Panama papers

Las offshore de Mohamed Lasthar y Álvaro Baltodano

Los hombres de Ortega en “Papeles de Panamá”

Siendo militar activo, Baltodano en 1992, y en 1998 Lasthar, enlace entre Ortega y El Gadafi, registraron empresas offshore con Mossack Fonseca.



Entre las sociedades offshore registradas con Mossack Fonseca a principios y finales de la década de los noventa que están asociadas a Nicaragua, hay por lo menos dos que no están relacionadas a empresarios o grupos empresariales, sino a personas que tuvieron una figuración política al lado del comandante Ortega, cuando era líder de la oposición y que hoy son asesores presidenciales.

Se trata del general en retiro Álvaro Baltodano, ahora comisionado presidencial para inversiones, y del ciudadano nicaragüense de origen libio Mohamed Lasthar, diputado suplente ante el Parlacen y asesor presidencial en temas de política exterior.

En mayo de 1992, cuando Baltodano era un militar activo en la comandancia del Ejército aparece registrada Jadehouse Consultants Ltd, con jurisdicción en las Islas Vírgenes Británicas, de la cual figuran como intermediarios y directores Álvaro Baltodano y Carlos Aguilar.

La sociedad solo tuvo año y medio de vida, porque en noviembre de 1993 fue desactivada. Según el memorando de asociación de la compañía y su ordenanza internacional de negocios, sus objetivos no tenían límites con base en la legislación de las Islas Vírgenes Británicas, donde el capital mínimo de registro es de 50,000 dólares y sus acciones estaban divididas en un total de 50,000 a un costo de un dólar cada una.

Confidencial solicitó a Baltodano por la vía telefónica y por correo electrónico su versión sobre su relación con Mossack Fonseca, para conocer si esta era de carácter personal, en representación institucional del Ejército o como intermediario de otra persona, pero no obtuvimos ninguna respuesta.

Baltodano y Carlos Aguilar (Calderón), exembajador de Costa Rica en Nicaragua, aparecen vinculados en un reportaje publicado por The Miami Herald en una historia ocurrida por esas mismas fechas, como miembros del estrecho círculo de confianza del entonces Jefe del Ejército de Nicaragua, Humberto Ortega, en una operación de ocultamiento de seis millones de dólares, cuyo origen nunca había sido reportado.

El reportaje escrito por Gerardo Reyes y Glenn Garvin se publicó en junio de 1997, y relata cómo un abogado de esa ciudad “tropezó” en 1992 con un certificado de depósito por seis millones de dólares, mientras revisaba documentos para un divorcio entre los nicaragüenses René y Martha Contreras. Ramiro Contreras, hermano de René, era el asistente personal del general Humberto Ortega, y es señalado como la persona que depositó los seis millones de dólares en una cuenta del Lloyds Bank International en Las Bahamas, utilizando a su hermano y su esposa como testaferros.

Al producirse el divorcio entre la pareja, la información de la cuenta secreta fue conocida por el abogado de Miami a cargo del caso, que tuvo acceso al movimiento de dinero de la cuenta. Entre los movimientos se registra el retiro de 930,363 dólares hacia la empresa panameña Caribean Fruits Investment Inc., cuyo presidente era Álvaro Baltodano y el secretario, Ramiro Contreras. También aparece un retiro de 150,000 dólares a favor de Carlos Aguilar.

En la publicación realizada en 1997, los periodistas de The Miami Herald consignan que ni el general Ortega ni Ramiro Contreras respondieron a una solicitud de entrevista. Contreras falleció hace varios años, y Álvaro Baltodano, también mencionado en la historia, se mantiene en silencio.

La segunda offshore que vincula a un miembro del círculo político del comandante Ortega en los Papeles de Panamá es Laurel Properties, registrada en diciembre de 1998 y presidida por la oficinista prestanombres de Mossack Fonseca, Leticia Montoya, que en diciembre de 1999 autorizó un poder general sin limitación alguna para usarse en cualquier parte del mundo por esa sociedad a nombre del libio, nacionalizado nicaragüense, Mohamed Lasthar.

Laureano Ortega, asesor de Inversiones del Gobierno, junto a Mohamed Lashtar, secretario privado del comandante Daniel Ortega, en una visita a Kuwait. (Foto: Presidencia).
Laureano Ortega, asesor de Inversiones del Gobierno, junto a Mohamed Lashtar, secretario privado del comandante Daniel Ortega, en una visita a Kuwait. (Foto: Presidencia).

Las acciones de la empresa offshore, un total de 100 a 100 dólares cada una, fueron divididas en dos únicos certificados, solo identificadas a nombre de “el portador”. Año y medio después de obtener su poder, en mayo de 2001, Lasthar disolvió la sociedad.

La filtración de los cables del Departamento de Estado de los Estados Unidos, conocida como WikiLeaks, indican que Lasthar estaba vinculado a los servicios de inteligencia de Libia desde los años ochenta y se jactaba de tener vínculos familiares como sobrino de Gadafi.

Lasthar llegó a Nicaragua a mediados de los ochenta y en los noventa fue representante de las inversiones agropecuarias que el gobierno de Trípoli desarrolló en Tisma (Masaya) y San Francisco Libre (Managua), donde aún mantiene negocios relacionados con la crianza de ovejas peliguey y otras actividades.

En la década de los noventa se convirtió en un operador político-financiero clave y enlace de las relaciones internacionales entre Ortega y el ahora derrocado y fallecido El Gadafi.

Al retornar Ortega al poder en 2007, Lasthar fue nombrado como secretario y asesor privado para asuntos internacionales. Actualmente, es diputado suplente ante el Parlacen por el FSLN.

Confidencial solicitó una entrevista con Lasthar por varias vías para obtener su versión sobre la sociedad offshore registrada en Panamá por Mossack Fonseca, pero no obtuvimos ninguna respuesta.

Se busca un intermediario en Managua

*Después de visitar una decena de bufetes, uno de ellos, GVC Partners, solicitó los servicios de Mossack Fonseca

Portada del sitio oficial de GVC Partners.
Portada del sitio oficial de GVC Partners.

El principal protagonista de los Papeles de Panamá, el bufete panameño Mossack Fonseca, especializado en el servicio de crear empresas de maletín y sociedades offshore, era un viejo conocido en el mundo de los despachos legales de Managua.

Desde 1999, al menos una docena de bufetes nicaragüenses recibieron en sus oficinas a representantes de la firma panameña Mossack Fonseca, que pretendía establecer clientes intermediarios para ampliar la oferta de sus servicios en Nicaragua. Después de este periplo de visitas, consultas, e intercambios, finalmente Mossack Fonseca concretó sus servicios con el bufete GVC Partners, a quien en 2013 incorporaron como cliente intermediario.

Un conjunto de bitácoras que Mossack Fonseca alimentaba tras cada uno de los encuentros con estos, permite precisar que la mayoría de las visitas se realizaron entre finales de 1999 y mediados de 2001. Para entonces el nombre de la firma panameña no se había mencionado en el escándalo de la “huaca” como el agente legal de las sociedades offshore y fundaciones utilizadas por Alemán para mover cifras millonarias fuera del país.

Los archivos filtrados de Mossack Fonseca, a partir de la cual se ha desarrollado la investigación global liderada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) y en la cual participa Confidencial, han permitido tener acceso a los perfiles de los bufetes nicaragüenses elaborados por Mossack Fonseca, a partir de visitas y encuentros con miembros de las firmas nicaragüenses.

Tras las visitas registradas a Nicaragua, los representantes de Mossack Fonseca concluyeron que en más de la mitad de las firmas había un “100%” de probabilidades de concretar relaciones, pero a diferencia de Costa Rica, El Savador, y otros países de la región, estos contactos se materializaron en una escasa relación.

El periplo de Mossack Fonseca

Mossack Fonseca creó en sus archivos un perfil para cada uno de los bufetes nicaragüenses visitados, y en algunos casos llegó a asignarles un número específico de cliente, partiendo del avance o estado de sus comunicaciones.

Además, archivaba un registro de comentarios y reportes de visitas a sus oficinas, en el cual se emitían valoraciones basadas en las referencias recibidas sobre cada bufete: la descripción de su decoración, número aproximado de empleados, la impresión y apariencia del personal y sus relaciones profesionales con otros bufetes de Panamá.

Los bufetes nicaragüenses mencionados en los archivos de Mossack Fonseca son la filial de Arias & Múñoz en Nicaragua, a quien describen como una firma con variedad de referencias profesionales en el itsmo e incluyen como cliente “prospecto” con el 100% de probabilidades de trabajar, según visita registrada a mediados de 2001.

También están el bufete Alvarado & Asociados, del exministro de Educación y actual presidente del Parlamento Centroamericano, José Antonio Alvarado; su esposa Gloria y otros socios, visitados por la ejecutiva de Mossack Fonseca, Betty Motta a finales de 2001.

El reporte de contacto menciona la trayectoria política de Alvarado y afirma que los socios José Aníbal Olivas y Luz Marina Espinoza se mostraron “encantados” con la posibilidad de que esta firma pueda conocer y eventualmente trabajar con el registro de fundaciones y el modelo de las compañías offshore de Panamá. Mossack Fonseca valoró que las posibilidades de trabajar con este bufete eran del 100% y además de la visita de finales del 2001 también menciona una nueva y última a mediados de marzo de 2014, aunque no llegó a ser más que un cliente prospecto.

Mossack Fonseca también registró en sus archivos las visita que realizó entre septiembre y octubre de 1999 a los bufetes nicaragüenses Carrión, Somarriba & Asociados, cliente prospecto que afirmaron visitar en septiembre de ese año; Munguía, Vidaurre y Chávez, del cual se cita como socio al político conservador Noel Vidaurre; Francisco A. Arias, que aseguran mostró algo de interés en los servicios ofrecidos, y Francisco Ortega & Asociados, a mediados del 2001. Sin embargo, con los dos primeros concluyó que había 0% de probabilidades de trabajar porque no mostraron mayor interés en los servicios de la firma panameña; y con los últimos dos solo un 50% de probabilidades que tampoco se concretaron.

De fechas más recientes fueron los intentos de contactar a los bufetes nicaragüenses Bendaña & Bendaña, Guy José Bendaña, Guerrero & Asociados en 2009, y Genie & Asociados, en 2014, de los cuales los documentos no ofrecen mayores detalles.

Tres de los bufetes sobre los cuales sí fueron más específicos son García & Bodán, de quien detallan sus buenas relaciones y servicios con ciudadanos y autoridades estadounidenses en el país y afirman que representantes de esta les manifestaron su interés de trabajar con Mossack Fonseca porque el servicio de otros bufetes panameños suele ser muy lento. En septiembre del 2012, afirman que García & Bodán se interesó por ser el representante de Mossack Fonseca en Nicaragua, aunque el proceso no se completó.

Además, citan dos encuentros de finales de 1999 con el bufete Estrada & Asociados, del abogado y actual Procurador General de la República, Hernán Estrada Santamaría, a quien describen como “un hombre de trato muy cordial y buena apariencia”, que les expresó un 100% de probabilidades de trabajar con ellos porque apreciaba que ya lo habían visitado en dos ocasiones, aunque desde la fecha permaneció solo como cliente prospecto.

El registro de visitas también comenta que en una de ellas, Estrada invitó al ejecutivo de Mossack Fonseca a almorzar al restaurante “Los Ranchos” y relatan que un año más tarde, volvieron a visitar a Estrada. “Se acordaba de nosotros perfectamente”, escribieron. Estrada no respondió a las llamadas de Confidencial.

Otro bufete sobre los cuales los reportes son más detallados y muestra mayores contactos es el de Taboada & Asociados, con el cual citan varias reuniones entre 2000 y 2001. El reporte de una visita de Motta a mediados de 2001, afirma que la socia Martha Lorena Icaza les comentó que las jurisdicciones más utilizadas desde sus clientes en Nicaragua son las Islas Vírgenes Británicas y Panamá y la abogada se mostró muy interesada en el tema del registro de fundaciones, por lo cual calcularon las posibilidades de negocios en un 75%.

“La doctora (Icaza) fue procuradora del Estado. Conoce muy bien el área de offshore y las fundaciones de interés privado”, indica el reporte, pero se expresa en términos muy negativos sobre la reputación del doctor José Evenor Taboada, presidente del bufete y expresidente del Banco Central. Mossack Fonseca consigna que esta firma hace uso de sociedades offshore, servicio de tenedor de acciones de otras compañías o entidades legales y servicio de confidencialidad.

Confidencial consultó a las oficinas de este bufete para conocer su versión sobre sus intercambior con la ejecutiva de Mossack Fonseca. En su despacho, pidieron enviar un correo electrónico con atención a la doctora Icaza, que al cierre de esta edición no había sido respondido.

El escogido: GVC Partners

El único bufete de abogados activo como cliente intermediario de Mossack Fonseca en Nicaragua, era GVC Partners Carlos Conrado. Los documentos detallan que él era cliente prospecto de la firma panameña desde 2009, pero fue hasta junio de 2012 que él les llamó porque estaba interesado en incorporar una sociedad panameña, que finalmente se registró ese mismo mes en las Islas Vírgenes Británicas.

Más tarde, a finales de julio de 2013 se registró el informe sobre una visita del representante de Mossack Fonseca al bufete, en la cual Róger Conrado –hermano de Carlos– le comentó que estaban abriendo una oficina es Estados Unidos.

Durante una semana, Confidencial intentó comunicarse con los hermanos Conrado Cabrera. Visitamos sus oficinas en dos ocasiones, les dejamos una solicitud de entrevista con su asistente y les enviamos una comunicación por correo electrónico, pero no hubo respuesta.