Nación

Decenas de especialistas y trabajadores de la salud despedidos en León, Jinotepe y Masaya

“Limpieza” orteguista se ensaña con personal médico

Por el “delito” de atender a los heridos durante las protestas, les aplican “juicios kafkianos”



Después de la “operación limpieza” en León, Jinotepe, Masaya, La Trinidad, y otras ciudades que levantaron barricadas contra el régimen, empezó la cacería contra los protestantes, y finalmente los despidos masivos en los hospitales del sistema de salud pública. Desde el pasado viernes, cuando los doctores del Hospital Escuela Óscar Danilo Rosales Argüello (Heodra) de León denunciaron que los apartaron de sus cargos sin justificación, la marejada de cartas de despidos llegó también a las ciudades de Jinotepe y Masaya. Al menos 135 personas, entre médicos, especialistas subespecialistas, enfermeros, camilleros, personal administrativo, y hasta vigilantes, han sido despedidos en estos centros asistenciales.

Carlos Duarte, secretario de la Asociación Médica Nicaragüense (AMN), catalogó los despidos como “arbitrarios” y “una forma de represalia” contra estos empleados públicos de la salud, que atendieron a los heridos de la represión y apoyaron las marchas contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

En León fueron despedidas 35 personas, entre ellas diez doctores subespecialistas cuyos perfiles profesionales son únicos en occidente. “Es un proceso de represión política contra el personal médico que expresamos discrepancias con el Gobierno”, denunció el doctor Javier Pastora, quien hasta hace una semana era jefe de cirugía del Heodra. “La atención especializada y subespecializada para León y Occidente va a quedar vacía y, al final, los pacientes pierden mucho. Occidente se queda sin especialistas”, lamentó el médico.

En los departamentos de Carazo y Masaya no hay un número exacto de cuántos médicos han sido despedidos, ya que, después de la denuncia pública hecha por los doctores leoneses, las cartas de despidos han dejado de ser entregadas. Sin embargo, los “amenazas y despidos verbales” mantienen en vilo al personal médico del Hospital Humberto Alvarado y del Hospital Regional Santiago de Jinotepe.

“No todos los que están en la ‘lista negra’ de Jinotepe les han entregado cartas de despido”, dijo Bismarck Ramos, camillero-mensajero del Hospital Regional de Jinotepe.

En el departamento de Carazo contabilizan, al menos, 40 personas despedidas, incluida la radióloga del Hospital del Maestro, en Carazo, la doctora Indira Martínez Robleto. Mientras que en Masaya fueron 25; 15 doctores y personal de enfermería, y diez trabajadores en el centro de salud de Monimbó, uno de los barrios más golpeados por la represión oficial.

Cumplimos con la Constitución

“Cumplimos lo que establece Constitución: dar la salud al pueblo. Formamos una comisión de trabajadores para velar la atención de la población por el momento que estábamos viviendo en Masaya”, relató Javier Rojas, quien trabajaba en el Departamento de Estadística del Hospital Humberto Alvarado de Masaya. “Es parte de la política del Gobierno de reprimir cuando críticas o no estas aliado a él. Es triste para los nicaragüenses porque se los niega el derecho salud, por el hecho de que pensemos diferentes a los demás”.

Tras la oleada de despidos masivos del personal de la salud, los nicaragüenses hicieron marcha en respaldo a ellos. Carlos Herrera | Confidencial

Los doctores despedidos en León son especialistas y subespecialistas formados en prestigiosas universidades internacionales, como por ejemplo la de Carolina del Norte, Vanderbilt, Zaragoza, y la Universidad de Texas. Los títulos de estos doctores no son tan comunes en el gremio médico y, en muchos casos, ostentarlos es motivo de prestigio. Por ejemplo, Gustavo Herdocia Baus es cirujano general con sub-especialidad en cirugía plástica y reconstructiva. Este médico es conocido por su destreza en la microcirugía para reconstruir manos destrozadas. También es el único con ese perfil en Occidente.

Los médicos despedidos no solo laboran en el Heodra, sino que son docentes en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nicaragua (UNAN-León), y desarrollan investigaciones científicas a cuenta propia en Nicaragua en conjunto con centros y universidades internacionales.

Cartas no aluden las causas

Las cartas entregadas a los médicos no establecen causales de despidos. Llanamente dicen: “A partir de la fecha prescindimos de sus servicios prestados en este centro hospitalario”.

“Si te fijas en las cartas, es la misma redacción. Es fácil deducir que se trata de una orden central ejercida para realizar estos tipos de despidos masivos en contra de los trabajadores de la salud”, expresó el doctor Pastora en el programa Esta Semana.

En León, la directora del Heodra, la doctora Judith Lejarza Vargas, fue la encargada de despedir a los doctores. “Me dijo que me corría por política. Por expresar mí apoyo al pueblo de Nicaragua que protesta contra el gobierno. Le dije que eso no era un delito”, narró Pastora.

El doctor Pastora llevaba 32 años trabajando para el Ministerio de Salud y el Heodra. El cirujano consiguió, con apoyo de las de Universidades de Wisconsin, Zaragoza y Barcelona, instalar en el Heodra el servicio de Endoscopia avanzada (CPRE), para diagnóstico y tratamiento de patologías hepáticas biliares y pancreáticas. Pese a su trayectoria, el médico fue despedido “injustificadamente”.

“Los procesos de despidos de un trabajador llevan un procedimiento para realizarlo. Se realizan comisiones tripartitas, se involucra al Ministerio del Trabajo, una sentencia, pero en este caso fue un juicio kafkiano”, dijo Pastora.

Los despidos en Jinotepe

En Jinotepe, el subdirector del hospital regional, Álvaro Urróz, fue el encargado de despedir. Uno de los primeros en ser removido del cargo fue el doctor y cirujano Julio Sánchez, quien tenía 27 años laborando para ese hospital.

El doctor Sánchez sabe qué causó su despido, pero no se lo rebatió al subdirector Urróz. Fue una foto. Una fotografía que se volvió viral en la que el doctor Sánchez aparece, junto a otros colegas en bata, con jóvenes autoconvocados en un tranque de Jinotepe. Aunque el Frente Sandinista usó esa foto como argumento para tachar al médico de “traicionero” y “golpista”, y, luego, justificar su despido, Sánchez tiene otra explicación.

La madrugada del doce de junio la suegra del doctor Sánchez fue dada de alta del hospital luego de una operación. El médico intentaba regresar a la mamá de su esposa a casa. El médico salió a los tranques que rodeaban el hospital a pedir pasada para el vehículo. “Cuando llego a hablar con ellos, los muchachos autoconvocados se me acercan y me pidieron una foto. Levantaron sus machetes y la tomaron”, explicó Sánchez, quien después consiguió que liberaran el paso para su suegra.

La foto se viralizó en Carazo. La captura llegó al director del hospital de Jinotepe, el doctor Faisal Eslaquit, hermano Neguib Eslaquit, sacerdote del clero de Rosario Murillo.

“Los felicito. Nuestro hospital cumple nuestro Juramento Hipocrático”, le escribió el doctor Eslaquit, vía WhatsApp, al cirujano Sánchez.

CONFIDENCIAL pudo leer los mensajes del director del hospital. El doctor Sánchez le envió a Eslaquit una captura de pantalla con una lista de los nombres de los médicos que aparecen en la foto que circulaba en perfiles de redes sociales sandinistas. A los doctores les prometían venganza.

“¿Será que hasta ese nivel se llegue por lo que sacamos la cara por el hospital?”, le preguntó Sánchez a Eslaquit. El director respondió: “Eso habla bien de nosotros como personal de salud. La salud no tiene colores políticos”. Sin embargo, el cirujano Sánchez y el resto de médicos que aparecen en la fotografía fueron despedidos.

Las órdenes del Minsa

Los médicos de León y Jinotepe coincidieron en que las direcciones de sus respectivos hospitales nunca les ordenaron de forma explícita que no atendieran a los heridos de la represión. Sin embargo, otros miembros del personal médico, como los sindicalistas, sí recibieron esa orden.

“Si sos sindicalista tenés que cumplir órdenes del partido. Mientras que con los médicos ellos no se sienten en confianza de hacerlo, por el respeto hacia los doctores”, dijo el camillero de Jinotepe Bismarck Ramos.

En León, los médicos señalaron que había “situaciones” que desalentaban a las personas a llegar a emergencia. Por ejemplo, el HEODRA estaba rodeado de paramilitares y el edificio como tal estaba militarizado. Para ellos resultaba muy tenso trabajar bajo esa “persecución”.

La falta de atención médicos para los heridos fue una denuncia recurrente durante esta crisis. Carlos Herrera | Confidencial

Yamileth Ruíz Carcache, anestesióloga y jefa de sala de operaciones del HEODRA, fue despedida por cuestionar a los policías que intervenían en el quirófano mientras operaban a los heridos de la represión.

“La directora me dijo que la razón de mi despido era por haberle faltado el respeto a la Policía. Nunca lo hice, solo les dije en esta área no puede estar”, dijo Ruíz Carcache, quien cursó una especialidad en analgesia del parto en Valencia, España.

“Siempre había policías a la orilla de los quirófanos. No me explico por qué. Ellos (policías) me decían que eran reos, me supongo que solo por andar en las marchas. Los oficiales decían que eran órdenes de la directora estar allí”.

La dirección del HEODRA tenía especial preocupación por las balas que los cirujanos extraían a las víctimas. Según los médicos, los obligaban a dárselas de inmediato a la directora. Los doctores también estaban en desacuerdo por los criterios de hospitalización que no eran cumplidos. Algunos pacientes necesitaban ser internados, pero los regresaban a sus casas.

Atendieron a heridos de los dos bandos

Los doctores alegan que durante los disturbios atendieron a heridos “de los dos bandos”.

El 17 de julio, cuando fue atacado el barrio de Monimbó, en Masaya, diez paramilitares fueron trasladados al hospital regional de Jinotepe. “Yo operé a cuatro de ellos, porque como médico salvo vidas”, dijo el doctor Sánchez. Los paramilitares heridos con armas de alto calibre presentaban heridas en el cráneo con una trayectoria de atrás hacia adelante. Es decir, fueron impactados por la espalda.

A este cirujano no le es extrañó operar a personas de un bando y otro. Durante los ochenta fue médico en el Batallón 9532 de San Judas, en Managua. De hecho, viene de familia sandinista. Su hermano, José Antonio Sánchez Salazar, es un “Héroe y Mártir” del Frente Sandinista. El barrio donde se ubica el hospital de Jinotepe lleva el nombre del hermano del doctor Sánchez.

“Como le dije, nuestra misión es operar, no juzgar. Y eso es válido para cualquier tiempo, y en cualquier lugar del mundo. Es lo que hacemos ahora”, dijo Sánchez. Pese a eso, el cirujano que trata de cumplir con Hipócrates, encabezaba la “lista negra” en Jinotepe.

Solidaridad en Managua

En Managua, cientos de médicos protestaron en contra de los despidos de sus colegas. La doctora María Miranda Molina llegó a la marcha en solidaridad con sus colegas vestida con una bata de médico mientras en su mano portaba una bandera de Nicaragua. “No es posible que nos despidan por salvar vidas, si ese es mi trabajo y para eso nos contrataron”, manifestó. Para ella, el juramento hipocrático, aquel que realizan todos los doctores antes de graduarse, no debe incumplirse por ningún profesional de la salud.

Carlos Herrera | Confidencial

“El juramento dice mirarás a tus pacientes como si fueran tus hermanos y eso es lo que ellos (los médicos despedidos) estaban haciendo”, reiteró Molina.

Para una parte del gremio médico nicaragüense, este es un mecanismo que busca “castigar” a los doctores que simplemente han actuado bajo el juramento hipocrático que realizan al ejercer esta profesión, y el cual consiste en atender a todas las personas sin distinción política, religiosa, económica y social. Esta juramentación también la realizan los licenciados en enfermería. “Clara”, una joven enfermera asistió a la marcha precisamente para solidarizarse con sus compañeros despedidos “injustamente”.

Por su parte, el Gobierno organizó el sábado una contramarcha de médicos y trabajadores de la salud en respaldo al presidente organizada por Fetsalud. En los hospitales públicos y centros asistenciales, el sindicato que dirige el presidente de la Asamblea Nacional Gustavo Porras, se encargó de conminar a los trabajadores a asistir y le dijo a los médicos que no podían ser “malagradecidos” con el presidente que les ha dado trabajo.