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Los presos políticos que el régimen orteguista se niega a liberar

Familiares formarán la próxima semana una nueva directiva para definir acciones con el fin de exigir la liberación de los reos de conciencia

Al menos 60 presos políticos quedan en las cárceles de Nicaragua tras la excarcelación de 91 reos de conciencia el 30 de diciembre. Ante este panorama, los familiares de los encarcelados esperan definir en las próximas semanas una agenda de “acciones” para el 2020, con el fin de exigir la liberación de sus seres queridos. Entre los presos políticos que quedan, algunos llevan más de un año en las celdas de la dictadura. Tal es el caso de Luis Carlos Valle Tinoco, de 32 años.

Según un listado elaborado por la Alianza Cívica por la Democracia y la Justicia, Valle fue detenido el 3 de julio de 2018, en su casa. Tras su detención fue acusado de robo agravado y portación ilegal de armas de fuego.

Pese a que el régimen de Daniel Ortega realizó varias excarcelaciones durante el 2019, Valle no perfiló en las listas difundidas por el Ministerio de Gobernación, convirtiéndose en uno de los reos políticos con más tiempo en la cárcel. Sus familiares aseguran que su único “delito” fue haber participado en una manifestación que se realizó el 20 de abril de 2018 en el barrio Bello Horizonte.

A través de listas publicadas por movimientos sociales, Confidencial constató que 16 presos políticos detenidos en 2018 siguen encarcelados desde entonces por la dictadura de Daniel Ortega.

“Mi hermano está sufriendo”

Situación similar atraviesa Edward Lacayo, mejor conocido como ‘La Loba’, apresado el 15 de marzo de 2019 y a quien el régimen se ha negado en liberar en dos ocasiones. La primera fue tras la Ley de Amnistía y la segunda el 30 de diciembre del año pasado.

Karen Lacayo, hermana de Edward, aseguró a Confidencial que seguirá “en la lucha” para exigir la liberación de su hermano acusado por la Justicia orteguista de narcotráfico.

“Exigimos más presión para todos, para la Alianza, para el nuncio —monseñor Waldemar Sommertag—. Más acciones que tenemos que llevar nosotros por los presos que aún quedaron”, aseguró Lacayo.

Tras diez meses sin tener a su hermano en casa y tras haber participado en una huelga de hambre que realizó junto a otras madres en la iglesia San Miguel, de Masaya, ella manifiesta que en 2020 presionarán más por la liberación de todos los presos políticos.

Edward Lacayo “La Loba” cuando fue presentado por la Policía Nacional. Cortesía.

“Esa es la perspectiva que nosotros tenemos para realizar todo este año, con el fin de que salga hasta el último preso político”, manifestó.

‘La Loba’ permanece en la cárcel La Modelo, de Tipitapa, y fue parte de los más de 80 presos políticos acusados por supuestos delitos comunes, y que no fueron “beneficiados” por la Ley de Amnistía, aprobada a principios de junio por la aplanadora de los diputados del FSLN en la Asamblea Nacional. Y ahora es uno de los más de 60 que no fueron excarcelados el 30 de diciembre.

Edward es considerado por los monimboseños como “un verdadero líder”, que estuvo en las trincheras y barricadas de este histórico barrio indígena ubicado en Masaya. En el momento de su captura, ‘La Loba’ se dirigía a Costa Rica, donde tenía agendada una entrevista con un medio internacional.

“Mi hermano está sufriendo y todos los que quedaron encerrados desean salir, porque ellos son inocentes y no es justo para ellos que los hayan dejado. Yo la lucha no la voy a parar. Voy a insistir hasta que salga el último preso político”, aseveró Lacayo.

Familiares demandan liberación total

Diana Lacayo, madre del excarcelado Scarnnierth Merlo Lacayo y actual presidenta de la Asociación de Familiares de Presos Políticos (AFPP), asegura que en las próximas semanas se escogerá una nueva directiva conformada por familiares de reos que aún están en las cárceles.

“Hay algunas madres (para el relevo) que están preocupadas por esa situación, debido a que no todas son visibles y hay algunas que tienen miedo de que les haga algo el régimen”, comentó Diana Lacayo.

La Asociación fue pensada para que la directiva rote a medida que el régimen excarcele a los presos. Es decir, Diana Lacayo cederá su puesto a otros familiares que exigen la liberación de sus seres queridos. Sin embargo, asegura que su lucha no depende de un puesto. “Si me toca trabajar desde abajo lo haré. No necesariamente tengo que ser directivo para poder luchar por cada uno de los muchachos”, dijo Lacayo.

“Salir a la calle, enfrentar al régimen y no tenerles miedo ha logrado que la comunidad internacional haga sus sanciones y nos liberaran a una mayoría de nuestros presos políticos”, agregó.

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