Opinión

Libertad teñida de sangre, golpes y cárcel

En el Día Mundial de la Libertad de Prensa, los periodistas y medios en Nicaragua experimentan un dramático retroceso



Durante las jornadas de protestas a lo largo y ancho del territorio nicaragüense, el estado de la libertad de expresión retrocedió de manera dramática. Con el asesinato del periodista Ángel Gahona, en Bluefields, Nicaragua ingresa en la lista roja. Se suma a aquellos países donde el ejercicio del periodismo —igual que en otros lugares—se ha convertido en una profesión muy peligrosa. Los periodistas fueron agredidos, censurados, encarcelados, sometidos a miedo y varios medios cerrados. Gahona fue muerto a balazos cuando cubría las protestas en la cabecera municipal de la Región Autónoma del Caribe Sur (RACS); la gente clamaba contra las reformas al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS). Un hecho brutal. En los últimos catorce años, desde el asesinato de Carlos Guadamuz, el martes diez de febrero de 2004, no ocurrían sucesos tan violentos.

La muerte de Gahona ratifica los peligros asumidos por los periodistas. El país entero quedó anonadado. ¡No salía del asombro! Una muerte que no debe quedar en la impunidad. Las autoridades están obligadas a realizar las investigaciones pertinentes. Detener y juzgar a los culpables. Sus colegas en Bluefields siguen indignados. Iniciaron el proceso legal correspondiente. Presentaron una acusación en los juzgados. Desean justicia. El silencio de las organizaciones gremiales —Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN) y de la Asociación de Periodistas de Nicaragua (APN), resulta totalmente inexplicable. En Bluefields hay dolor e indignación. Su asesinato enluta al periodismo nicaragüense. La manera brutal como fue muerto, mantiene preocupado a los periodistas. Gahona solo cumplía con su labor informativa. Un golpe artero.

Radio Darío sufrió por sexta vez las consecuencias por su posición crítica.Los ataques a lo largo de años, tienen carácter político. En 2008 sus estudios fueron destrozados por quinta vez. Una nueva manifestación de intolerancia. Los cuestionamientos de la ciudadanía —transmitidos a través de la Darío— señalando al Consejo Supremo Electoral (CSE), de haber cometido fraude en las elecciones municipales de 2008, exacerbaron los ánimos de la membresía sandinista. ¡Decidieron silenciarla!Optaron por destruir sus estudios y equipos de transmisión. La noche del 20 de abril —casi diez años después— mientras informaba del desarrollo de los disturbios en la ciudad de León, fuerzas de choques afines al partido gobernante, decidieron pegarle fuego. Fue arrasada por las llamas. Una vez más, radio Darío fue inmolada.

Esa misma noche el periodista leonés Álvaro Montalván, sacó del aire la radioemisora Mi voz. Hubo amenazas que sería destruida. Las circunstancias obligaron a Montalván a interrumpir las transmisiones durante tres días. Lo hizo para que no le ocurriera lo mismo que a radio Darío. El cierre de Mi voz no implicó que Montalván se autocensurara. Continuó informando a través de Facebook. Durante los días de protestas, los periodistas leoneses permanecieron activos. Transmitieron su sentir al obispo Bosco Vivas, (escogido para acompañar al cardenal Leopoldo Brenes, como parte de la delegación de la Conferencia Episcopal, facilitadora del diálogo con el gobierno). También elaboraron y difundieron a través de las redes, un video de condena contra la mordaza mediática, como ratificación de su compromiso de continuar informando.

Para evitar que la ciudadanía pudiese ver los estallidos de protestas, Orlando Castillo, presidente Ejecutivo del ente regulador de las telecomunicaciones, cerró 100% Noticias. El periodista Miguel Mora, explicó en el programa televisivo Esta Noche, que fue llamado por Castillo, pidiéndole bajara el gas a la cobertura de las protestas. Le solicitó—en nombre del presidente de la república, comandante Daniel Ortega— suspendiera las transmisiones de los programas Café con voz, dirigido por el periodista Luis Galeano y Jaime Arellano en la Nación, conducido por el comentarista político Jaime Arellano. Dos programas muy críticos del gobierno. Mora se negó a acatar las órdenes. Carecían de sustento legal. Ante la negativa de obedecerlas directrices,Castillo cumplió su cometido. Sacó del aire su señal.Un movimiento en falso. El Gobierno erró el tiro.

Centenares de personas se apostaron frente a las instalaciones de 100% Noticias, exigiendo su apertura.A la demanda se sumaron diversos sectores. No ocurrió el supuesto vacío. El cierre no amilanó a sus dueños. Ni a sus periodistas. A través de la señal en Facebook, continuaron informando sobre las protestas ocurridas a lo largo del país. Mora desafió al gobierno. Le enrostró el atropello. El apoyo recibido se debió a su solidaridad con los estudiantes. Durante los días que el canal estuvo fuera del aire, en sus intervenciones, Mora equiparó el comportamiento de los gobernantes, con las actitudes asumidas por el somocismo en contra de la libertad de expresión. Al momento de presentar sus demandas para sentarse a negociar, académicos, organizaciones empresariales y estudiantiles, pidieron la apertura de 100% Noticias. El Gobierno lo hizo seis días después.

En consonancia con los deseos gubernamentales, las transmisiones de los canales 12, 23 (99 en la televisión por cable) y 51 (propiedad de la Conferencia Episcopal), fueron interrumpidas temporalmente. Una de las mayores fortalezas de la Ley de Telecomunicaciones (Ley 200), radica en su carácter técnico. Los legisladores al aprobarla en 1995, durante la gestión de Violeta Barrios de Chamorro —debido al historial de sangre derramada en la conquista de la libertad de expresión— tuvieron el cuidado de promulgar un estatuto jurídico que no interfiriese en los contenidos transmitidos por los medios audiovisuales (radio y televisión). Algo justo. Nicaragua venía de un pasado turbulento. El precio pagado por medios y periodistas,en la defensa férrea de la libertad de expresión, fueron la censura, multas, exilios, encarcelamientos y asesinatos. ¡Todo un oprobio!

Las agresiones contra periodistas, durante los primeros días de las protestas —18, 19 y 20 de abril— fueron la nota dominante. Una vez más se culpó al mensajero. Nunca como en esos días las agresiones sufridas alcanzaron niveles de violencia tan altos. La represión se intensificó a partir del jueves 18 de abril. En los alrededores de Camino de Oriente, las fuerzas de choques arremetieron a diestra y siniestra. Manifestantes y periodistas fueron atropellados. Las redes sociales presentaron como eran agredidos con cascos, tubos y picanas. El periodista Julio César López —de Onda Local— fue golpeado salvajemente en la cabeza. Tuvo que ser hospitalizado. El fotorreportero Carlos Herrera y los periodistas Néstor Arce y Maynor Salazar, de la revista Confidencial, corrieron la misma suerte. Los motorizados llegaron a lo que iban. ¡A romper cabezas! ¡Y lo hicieron!

En la misma zona de Camino de Oriente, atacaron a Alfredo Zúniga, fotógrafo de Associated Press (AP), René Cuadra de 100% Noticias y Uriel Molina de La Prensa, (a los tres, sus cámaras les fueron robadas); el fotógrafo de La Prensa, Wilmer López y los radioperiodistas leoneses, Pedro Altamirano y Bismarck Lebrón, fueron agredidos por las mismas razones. Desde los ataques a medios y periodistas, en los alrededores del Hotel Princess, durante las protestas contra el fraude electoral en 2008, no habían ocurrido hechos similares. Mientras los periodistas trataban de salvarse de los golpes, estudiantes universitarios y jóvenes de otras procedencias,libraban una batalla campal. Las redes sociales se convirtieron en canales de información privilegiados.La disputa en las redes todavía continúa. No hay vuelta atrás. Las redes llegaron para quedarse.

En la ciudad universitaria —además de la destrucción de radio Darío— dos periodistas fueron encarcelados. Las autoridades locales en su afán de evitar que los leoneses fuesen informados acerca del acontecer en la ciudad, detuvieron a Salomón Manzanares —también profesor de la Universidad de Managua (UdM)— y a Christopher Ramos, periodista freelance. El desborde informativo en las redes sociales facilitó que la ciudadanía se enterase de sus detenciones. Colegas leoneses exigieron su libertad. Debido a las presiones ejercidas en todo el país, el martes 24 de abril fueron excarcelados. Como ya se ha convertido en norma, ninguna de las organizaciones gremiales se pronunció contra su detención y demandó su libertad. ¿En algún momento se atreverán a defender a sus agremiados? ¡Nadie lo cree! Tampoco yo.

Gustavo Mohme, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), condenó la muerte de Ángel Gahona y la arremetida contra la libertad de expresión. La SIP condenó los ataques cibernéticos contra los sitios de internet de La Prensa y Confidencial. Ambos medios mantienen una política informativa crítica invariable a la gestión del presidente Ortega. ¿Será casualidad que durante los días de protestas —sus fotógrafos y periodistas— fueron agredidos por fuerzas de choque afines al partido en el poder? El lunes 23 de abril sus sitios en internet no pudieron acceder a la distribución de servicio (DDos, por sus siglas en inglés), considerada una de las formas más nocivas de censura digital, apuntó la SIP. Confidencial estuvo siete horas sin conexión. El ataque a La Prensa fue detectado a tiempo. Sus expertos informáticos evitaron la caída de su página web.

El movimiento Anonymous, lanzó un ataque contra diversos sitios vinculados con el gobierno. Sacaron de línea a su principal portal informativo, El 19 Digital desapareció de las redes. Los atacantes afirmaron en su muro en Facebook: “Saludos Gobierno de Nicaragua, Somos Anonymous. Estamos observando muy de cerca sus crímenes contra las personas de Nicaragua. Si esta opresión continúa, desconectaremos a su gobierno del ciberespacio. Esto no es una amenaza, es una promesa”. Agregaron que era su protesta cibernética #OpNicaragua. ¿Una réplica ante la censura impuesta? También Anonymous ataco el hosting de Canal 6, la Asamblea Nacional, el Instituto Nicaragüense de Cultura, el Instituto de Aeronáutica Civil. Juventud Presidente, y otros sitios gubernamentales. Los informáticos del gobierno lograron con cierta celeridad, reponerse de los ataques recibidos.

Como reacción a los asedios, golpes, cárcel y asesinatos de periodistas, estudiantes — universitarios y de secundaria— periodistas que laboraban en medios propiedad de la familia presidencial y afines al gobierno, se declararon objetores de conciencia. Pusieron sus renuncias. Las primeras deserciones ocurrieron en canal 2. Dino Andino se adelantó. Luego le siguieron Arnulfo Peralta y Frida Montes. Los tres eran periodistas y conductores del programa TV Noticias. Alegando los mismos motivos, Michelle Lacayo, presentadora de la revista Primera Hora, se despidió de canal 2. Lacayo adujo que su renuncia se debía a que no quería tener alianza… con un medio que no va con nuestro pueblo. Argumentó que no deseaba entrar en contradicción con sus valores e ideales. Todas las bajas de canal 2 son sensibles. Se trata de periodistas experimentados.

Una de las más grandes desbandadas —para muchas personas hasta inesperada— ocurrió en canal 8, canal insignia de la familia presidencial. La onda expansiva alcanzó a ocho personas, entre periodistas y presentadoras. Todos anunciaron públicamente su salida. El primero, Francisco Espinoza, corresponsal de Crónica TN 8 en Jinotega, lo hizo por diferir de su política informativa. También renunciaron, Loyda Padilla, Stefanía Alemán, presentadoras de Crónica TN8; Eveling Lambert (productora) e Irazema Soza, ambas presentadoras de la revista matutina Mañaneros TN8. Junior Chef Sofía (Sofía Castilblanco), ya no seguirá transmitiendo Aventuras culinarias. La periodista Sandra Ardón, presentadora de Nuestro hogar, anunció su renuncia a través de las redes sociales yMaritza Rivas, dio también por concluido su programaVibra+.

El manejo gubernamental de la crisis, el maltrato recibido y el número de muertos —varias decenas— fueron determinantes para que periodistas y presentadores de canal 10 —el de mayor audiencia nacional— se fuesen del canal. Los compromisos de Ángel González con el gobernante, se traducen en una política informativa ajena a los acontecimientos políticos del país. Mario Medrano, periodista y conductor de Acción 10, expuso ante sus compañeros, las causas: Soy partidario de una comunicación abierta. La apuesta de Medrano es por un periodismo que dignifique a las personas y engrandezca a Nicaragua. Oscar Pineda, presentador de este mismo noticiero, también renunció. La virulencia protestas, condujeron a cierta apertura de Acción 10. Su director, Mauricio Madrigal, estima que el cambio experimentado es definitivo. ¿Lo será?

Después de lo sucedido durante las jornadas de abril, el ejercicio del periodismo en Nicaragua ha terminado convirtiéndose en una actividad letal. La censura, golpes, cárcel y asesinatos, no pueden ser jamás la respuesta, contra quienes ayudan a nuestra sociedad, a enterarse de lo que pasa en el entorno local y mundial. En la era de la posverdad la información generada por los periodistas resulta apremiante. Siempre será necesario conocer la verdad. Enterarnos de lo que está pasando, conduce a las personas a actuar con sensatez. Estar en el lugar de los hechos enfrentando todo tipo de riesgos, supone ejercer un oficio peligroso. Dentro de las fuerzas en pugna —los gobiernos especialmente— no están interesados en que se conozca cómo proceden. Tratan de poner un velo a lo acontecido. Son los más refractarios a que la verdad resplandezca.