Opinion

Luces y tinieblas

Queremos el sonido de la luz de Alvarito. El estruendo de su no poder respirar, extinguiéndose, pero a la vez clamando por justicia

Saturno vive en las tinieblas. Estruja con sus garras a la juventud nicaragüense y se la lleva a la boca para devorarla. Por la comisura de sus labios chorrea esa sangre joven y pura. Siente el poder que da a los tiranos la sangre derramada. Cree sentir un sabor a eternidad. A perpetuidad. Un poder infinito. Y su soberbia sin límites se acrecienta cuando ve a Jesús retirarse para orar y meditar en las afueras de San Rafael del Norte, de montañas agrestes y lejanas, desde donde se contemplan todos los reinos del mundo, y tentando a Jesús le dice: “Si me adoras, todos esos reinos que desde aquí se ven, serán tuyos.” Y aquella imagen de Saturno tentando a Jesús, queda plasmada en el cuadro que está en la Parroquia de ese pueblo tan de Sandino, tan de Blanca Aráuz, tan de causas de seres incorruptibles con vocación de democracia y libertad.

Y Jesús, para que todos lo escucháramos, le responde: En verdad, en verdad os digo, que mi reino no es de este mundo. Y aquel sonoro portazo a la ambición, aún hoy retumba en cielo y tierra. El portazo en las narices de Satanás, o en los oídos de Saturno, que herido de muerte en su vanidad, arremete contra su pueblo con la complicidad de esbirros, sicarios, soldados y policías a su servicio, para hacer de toda Nicaragua un país de presos políticos. Y es entonces cuando también retumba la voz de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal: ¡Nicaragua volverá ser República! Y nadie pierde la esperanza. Nadie claudica en su lucha. Todos se hacen dueños de su propio miedo. Pero dueños.

Y de la comisura de los labios de Saturno, fluye la sangre de Alvarito Conrado, que con la de tantos jóvenes, llega en Masaya a la Iglesia San Miguel Arcángel, a cargo del padre Edwing Román. Pasa la sangre pura por los alrededores de la iglesia, y empapa la ropa de los militares que la asedian al igual que a las madres y parientes de presos políticos, que están en huelga de hambre, y que para los tiranos no son merecedores de tan siquiera un vaso de agua.

Es una sangre que condena a los culpables y redime a los inocentes. En la súplica a San Miguel Arcángel, le dice León XIII: “Gloriosísimo príncipe celestial, Arcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha que mantenemos combatiendo contra los principados y potestades, contra los caudillos de este mundo tenebroso, contra los espíritus malignos esparcidos por los aires.” Hasta aquí y desde aquí todas son enseñanzas relacionadas. Sangre de mártires y gemidos de torturados. Según LA PRENSA, en aquel momento “El padre Edwing Román ha tenido que celebrar misa en la Iglesia San Miguel Arcángel sin sonido y en la oscuridad. Saturno, desde sus tinieblas, le ha mandado a cortar la energía eléctrica. “Está sin luz y bajo asedio policial”. Los tiranos celebran esta pírrica victoria. Pero Monseñor Báez les recuerda al matrimonio dictador que “Nadie es eterno, más que Dios.”

No entienden el mensaje. Los dueños de todos los reinos del mundo tampoco comprenden el por qué los medios de comunicación censurados, cerrados, atracados o estrangulados día a día como La Prensa o Confidencial, viven lo que en Nicaragua podríamos calificar como “estar viviendo la no existencia”. Pues a todos los medios de comunicación censurados, podríamos aplicar la célebre frase de José Coronel Urtecho: “Cuando La Prensa no sale o es censurada, es como si Nicaragua hubiese dejado de existir.”

La libertad de expresión, es al fin y al cabo el derecho a la palabra, y la palabra, el verbo que se hace carne, sea encarcelada o torturada, es la voz inextinguible de todos aquellos a quienes se pretende arrebatársela. Es como creer que el padre Román, o la Iglesia, no tienen luz por un simple y arbitrario corte. Brillan, resplandecen más que nunca, porque no necesitan “tener luz”, son la luz.

Por ello hablamos de enseñanzas relacionadas. Unos viven en las tinieblas, y otros en el siglo de las luces. Saturno transforma el nombre de “El Chipote”, faltándole al respeto a Sandino, en ergástulas, para torturar la luz de la verdad, y hacer desaparecer la esperanza. ¿Falta de sonido en la Iglesia San Miguel Arcángel? No el sonido del que dice: “En verdad, en verdad os digo.” En internet leemos algo que parece ser tomado del manual de una pareja de tiranos: “San Miguel Arcángel tiene el título especial de “Conquistador de Satanás” y es patrono de la protección contra la maldad y las trampas del diablo. También es el Guardián de la Fe Católica, el Campeón del pueblo de Dios y el Defensor de la Iglesia.” Luego es el enemigo a muerte de los tiranos, y su iglesia merece asedio, sin luz y sin sonido, piensan.

¿Y el sonido de la voz del niño Alvarito Conrado clamando al agonizar? “Me duele respirar”. Queremos el sonido de la luz de Alvarito. El estruendo de su no poder respirar, extinguiéndose, pero a la vez clamando por justicia, mientras una mujer en el poder se cree la Virgen Santísima, y su marido el patriarca José. El “Nacimiento” de El Carmen es un juego macabro. Traza una ruta de Belén al Gólgota. Las coronas de espinas, serán las coronas en nuestros reinos. Pero habrá un niño, eso sí, que todos los años recorrerá ese camino por nosotros, mientras los paramilitares lo persiguen en nombre de Herodes. Pretenden apagar su luz. Pretenden el mundo de las tinieblas. La matanza de los Santos Inocentes.

“Pero hacia Belén la caravana pasa”. Y el P. Ángel Martínez Baigorri,S.J. (“renacido en Nicaragua”) , nos espera esta Navidad musitando: “ Alma y sombra/ no hagáis ruido/ que el sol niño va a nacer/ y quiero oírle un suspiro.” Le duele respirar, pero respirará. Y será sol y alma la voz de Alvarito.

Sonido y luz.

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