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Lo que revela el retiro de Trump de COP21

Ortega mantiene aislamiento de Nicaragua, alegando principios “ambientalistas”, mientras promueve un canal que provocaría daños inconmensurables

La decisión de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París contra el calentamiento global, tomada este jueves por el presidente Donald Trump, desató el rechazo mundial de los principales Gobiernos de Europa, que coincidieron en denunciarlo como un error histórico en la búsqueda de alternativas de futuro, a excepción de su homólogo ruso Vladimir Putin, quien optó por no juzgar al mandatario anglosajón.

Nicaragua y Siria fueron los dos únicos países que no firmaron el acuerdo, alcanzado por más de 190 naciones en diciembre de 2015, durante la Conferencia de París sobre Cambio Climático, mejor conocida como COP21.

Gobiernos, organizaciones y personalidades mundiales expresaron al unísono su “decepción” por el anuncio de Trump. La ola de críticas también sobrevino con fuerza en Estados Unidos, donde a excepción de los legisladores del Partido Republicano al que Trump pertenece, la decisión fue rechazada por poner al país anglosajón junto a Nicaragua y Siria, descritas como las únicas dos naciones no firmantes de los compromisos medioambientales.

El expresidente Barack Obama, en esa línea, lamentó que Trump haya ubicado a Estados Unidos en “el pequeño puñado de países que rechazan el futuro” y dijo que confía en que sus estados, empresas y ciudades “darán un paso al frente y harán aún más para liderar el camino”.

Ortega el “ambientalista”

Mientras Nicaragua ha sido cuestionada por el abandono de la reserva de Bosawas y por promover un proyecto canalero que causarìa daños ambientales inconmensurables, el Gobierno se mantiene al margen del Acuerdo París. El alegato oficial es que los estándares para reducir emisiones contaminantes son insuficientemente estrictos con las economías más grandes del planeta. Entre sus propuestas, el Acuerdo de París incluye reducir hasta un 28% las emisiones de gases en 2025, respecto a los niveles de 2005.

En diciembre de 2015, el secretario de políticas públicas de la Presidencia y jefe de la delegación nicaragüense en la COP21, Paul Oquist, declaró que “en estos compromisos voluntarios se habla de la responsabilidad universal, de que todos somos responsables. Eso es una opinión histórica sesgada porque no todos creamos este problema (del calentamiento global)”.

La vicepresidenta Rosario Murillo, reiteró el viernes la posición de Nicaragua. “Esta es nuestra posición oficial, posición que el doctor Paul Oquist, sigue defendiendo en todos los eventos convocados por los distintos organismos internacionales para analizar los efectos del cambio climático”, dijo.

El gobierno afirmó a través de una nota de prensa que “reclamó entonces, y reclama hoy, una propuesta realista”, que a su juicio pasa por exigir más responsabilidades a los países más contaminantes.

Aislacionismo

Sin embargo, ya desde 2015, la actitud del gobierno de Daniel Ortega fue calificada de “aberrante” por expertos en temas ambientales.

“Las Naciones Unidas dejó un período de cuatro meses para que aquellos países que tienen dudas y no han podido presentar requisitos lo hagan, esto sería una oportunidad para rectificar la posición de Nicaragua, es obvio que después de que varios países están de acuerdo, no podemos salir con una decisión insólita, aberrante, diciendo que no estamos de acuerdo”, argumentó entonces el extitular del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena), Jaime Incer Barquero. Pero la posición de Nicaragua no varió.

Nicaragua ha quedado ahora en una postura aislacionista, que ni siquiera comparten sus aliados en Cuba, Venezuela, Bolivia o Ecuador.

El excontralor de la República y excandidato a vicepresidente en fórmula con Ortega, Agustín Jarquín Anaya, calificó de “lamentable” que Ortega y Murillo acompañen a Trump en su rechazo al Acuerdo de París, “asumiendo un desprecio a la protección de naturaleza, o sea la creación de Dios”.

El líder socialcristiano reconoció que el gobierno nicaragüense no suscribió el Acuerdo desde un inicio, pero advirtió que la administración de Ortega debería retomar la ejecución de diversas leyes y medidas pendientes para salvaguardar los bosques y reservas naturales, que pasan también por los derechos de los pueblos indígenas.

Jarquín reclama que el gobierno debería de retomar la ejecución de la Ley de Demarcación Territorial y Titulación de los Pueblos Indígenas (Ley 445), “y no seguir postergando” la ejecución de la quinta etapa de saneamiento de los territorios.

En 2016, una investigación de CONFIDENCIAL reveló el vínculo de autoridades regionales y nacionales ligadas al gobernante Frente Sandinista en la venta ilegal de tierras comunales, mientas decenas de miskitos y mayagnas han sido asesinados y cientos de familias indígenas han sido desplazadas hasta Honduras por la invasión de colonos.

Putin opta por “no juzgar”

La única muestra de respaldo a Trump ha llegado de la Rusia de Putin. El presidente ruso echó un cable a Trump en medio de la conmoción creada por abandonar el Acuerdo de París.

“Yo no juzgaría a Trump, porque fue el presidente Obama quien tomó esas decisiones. Quizás el actual presidente considera que estas no están debidamente pensadas. Tal vez, piensa que no existen los recursos necesarios”, dijo Putin, durante el Foro Económico de San Petersburgo.

Putin argumentó que conocía el detalle de las declaraciones de Trump, pero agregó: “Creo que dijo que le gustaría revisar estos acuerdos o firmar uno nuevo”.

El jefe del Kremilin recordó que el Acuerdo de París solo entrará en vigor en 2021, por lo que —dijo— “si todos trabajamos constructivamente, podremos llegar a un acuerdo”.

Además, reportes periodísticos precisaron que según la letra pequeña del Acuerdo, a pesar de la decisión de Trump, Estados Unidos no podría salir oficialmente del acuerdo antes de noviembre de 2020, cuando se celebrarán nuevas elecciones presidenciales en ese país.

Según la cláusula, para retirarse del acuerdo, el país debe notificar su decisión a la secretaría de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, pero puede hacerlo solo tres años después de la entrada en vigor del texto, que fue en noviembre de 2016. De manera que Trump podría anunciar el retiro oficial a partir de noviembre de 2019, y la decisión se aplicaría al año siguiente.

Francia afirma que no aceptará menos

En su esperada intervención desde la Rosaleda de la Casa Blanca, Trump confirmó que Estados Unidos se retira del Acuerdo de París, pero indicó que “vamos a empezar a negociar y veremos si podemos llegar a un acuerdo que sea justo”.

El presidente de Francia, Enmanuel Macron, salió al paso de las declaraciones de su homólogo anglosajón y advirtió que París “no renegociará un acuerdo menos ambicioso, en ningún caso” e invitó a “todos los científicos, emprendedores y ciudadanos” implicados en la lucha contra el cambio climático a que vayan a trabajar a Francia.

En Managua, la embajada de Francia declinó dar comentarios.

En Alemania, la canciller Ángela Merkel, afirmó este viernes que la decisión de Estados Unidos de abandonar el Acuerdo de París no puede ni debe frenar al resto de los países y señaló que Alemania, Europa y el mundo unirán sus fuerzas, “más determinados que nunca”, para afrontar juntos el reto del cambio climático.

“Es una decisión muy lamentable, y me expreso de manera muy contenida”, manifestó Merkel en una comparecencia ante los medios en la Cancillería al analizar el paso dado por Trump, quien desde su campaña electoral había descalificado el Acuerdo, en rechazo al consenso mundial sobre el cambio climático.

También 61 grandes ciudades y estados de Estados Unidos, entre ellos Hawai, Minesota, Washington, California, Alaska, Arkansas, Arizona, Kansas, Colorado, Maine, Carolina del Norte, Connecticut y Nueva York, se rebelaron contra la retirada del pacto, que Trump deja con frases como “fui elegido para gobernar Pittsburgh, no París”.

Precisamente, el alcalde de la antigua “ciudad del acero”, el demócrata Bill Peduto, respondió a los comentarios del mandatario y aseguró que él sí seguirá las directrices del Acuerdo de París.

En América Latina, una de las zonas del planeta que corre más riesgo según expertos, países como Brasil, México, Chile, Bolivia, Panamá y Costa Rica coincidieron en su “profunda decepción” y exigieron la aplicación del pacto climático y subsanar, como lo calificó el presidente boliviano, Evo Morales, una “alta traición” a la Tierra.

El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, exigió el cumplimiento del pacto, con el que Trump se congració, además de sus votantes, con la industria del carbón, a la que prometió revitalizar, así como varios de sus altos funcionarios, escépticos del cambio climático.

Trump escuchó la semana pasada a sus socios del G7 en Italia antes de tomar una decisión, pero al final no sirvió la presión que ejercieron a favor del acuerdo líderes como Merkel o Macron.

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