Opinion

Los golpes a la gente

¿Qué hay de los golpes a la gente asestados por gobiernos autoritarios, como los que aquí sufre un pueblo en pie de lucha cívica?

Se sigue discutiendo, con una intensidad creciente, si lo ocurrido en Bolivia fue o no un golpe de Estado que sacó del país a Evo Morales, terminando con la extensión de su continuismo de casi 14 años, con claras intenciones de pica y se extiende…El secretario de la siempre discutida OEA, Luis Almagro, de constantes contradicciones, dijo que le dolía el alma ver como el presidente indígena, tiró por la borda con un autogolpe vía fraude electoral, su legado. Y preguntó lanzando una estocada de mosquetero: ¿quién de los miembros de esta organización está a favor de los fraudes y de los autogolpes?… Los golpes de Estado, en dependencia de su forma y fondo a un lado de las circunstancias, pueden discutirse, pero ¿qué hay de los golpes a la gente asestados por Gobiernos autoritarios, como los que aquí sufre un pueblo en pie de lucha cívica, sin más armas que la razón, la esperanza, sus ansias de libertad, y su pretensión de ver prevalecer la justicia?

La excesiva represión, con una vigilancia visible esquina por esquina, sin importar por parte de los que la ejercen, mal dormir con un ojo abierto y los zapatos puestos, con tal de cortarle las piernas a la movilización de la gente en el intento de exteriorizar su rechazo a este sistema, y mostrar su rebeldía, es un claro golpe a la libertad, secuestrando a un país…Retener arbitrariamente el papel necesario para afectar la circulación de medios escritos, silenciar las voces de protesta y tratar de evitar las imágenes de la verdad que dejaron clara a la población sobre los responsables de los atropellos, lo que no ha sido posible por el uso de las redes, es un golpe en la mandíbula a la libertad de expresión que la gente tanto necesita… Pero, como decían los líderes nefastos de la revolución bolchevique ¿Qué importa la gente con tal de establecerse en el poder apretando cuellos, doblando rodillas, arrugando corazones?

Herir una sociedad utilizando la mentira como daga envenenada, sacándole provecho al fanatismo ciego de quienes creen, no podrían sobrevivir sin su sometimiento pleno, inyectando distorsiones de diferente tipo y tamaño que buscan como empujar hacia la falta de escrúpulos, que necesita del soporte de la falta de conciencia y por supuesto de vergüenza, es una clara agresión a la gente que batalla heroicamente por vivir en un país mejor…El abuso de poder para colocar en prisión antojadizamente a tantos inocentes, jóvenes estudiantes, obreros y campesinos, capaces de mover todos los resortes de una sociedad antes resignada y adormecida, es otro golpe a la gente… Mantener engavetados los casos de más de 300 fallecidos, evitando juzgar a luz pública para fijar responsabilidades señalando a cada culpable, es la forma más indecente de forzar una repulsiva impunidad, y otro golpe demoledor a la gente que exige justicia sin máscaras.

Y están los golpes a la institucionalidad, a las familias tan severamente afectadas, a las leyes que desaparecen como protección de los ciudadanos, a todos nuestros derechos, tratando de amordazar, encadenar y someter al pobre país en una forma brutal, mientras las necesidades se multiplican, el desempleo se agiganta, la pobreza cabalga cada día más desnuda y enclenque, y la democracia gime desgarradoramente en un rincón. Pero entre estas ruinas, los opresores también se sienten inutilizados. No pueden avanzar un centímetro en su intento de salir del hoyo, porque han quedado atrapados en su propia telaraña, con muchos talones de Aquiles expuestos, sin poder mostrar ningún sentimiento propatria, aunque con interés por respirar, algo que no les puede facilitar ni las armas, ni los recursos económicos, ni el uso indiscriminado de todo lo arbitrario. Así que, los golpes que han disparado a la gente han sido resistidos en un alarde de terquedad épica. Y eso, los desespera mientras el temor a los votos azul y blanco, un compromiso con el futuro, crece decididamente.

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