Reporte ciudadano

Mensaje de mons. Silvio José Báez al rector de la UPOLI

El primero es interpretado fuera de contexto; el segundo, tal como aparece, no existe en el Nuevo Testamento.

El rector de la UPOLI en su carta de suspensión de matrícula de Dolly Mora hace alusión a dos textos del Evangelio: Marcos 9,50 y Lc 9,53-56. El primero es interpretado fuera de contexto; el segundo, tal como aparece, no existe en el Nuevo Testamento.

En Mc 9,50 la frase: “Tengan paz unos con otros”, está en paralelo con otra frase: “Tengan sal en ustedes”. La sal se usaba para conservar los alimentos y por eso se usaba también simbólicamente en la firma de contratos y alianzas para indicar su carácter perdurable (Lev 2,13).

Hay que interpretar la paz en este versículo en relación con la integridad en cumplir una promesa o un contrato. Por eso se pone “la paz” en relación con “la sal”: se exhorta a ser fiel, incorruptible. El corrupto atenta contra la paz porque no respeta ni la verdad ni la justicia

Al leer fuera de contexto Mc 9,50, se tergiversa el sentido del término “paz”. Ser gente de paz no significa mantenerse en una actitud pasiva e indiferente frente al mal, la injusticia y el pecado. La paz se construye en antagonismo a los corruptos que atentan contra la paz.

Jesús ciertamente ni vivió ni predicó la violencia, pero dijo: «¿Creen que estoy aquí para poner paz en la tierra? No, sino división» (Lc 12, 51). Su paz no fue indiferencia ni pasividad, fue conflicto con el mal y la injusticia. Una paz que causó tal división que lo condujo a la cruz.

Un segundo texto escrito por el Rector de la UPOLI dice así: “El Hijo del hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas” (Lc 9,53-56). Este texto es inexistente, no está en el Evangelio ni en ninguna otra parte del Nuevo Testamento. Es invención.

A Santiago y Juan que quieren pedir que baje fuego del cielo para destruir a los samaritanos que no los han recibido, Jesús simplemente “los reprendió” (Lc 9,55). Jesús nunca toleró que se hiciera daño a un ser humano ni concibió el poder como medio de coacción o de venganza.

Los textos que más se le parecen son estos: “El Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y dar la vida por muchos” (Mc 10,45); “El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido” (Lc 19,10). Pero ninguno es igual al inventado por el Rector.

Es irrespetuoso citar la Palabra de Dios para hacerle decir lo contrario a su significado. El mensaje de los textos es doble: 1) Es el corrupto quien atenta contra la paz y 2) El poder no debe usarse para coaccionar, agredir o matar. El Rector de la UPOLI tiene para reflexionar.

Este es el hilo de Twitter que publicó monseñor Silvio Báez desde su cuenta oficial:

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