Opinión

Lo que no dijo el FMI

Negociación INSS

El FMI vino, vio y calló sobre la crisis de la seguridad social y la bancarrota del INSS



Muy poco dijeron los funcionarios del Fondo Monetario Internacional al concluir su misión de evaluación de la economía nicaragüense. Emitieron una corta declaración, que es más lo que no dice, que lo que dice. Siendo tan relevante el papel del FMI para la economía nacional, y esta visita en particular, alientan conjeturas sobre las razones de tanta parquedad. Hace algunas semanas, cuando comentamos el arribo de la misión planteábamos la interrogante de si el FMI era cómplice o complaciente con el régimen de Ortega. Al término de esta visita queda la misma duda.

No obstante, a pesar de lo escueto de la declaración oficial, vamos a intentar sacar con cuchara lo que no dijeron y lo que dejaron entrever.

Comencemos por lo que no dijeron.

Lo primero que llama la atención es que ni siquiera mencionaron la crisis del INSS. Todos aquí sabemos que en estos seis meses la crisis del INSS se ha agravado, y que es uno de los problemas económicos más agudos. Tampoco mencionan una palabra las recomendaciones que habían hecho en misiones previas, entre otros temas, sobre las exenciones y exoneraciones, o sobre la calidad de las estadísticas oficiales.

Que después de concluir su misión, el FMI no mencione al INSS, es francamente desconcertante. Igual, que deje tantos temas en la oscuridad.

Y como los nicaragüenses, literalmente, nos estamos jugando el físico, y el futuro, en esta vuelta frente al régimen de Ortega, tenemos el derecho de interrogar al Fondo Monetario, públicamente:

Señores del Fondo Monetario Internacional ¿Qué se esconde detrás de estos silencios? Los nicaragüenses demandamos mayores explicaciones sobre la situación real de la economía, el contenido de las conversaciones con el gobierno y las expectativas futuras sobre el papel del FMI.

Ahora pasemos a lo que dejaron entrever los burócratas del FMI. En su declaración, la primera frase que utilizan es la siguiente:“Varios choques están afectando a la economía nicaragüense. La inestabilidad política desde abril afectó la confianza de consumidores e inversionistas…”.

Alguien me preguntaba qué tiene que ver la confianza con la economía, y por qué el Fondo Monetario coloca la desconfianza a la cabeza de sus preocupaciones.

Vamos a poner algunos ejemplos para explicarlo mejor.

Supongamos que usted es un inversionista extranjero que resolvió instalar una industria procesadora de frutas y se entera por las noticias, o por sus socios nacionales, que el gobierno mandó a invadir propiedades y empresas. Si usted observaque el mandamás es un mentiroso, que no respeta la ley, que los derechos ciudadanos son atropellados y que los jueces en lugar de administrar justicia actúan como verdugos. O que el registro público ahora es registro secreto.

¿Qué hace? ¿Confiaría su capital en un país con estas características?

¿Continúa con la inversión, congela y espera para ver en qué para todo, o se va con sus reales a otra parte?

Y si de remate, tanto el Congreso, como la Administración Norteamericana, anuncian sanciones para el régimen, pues queda poco que discutir. La desconfianza paraliza su inversión.

Ejemplos como este se están repitiendo por centenares, en inversionistas de todo tamaño, nacionales y extranjeros.

¿Qué ocurre cuando se paraliza la inversión? El resultado es que se genera menos empleo, menos ingresos y menos actividad económica.

Otro ejemplo: si usted tiene depositados sus ahorritos en dólares en un banco nacional y se da cuenta de que el Banco Central ya no está vendiendo dólares libremente a los bancos privados. ¿Qué hace? ¿Deja su dinero aquí, o lo traslada a un lugar más seguro?

En la realidad, miles han retiro su dinero de los bancos. En cifras: entre abril y septiembre se han retirado más de 1250 millones de dólares de los depósitos bancarios.

¿Cuál es la consecuencia de retiros bancarios de semejante magnitud?

La primera es que los bancos, al tener menos depósitos, reducen el crédito. La reducción del crédito reduce la inversión y reduce el consumo, lo que repercute negativamente en el crecimiento económico. Además, deben demandar dólares al banco central para hacer frente a los retiros. El resultado es una disminución de las reservas en divisas del Banco Central, que se siente obligado a restringir la circulación de dinero, una medida que a su vez frena las actividades económicas.

De esto se trata cuando se habla de desconfianza de los inversionistas.

La misión del FMI también habló de la confianza de los consumidores. Supongamos que usted planeaba comprar un vehículo, pero esa implica una jarana de 25 mil dólares. Pero usted sabe que las empresas la están pasando de a palito, que hay inestabilidad en el empleo… ¿Qué hace? ¿Se endeuda o espera? Lo mismo ocurre si pensaba comprar una cocina, una casa o una refrigeradora.

¿Qué ocurre cuando los consumidores disminuyen sus compras? Disminuye el comercio, empresas comerciales deben cerrar, hay menos ingresos y menos empleo.

En resumen, la desconfianza que genera el régimen de Ortega, tiene un impacto en las inversiones, la estabilidad de las empresas, los ingresos, el empleo y el crecimiento económico. Con Ortega en el poder no hay manera de que la economía levante cabeza.

Eso fue lo que no dijo el Fondo Monetario, pero parece que es lo que quiso decir. Y si no lo dijo ni lo quiso decir, pues aquí está dicho.