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Alberto Barrera y Cristina Marcano, biógrafos de Chávez, analizan la crisis de Venezuela

“Maduro está condenado a negociar”

“Las Fuerzas Armadas son la variable fundamental”. “El gran desafío de Venezuela en el futuro es cómo devuelven a los militares a los cuarteles”



Ciudad de México–. El fin de semana el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se trasladó hasta el Fuerte de Paracamay, al norte del país, para supervisar y participar en ejercicios militares, pero con un objetivo claro: mostrarle a sus seguidores y al mundo que tiene el respaldo de las Fuerzas Armadas. Es precisamente ese apoyo el que define el futuro inmediato del país sudamericano, que la semana pasada entró en un proceso más profundo de la crisis que lo desangra, tras la proclamación del legislador opositor Juan Guaidó como presidente interino. Guaidó ha pedido la lealtad de los militares, pero la jefatura del Ejército sigue hasta ahora las órdenes de Maduro. “Desde hace mucho tiempo las Fuerzas Armadas son la variable fundamental. Maduro le dio más poder a las fuerzas armadas que Chávez y se ha sostenido en el poder sobre las Fuerzas Armadas”, asegura el periodista y escritor Venezolano Alberto Barrera Tyszka.

Barrera Tyszka y su esposa la periodista Cristina Marcano, son los biógrafos del expresidente Hugo Chávez: Escribieron el retrato más completo del fallecido mandatario en su celebrada obra Hugo Chávez sin uniforme (Debate). Los dos están en Ciudad de México a propósito de la presentación de la nueva novela de Barrera Tyszka, titulada Mujeres que matan, que narra la historia de un grupo de mujeres que se reúnen para formar círculos de lectura y así escapar de la brutalidad cotidiana de un régimen opresivo. Ambos intelectuales asistieron el jueves a una manifestación de la comunidad venezolana en México: centenares de exiliados que protestaron contra el régimen de Maduro y a favor de Guaidó frente a la embajada de Venezuela en el exclusivo barrio de Polanco, de la capital mexicana.

En una conversación en medio de las consignas contra Maduro, Barrera Tyszka y Marcano analizaron la crisis de Venezuela. Coincidieron en que hay tres elementos fundamentales que definirán el futuro del régimen: la lealtad de los militares, el deterioro de la economía y la presión de la comunidad internacional, que parece perder la paciencia frente a un Gobierno que no parece dispuesto a abrirse a una negociación, cuando la institucionalidad del país cayó en una profunda división con dos hombres reclamando para sí la autoridad y la administración del Estado. Hasta ahora las potencias americanas reconocen a Guaidó –con la notable excepción de México–, mientras Europa ha dado un plazo corto a Maduro para que convoco a elecciones. De lo contrario, advirtieron los líderes europeos, terminarán dando su apoyo al presidente de la Asamblea Nacional.

El poder de los militares

“El poder que tienen los militares es inmenso, no solo en el monopolio de la violencia, sino también en la gerencia del Estado, en la gestión pública, en ministerios, bancos. Por decreto de Maduro de hace unos años las Fuerzas Armadas tienen una empresa y pueden explotar petróleo y minerales al margen de la industria petrolera. En el futuro el gran desafío de Venezuela es cómo devuelven a los militares a los cuarteles. Incluso si Guaidó triunfara en su tesis, si hiciera un Gobierno de transición, el problema es qué hace con los militares”, analiza Barrera Tyszka.

Para el escritor, sin embargo, Maduro ha llegado a un nivel en el que ya no puede obviar la presión social y de una oposición reforzada desde la semana pasada. El presidente –heredero directo de Hugo Chávez– está en sus momentos más bajos y sin el apoyo popular que tuvo el chavismo. Eso, dice Barrera Tyszka obliga a Maduro a abrirse a una negociación. “Maduro está condenado, obligado, a negociar y tiene que hacerlo. El chavismo no se puede mantener por la fuerza, sin hacer elecciones”, asegura.

A pesar del respaldo internacional, Guaidó tampoco tiene frente a sí un escenario fácil. Marcano asegura que su proclamación como presidente interino fue más un acto simbólico que remoralizó a la población que se opone al régimen que una verdadera posibilidad de realizar cambios profundos en Venezuela, principalmente porque Guaidó no cuenta abiertamente con el apoyo de los militares.

“Lo que pensamos que era apaciguamiento y apatía de la gente, realmente era contención de toda la rabia que ha producido el Gobierno de Maduro. La esperanza se reactiva y eso es sorpresivo. En el ADN de los venezolanos, que tiene el ansia de la libertad y el conocimiento de la democracia, se reactiven esos mecanismos de defensa”, dice la periodista. Marcano, sin embargo, asegura que “mientras las Fuerzas Armadas sigan apoyando a Maduro, obviamente el margen de acción de Guaidó es muy estrecho”.

Recuerda que –al igual que en Nicaragua– el Tribunal Supremo y la Fiscalía de Venezuela “son organismos que hasta ahora han venido apoyando a Maduro, son miembros del partido, activistas del Gobierno”, lo que abre el riesgo de que “pudieran venir decisiones judiciales contra Guaidó, una orden de captura, que tuviera que esconderse”.

Esa situación institucional contraria al opositor plantea la cuestión de “cómo instrumentalizar el poder como presidente encargado”, explica Marcano. “Es un tema muy difícil de realizar mientras las Fuerzas Armadas sigan apoyando a Maduro, que es lo que en realidad ha mantenido a Maduro en el poder. Si las Fuerzas Armadas desconocen a Maduro y apoyan al pueblo venezolano, el escenario cambiaría completamente. Ese sería el fin de Maduro”, asegura la periodista.

El deterioro de la economía

El tercer elemento que juega en contra del régimen es el deterioro de la economía y la mala gestión en la administración de la riqueza petrolera de Venezuela. Los venezolanos sobreviven el día a día con una de las mayores inflaciones del mundo, luchando contra la escasez de alimentos y con el desabastecimiento de medicinas y hospitales en pésimas condiciones, una situación que ni siquiera sufre la empobrecida Nicaragua, país sin grandes recursos naturales y que también a traviesa en la peor crisis de su historia.

“La economía es un tema determinante, incluso para algunos seguidores del chavismo, que decidieron darle la espalda”, explica Marcano. “Es imposible con cinco salarios mínimos mantener una familia. En Venezuela son dramáticas las escenas de niños desnutridos, gente comiendo en la basura. Vas al mercado y ves a las personas devolviendo productos en la caja, porque no los pueden pagar. Es un tema determinante en la rabia y en la indignación de los venezolanos, que, por otro lado, nunca habíamos conocido un escenario de hiperinflación. Es algo muy doloroso”, lamenta la periodista.