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Me criaron para casarme

Mamás, no críen a sus hijas para casarse y atender al marido. Enséñenles a ser autónomas, a quererse ellas mismas antes que a alguien más



Me criaron para casarme. Salté al matrimonio cuando tenía 27 años, juraba que iba a durar para siempre y que íbamos a volvernos viejitos juntos. Cinco años después vino la petición de divorcio y de repente me quedé sola.

No sé porque cuando sos mujer la sociedad te condiciona a que ahuevo te tenés que casar. Te crían para eso, desde pequeña te enseñan a que cuando tu papá llega le tenés que servir la comida y llevarle las chinelas; tenés que aprender a atenderlo para cuando vos tengás tu marido. La filosofía de mi abuelita era que si sabías echar tortillas te podías casar, porque ni quiera Dios que no sepás cocinar. Treinta años después de escuchar a mi abuelita diciendo: “a ver hijita vení, aprende a echar tortillas para que seas una buena esposa“, los memes siguen reafirmando que el lugar de la mujer es en la cocina sirviéndole al marido.

Yo tengo el privilegio de tener una carrera, y digo privilegio porque realmente lo es. La taza de deserción escolar en Nicaragua es aberrante, dan ganas de llorar saber cuantas chavalas no terminan ni la primaria y ni sueñan con ir a la universidad. Ni hablar de posgrado y maestría. Muchas de ellas salen embarazadas desde los 12 años, otras mucho menores y existen las que creen que “con un embarazo atrapan a su hombre” y van y siguen la vara; según ellas, “para asegurarse al marido”.

Me considero privilegiada por haber sido educada un poco diferente, por no haber salido embarazada en secundaria, sin embargo hubiera querido que alguien me dijera cuando estaba más joven que el fin último de una mujer no es casarse y formar una familia. No voy a negar que como muchas otras chavalas cuando andaba jalando soñaba con mi boda y mi vestido, ahora me da mucha pena admitirlo, pero sí fui una de esas majes que se imagina el “día más feliz de su vida” en la cabeza y por supuesto lo que viene después, en mi caso era una familia con tres niños y dos perros.

Cuando me enamoré de mi ex esposo quería que durara para siempre y, por supuesto, para llegar a eso te tenés que casar porque Dios guarde vivir en pecado, ¿que va a decir la suegra, que sos una libertina loca que no cree en el santísimo sacramento del matrimonio? (ahí me disculpan las católicas si se sienten ofendidas). Si hubiera sabido lo que sé ahora, creo que no me hubiera casado tan chavala. Pero bueno, los standares te dicen que no podés pasar de los 30 soltera porque el tren se va y no vuelve, así que mejor te encaramás en él antes que te deje, aunque no sea el indicado.

Y me convertí en ‘madre soltera’

Cuando vino el divorcio creí que el mundo se había acabado, que mi futuro se había ido con la firma de los papeles y que ya no servía para nada, que nadie me iba a querer más y por supuesto que mi hijo era pobrecito porque iba ser criado por una madre soltera, “que escándalo más horrible, que irán a decir, que soy mala esposa, que soy insoportable, invivible, que no pude satisfacer a mi marido y por eso se buscó otra”. Porque por supuesto tu cuerpo es para eso, no importa que vos estés sexualmente insatisfecha, lo que importa es que él si lo esté, para eso te criaron, para servir, dicen.

Pensaba que si había arruinado mi matrimonio con la persona que “estaba hecha para mí” me había cagado en mi destino, porque si crees ilusamente que dos personas están hechas única y exclusivamente el uno para el otro no hay nadie más para vos. Ahora entiendo que no existe un plan divino, no creo en eso, creo en que la vida está llena de decisiones y que vos vas construyendo tu camino. Inicias una relación con alguien porque lo decidís, te casás porque lo decidís, tenés hijos (as) porque lo decidís, no hay nada predeterminado, no existe el famoso “meant to be”.

Creo en el compromiso y la lealtad a un proyecto de vida en conjunto y en decidir de manera consciente enamorarte todos los días de la persona con la que te vas a dormir, creo en trabajar en una relación, en ser detallista y no dar nada por sentado solo porque llevás un anillo en el dedo, y también creo que no solamente una de esas dos personas puede ser la que empuje al otro a trabajar en la relación. Si estás con un maje que cree que las relaciones de pareja se crean y funcionan por inercia te aseguro que no está interesado en esforzarse, así que correeeeeé antes de subirte en el tren equivocado.

Soy una romántica sin remedio

No soy psicóloga ni mucho menos, soy una pobre loca que escribe lo que piensa y lo que la vida le ha enseñado y sé que la clave de una buena relación no está en la rutina, ni en el papel que firmás en la boda civil que se anula tan rápido como se firmó. No estoy en contra del matrimonio, ni de las uniones de hecho, jamás podría estarlo, soy una romántica sin remedio, por eso no veo películas de amor 😛

Me gusta querer bonito y que me quieran de igual manera, creo que la compañía de una buena pareja puede aportar a tu felicidad, sin embargo no creo que deba ser la causa de la felicidad personal, tampoco creo que estar con alguien sea la solución para no sentirte sola. No voy a negar que hay momentos en que quisiera aún estar casada para tener el abrazo calientito que tanto hace falta cuando tengo un mal día o un cuerpo al lado que comparta mi cama, y tampoco me cierro a la posibilidad de encontrar a una persona que pueda volverse parte del club VIP que es mi pequeña familia, pero más importante que esto es mi autonomía y quererme YO, cosa que antes no supe hacer.

Cuando me separé, una de las primeras cosas que me dijeron fue “ahora tenés que arreglarte hasta para ir a la pulpería porque uno nunca sabe donde se va a encontrar al hombre ideal”. Es increíble cómo la sociedad nos mete en el cerebro que tenemos que estar con alguien para estar bien. Me rehúso a ser parte de ese juego, soy suficiente para mí misma, por favor mentalícense que estar soltera no significa estar “sola”.

Yo estoy soltera y nunca antes me había sentido tan acompañada; mi familia es más extensa que antes y tengo a mis amigas y amigos más cerquita. Estar acompañada no significa tener a un maje al lado, significa que las personas que tenés en tu vida sean incondicionales y esto puede venir de cualquier lado, de tu mejor amiga que se gasta todos sus minutos de celular para oírte llorar desde Panamá por horas; o tu hermana, quien se despierta a las cuatro de la mañana para cuidar a tu hijo porque se te metió un insecto en el oído y como sos psicópata te vas a emergencias del hospital para que te lo saquen.

Hoy más que nunca valoro a todas esas personas que son incondicionales conmigo y mi hijo más allá de los lazos sanguíneos.

Solas, jamás estamos

Por favor, si conocés a alguna mujer que no se ha casado o que no tiene novio o que se divorció no pensés que está sola, te aseguro que no lo está, ella tiene un ejercito de amigos, amigas, tíos, tías, hermanas, hermanos, perros o tal vez gatos que valen más que un novio o esposo. Muy sabiamente mi ex esposo durante una discusión me dijo hace muchos años “Vos te podés ir, pero mi familia siempre va a ser mi familia”, en ese momento me dolió hasta el alma, creía que mi vida se resumía a la persona con quien me había casado y la familia que habíamos formado, hoy sé que tenía razón, él se fue, yo sigo viva, mi familia sigue aquí conmigo y tengo más fuerza que nunca.

Mamás, no críen a sus hijas para casarse y atender al marido, ni a sus hijos para que encuentre una mujer que le tenga lista la cena cuando llegue del trabajo, se los ruego, enséñenles, sobre todo a las mujeres, a ser autónomas e independientes y a quererse ellas mismas antes que a alguien más, si les llega el amor y se encuentran con un maje deacachimba pues que alegre, pero que esto no las condicione a sentirse completas, ni las presione a buscar un mal matrimonio o un mal noviazgo solo para no estar “solas”, porque solas, jamás estamos.

De mi les puedo decir que estoy bien, que estoy aprendiendo a ser autónoma, que aún me cuesta reprogramarme el chip que me implantaron por ahí de los 12 años que me dice que tengo que buscar mi “felices por siempre”, pero que valoro mi independencia y mi autonomía y que amo poder criar a mi hijo sola, no me pesa ser mamá y estar divorciada, lo disfruto cada día porque esos momentos en los que Joaquín descubre algo nuevo son míos y de nadie más.

Texto de Mariana Rivas. Madre Psicópata, soltera and loving it.


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Maryorit Guevara | Mariana Rivas

Maryorit Guevara y Mariana Rivas son dos comunicadores y mamás insurrectas que cansadas del cliché de la madre abnegada decidieron revelarle al mundo los vaivenes de la maternidad.