Opinión

Los Cisnes Negros del Canal

No se percibe que Estado, HKND o los científicos hagan un esfuerzo analítico riguroso para prever posibles Cisnes Negros en el Canal



Supongamos que HKND sabe bastante y está conociendo aún más sobre la viabilidad del canal mediante nuevos estudios, y que el ciudadano chino sabe bien las razones por las que el canal contribuirá a la felicidad de la humanidad. Supongamos además que el Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) nicaragüense en base a sus conocimientos puede verificar y validar que HKND sabe más y mejor. Sabemos (no es un supuesto) que el Estado supone que los científicos independientes saben menos que HKND. Los científicos suponen que el Estado de Nicaragua y HKND quieren saber más, y suponemos que ellos quieren proveer conocimiento para que ambos conozcan más, pero esto también supone que los científicos saben más (y mejor), al menos de algunas cosas importantes.

El Estado nica también plantea que es importante seguir con el proyecto: es una oportunidad única para el país. Algunos argumentan peyorativamente que el Estado está tocando la flauta de Hamelín y que tiene otra agenda oculta; otros argumentan entusiásticamente que el Estado tiene una visión altruista de largo plazo, una vocación desinteresada de acelerar el desarrollo y la superación rápida de la pobreza.

En el fondo, por lo tanto, las controversias sobre el canal también tienen que ver sobre la relación entre conocimiento y un futuro desastroso o glorioso para el país.

Pero, ¿sobre qué tipo de conocimientos es que estamos hablando? Si nos fijamos bien en realidad estamos tratando sobre un tipo de conocimiento que está basado fundamentalmente en distribuciones de probabilidades estadísticas en las que predominan los promedios (curvas de campana gaussianas). Este tipo de conocimiento puede ser utilizado para elaborar narrativas científicas que muchas veces tienden a verificar concepciones previas, aunque también pueden ser manipulados para generar “cuentos chinos” o “cuentos de camino” nicas.

No obstante, por otra parte, la historia, y el avance de la ciencia y la tecnología, han demostrado que siempre hay algo que no sabemos (lo desconocido que es desconocido). Este tipo de desconocimiento es muy diferente del desconocimiento que si es conocido (ignorancia consciente); implica además un tipo de riesgo (de probabilidad no fácil de computar mediante estudios) que frecuentemente tiene consecuencias trascendentales.

Los científicos usualmente no subestiman y tratan de calcular aquellos riesgos que tienen probabilidades de ocurrir y que son estimables. Sin embargo, los riesgos (de la ignorancia inconsciente) de que ocurra algo raro y de gran impacto usualmente no son estimados. Un Cisne Negro (a la Taleb) es el descubrimiento imprevisto de un riesgo concretizado, el que además es “explicado” hasta después de que ha sucedido solo para que encaje en nuestras narrativas preferidas y así satisfacer nuestra permanente necesidad sicológica y egocéntrica de sentirnos menos inseguros sacando explicaciones tardías, simplificadas y reconfortantes bajo la manga.

¿Qué tiene que ver todo esto con el canal?

Ya hemos argumentado que los estudios de impacto ambiental (los que se basan en probabilidades gaussianas), no son lo más importante en la controversia sobre el canal (ver: ¿Son los estudios del Canal lo más importante?). Los conocimientos que generan los estudios solo pueden confirmar (o no) aquel tipo de cosas sobre las que ya sabemos que no sabíamos mucho. También argumentaba que la incertidumbre en megaproyectos no está siendo valorada adecuadamente por el Estado de Nicaragua, ni por HKND, pero su importancia tampoco está siendo reconocida lo suficiente por los científicos.

Por ejemplo, entre los riesgos claramente sub-estimados en los últimos años desde que se propuso el proyecto del canal y con impacto ya concretizado pero que ahora no parecen ser tan raros al ser vistos retrospectivamente, están: la significativa desaceleración de la economía china, y la descapitalización (86%) de Wang Ying en medio de una racha especulativa en la bolsa china (ver: El Canal y la descapitalización de Wang Jing), la desintegración efectiva del poder oligopólico de la OPEP, la contracción del proyecto progresista/populista bolivariano en América Latina, la postura clara y crítica del Papa respecto a la conservación del medio ambiente y la ética ambiental, la masiva inmigración en Europa y sus consecuencias, perder y ganar casos en la CIJ (La Haya), entre otros.

Ahora bien, dado que ni siquiera se han terminado de hacer todos los estudios y mucho menos arrancar con la construcción del canal, es sensato que Nicaragua se pregunte (y también al ciudadano chino le conviene hacerlo) sobre lo que podría pasar y amenazar, o impulsar, al proyecto en los próximos 5-10 años. Por ejemplo, entre otras preguntas: ¿Qué nuevas sorpresas específicas nos trae el cambio climático y los desastres naturales? ¿Cuál será la relación entre la economía digital (costosa generación de conocimiento que puede ser difundido fácilmente a muy bajo costo), la impresión 3D descentralizada y el volumen de las mercancías transportadas? ¿Qué relación habría entre el crimen cibernético, seguridad nacional y empresarial y un megaproyecto auspiciado por una China que tendera a expandir inevitablemente la protección de sus operaciones internacionales? ¿Conflictos políticos significativos en el Partido Comunista Chino a medida que avanza/no avanza la reforma? ¿Agravamiento de los conflictos Rusia-Occidente, Medio Oriente, Corea del Norte?

En el corto-mediano plazo: ¿El surgimiento de un líder político “fuerte” y chauvinista en EE.UU. para los próximos 4 años? ¿Consecuencias financieras de la caída del precio del petróleo? ¿Más petróleo proveniente de Irán y luego más bien por una eventual paz en Siria e incluso en Libia, y la destrucción del Estado Islámico, desplomará aún más el precio? ¿Si Venezuela cae en bancarrota financiera y/o violencia civil y/o negociación política pacífica y/o golpe político/militar, mantendría su política exterior de influencia vía petróleo? ¿Aceleramiento de la caída de los precios de los commodities y una nueva recesión prolongada?, etc.

¿Sabemos tanto? ¿Podrían los funcionarios de la Comisión del Gran Canal, MARENA, CNU, HKND y los científicos, por sí solos o aun en conjunto (suponiendo que el Estado de manera madura se decide a juntar tantos saberes dispersos) predecir, sin errores de cálculo subestimados, las tendencias y los escenarios?

No se percibe que el Estado de Nicaragua, HKND o los científicos estén haciendo un esfuerzo analítico riguroso para sistemáticamente analizar y/o prever posibles Cisnes Negros, o formular estrategias de salida. El Estado podría estar ciegamente apostando a una “oportunidad” cuyas bases en términos de evidencia y análisis prospectivo son muy endebles (ver: El Canal: ¿Decisión tomada sin prevér el futuro?), demasiado para un megaproyecto.

La amenaza más letal que enfrenta el proyecto del Canal en realidad no es tanto el tener que demostrar la razonabilidad y legitimidad de los estudios de viabilidad, ni los campesinos protestando por la incertidumbre que ahora tienen sobre su futuro, ni las críticas de los científicos; sino los Cisnes Negros que ya le han aparecido, y los que todavía no se sabe que aparecerán. Los Cisnes Negros son crueles cuando se adopta un enfoque epistemológico arrogante y miope para proyectos faraónicos de mediano-largo plazo en un mundo cada vez más incierto.

Todos los actores necesitamos más humildad y debemos reconocer que en realidad sabemos muy poco o nada, de la dimensión de lo que desconocemos. Mientras… lo más probable, es que sigamos coleccionando imprevistos Cisnes Negros.

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El autor es economista.


1 Comentario


  1. Presuntuoso título pero demasiadas suposiciones para empezar.
    El quinto párrafo es infumable, cantinflesco pero de mala calidad.
    Las auto referencias son pomposas y desfasadas.
    En general el estado mental del autor, con su lenguaje pseudo científico y su pompa, me recuerda al Famoso Cohete de Oscar Wilde.
    Confidencial debería cuidar el estándar.