedió a asistir a la reunión informal” para “escuchar lo que el régimen quería decir”.

Según el relato de las fuentes, los negociadores titulares de la Alianza Cívica remarcaron el martes 12 de marzo la condición de liberación total de los presos políticos “en cumplimiento de su mandato”. También propusieron un “protocolo y método” para la liberación de los reos de conciencia junto con la OEA como garante.

La delegación opositora también propuso el regreso inmediato de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para supervisar el proceso. Sin embargo, “el régimen se puso intransigente”, y prometió “llevar el miércoles 13 otra propuesta”.

Difieren sobre cantidad de presos

La dictadura se opuso a la aprobación del “protocolo y método” para liberar a los presos políticos propuesto por la Alianza Cívica, y, en cambio, ofrecieron liberar al “núcleo apreciable de personas” y trabajar el protocolo con acompañamiento de la OEA en la mesa de negociación reinstalada.

El conflicto se originó además por la diferencia en la cantidad de presos políticos que reivindica cada parte. La Alianza Cívica contabiliza casi 800 (incluyendo a los primeros 100 excarcelados y los detenidos en las últimas semanas), mientras que el régimen solo reconoce a 300.

“Le dijeron (la comitiva de la Alianza) al régimen que contrastaran ambas listas, pero ellos insistieron en que el protocolo se viera en la mesa de negociación y no se aprobara en estas reuniones”, narró una fuente. En ese momento, Max Jerez, miembro titular de la facción universitaria alertó que esa decisión se salía del mandato de la Alianza Cívica.

“Pero el delegado de la OEA y el nuncio insistieron que se sacara un comunicado conjunto”, que fue redactado por el enviado de Almagro, Luis Ángel Rosadilla.